Me canso de hacer siempre lo mismo aunque funcione

Tu método funciona, tus resultados son buenos, pero estás agotado de repetir. No es ingratitud. Tu cerebro necesita variación para seguir encendido.

Llevas seis meses con un sistema que funciona.

El negocio va bien. La rutina está clara. Los clientes están contentos. Los números cuadran. Todo lo que la gente te diría que quieras tener, lo tienes. Y sin embargo, cada mañana abres el portátil y sientes que estás masticando cartón.

No es que vaya mal. Es que ya no sientes nada.

Y entonces empiezas con la culpa. Porque se supone que deberías estar agradecido. Se supone que cuando encuentras algo que funciona, lo mantienes. Se supone que la consistencia es la virtud suprema. Y tú aquí, con algo que funciona, deseando mandarlo todo a la mierda para empezar otra cosa desde cero.

¿Qué narices te pasa?

¿Por qué lo que funciona deja de motivarme?

A ver, lo primero: no eres un desagradecido. No eres un caprichoso. No eres alguien que no sabe lo que quiere. Esto tiene una explicación que cuando la escuché me dejó flipando.

Tu cerebro no se motiva con resultados. Se motiva con novedad.

Lee eso otra vez. Tu cerebro no se motiva con resultados. Se motiva con novedad.

O sea, da igual que el sistema funcione. Da igual que los resultados sean buenos. Si el proceso es el mismo cada día, tu cerebro lo clasifica como "ya conocido" y le retira la atención. Es como poner una canción que te encanta en repeat durante tres semanas. La primera semana flipas. La segunda te gusta. La tercera la odias con toda tu alma.

No es que la canción sea peor. Es que ya no es nueva.

Y con el trabajo pasa exactamente lo mismo. Lo que cambia no es la calidad de lo que haces. Lo que cambia es cuánta estimulación genera en tu cerebro. Y cuando algo deja de ser estimulante, da igual que sea bueno.

¿Esto le pasa a todo el mundo o solo a mí?

A ver, matiz importante. Todo el mundo se aburre a veces de la rutina. Eso es normal. La diferencia está en la intensidad.

Para la mayoría de la gente, el aburrimiento de la rutina es un ruido de fondo. Un "buf, qué pereza" que se pasa en diez minutos. Abren el portátil, se ponen la música, y tiran para adelante.

Para ti el aburrimiento es un muro de hormigón. No puedes atravesarlo con fuerza de voluntad. No puedes ignorarlo. Es físico. Es una sensación en el pecho, un peso en las manos, una niebla en la cabeza que dice "no me obligues a hacer esto otra vez".

Es lo mismo que cuento en el post sobre cansarse de todo rápido: no es falta de compromiso. Es un cerebro que necesita estímulo constante para mantener el motor encendido. Y la repetición mata el estímulo.

Y lo frustrante es que lo sabes. Sabes que deberías seguir. Sabes que funciona. Sabes que dejarlo sería una estupidez. Pero tu cerebro no entiende de "deberías". Tu cerebro entiende de "esto me genera algo o no me lo genera".

¿Y entonces qué hago, lo dejo todo cada vez que me aburro?

No. Pero tampoco puedes forzarte indefinidamente a hacer algo que tu cerebro rechaza.

La trampa está en pensar que las opciones son dos: seguir exactamente igual o dejarlo. Pero hay una tercera opción que a mí me ha salvado la vida: cambiar cómo haces lo mismo.

Mira, te pongo un ejemplo. Yo tengo que crear contenido todas las semanas. Eso no cambia. Pero la forma de hacerlo cambia constantemente. Un mes grabo en el setup. Al siguiente grabo caminando con las Ray-Ban. Al siguiente pruebo un formato nuevo. Al siguiente cambio la estructura de los vídeos. La tarea es la misma. El envoltorio es diferente. Y ese cambio de envoltorio es suficiente para que mi cerebro diga "ah, esto es nuevo" y se enganche otra vez.

No necesitas cambiar de vida. Necesitas cambiar de canal.

Es lo que pasa cuando tu cerebro busca novedad para funcionar: no es que lo estable sea malo. Es que necesitas introducir variación dentro de lo estable para que tu cerebro no se apague.

¿Y si no puedo cambiar la forma de hacerlo?

Entonces necesitas compensar por otro lado. Si tu trabajo es repetitivo y no puedes cambiar el proceso, necesitas estímulo fuera del trabajo. Proyectos paralelos. Hobbies nuevos. Cualquier cosa que le dé a tu cerebro la dosis de novedad que el trabajo no le está dando.

Y una cosa más, que es la incómoda. Si esto te pasa con absolutamente todo, si cada seis meses necesitas reinventar tu vida porque lo que tienes te ahoga aunque funcione, si el patrón se repite una y otra y otra vez sin importar qué hagas ni dónde estés, quizá no sea un tema de carácter.

Quizá sea un tema de cómo funciona tu cerebro. Porque cuando entiendes por qué te cuesta todo más que a los demás, dejas de sentirte roto y empiezas a buscar formas de trabajar con lo que tienes en vez de contra lo que tienes.

Esto no sustituye hablar con un profesional. Si el aburrimiento crónico te está saboteando la vida, merece la pena que alguien con bata blanca te ayude a entender por qué. Te lo digo por experiencia.

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Si lo que funciona te aburre, si necesitas cambiar para sentir algo, si la rutina te mata aunque sea buena para ti, tu cerebro puede estar funcionando de una forma que tiene nombre. Tengo un test de 43 preguntas para averiguarlo. Gratis. 10 minutos. Hacer el test.

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