Me descargué una app de meditación y mi cerebro la usó para planificar un vídeo

Decirle a alguien con TDAH que no piense en nada es como decirle a un pez que no nade. La meditación clásica no funciona con nuestro cerebro.

Me descargué una app de meditación porque internet me dijo que ayudaba con el TDAH. No recuerdo cuál era. Creo que tenía un logo con una montañita y un eslogan tipo "encuentra tu calma interior."

Perfecto. Calma interior. Justo lo que necesita el tío que tiene 43 pestañas abiertas en el cerebro y una reproduciendo música que no recuerda haber puesto.

"Cierra los ojos y no pienses en nada." Esa fue la primera instrucción. Cerré los ojos. Lo intenté. De verdad que lo intenté.

A los 15 segundos estaba pensando en si el kebab de anoche tenía suficiente salsa de yogur. No tenía. Lo supe en ese momento con la misma certeza con la que sabes que no has cerrado la puerta de casa cuando ya llevas 10 minutos andando.

Es un conocimiento visceral. Profundo. Innegociable. Faltaba salsa de yogur y ninguna meditación guiada del mundo iba a cambiar eso.

A los 30 segundos ya estaba planificando un vídeo sobre por qué la meditación no funciona con TDAH. A los 45, pensando en el título.

Al minuto, eligiendo la miniatura. Mi cerebro no se había relajado. Mi cerebro había encontrado un proyecto nuevo. Que es básicamente lo que hace siempre que le pides que pare.

Y entonces la app me dio un logro. "3 minutos de meditación completados."

Confetti en la pantalla y todo. Los 3 minutos más activos que ha tenido mi cerebro en todo el día. Si la app hubiera podido ver lo que estaba pasando dentro de mi cabeza, me habría dado un logro diferente. Algo tipo "3 minutos de brainstorming intenso disfrazados de meditación."

Y mira, no digo que la meditación sea mala. De verdad. Hay gente a la que le funciona de maravilla. Gente que cierra los ojos, respira hondo, y su cerebro se queda en silencio como un niño obediente.

Esa gente existe. He oído hablar de ella. Me parece ciencia ficción, pero me dicen que es real.

Lo que digo es que decirle a alguien con TDAH "no pienses en nada" es como decirle a un pez que no nade. No es que no queramos parar.

Te lo juro. Hay días en los que daría lo que fuera por tener un botón de pausa. Poder sentarme, respirar, y que mi cabeza se quedara quieta cinco minutos. Pero no viene con ese botón. Viene con 43 pestañas abiertas, una película de fondo que no has elegido, y una lista de tareas que se reordena sola cada 90 segundos.

El problema no es la meditación. El problema es asumir que todos los cerebros funcionan igual. Que lo que le sirve a uno le sirve a todos. Que la solución es universal y si a ti no te funciona, es que no lo estás haciendo bien.

Y eso no es verdad. A veces lo que pasa es que la herramienta no está hecha para tu tipo de cerebro.

Las soluciones genéricas no funcionan para cerebros que no son genéricos. Y eso no es un defecto. Es que necesitas herramientas que encajen con cómo funciona tu cabeza de verdad. No con cómo debería funcionar según una app con logo de montañita y confetti.

Yo al final no aprendí a meditar. Pero aprendí algo mejor: a dejar de intentar meter mi cerebro en moldes que no le corresponden. A buscar lo que funciona para mí, no lo que funciona en general. Y eso, aunque suene menos bonito que "encuentra tu calma interior", ha resultado ser bastante más útil.

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Por cierto, si quieres un truco que sí funciona con cerebros como el nuestro, mi psicóloga me enseñó uno que ojalá me hubieran contado hace años. Te lo dejo gratis aquí.

Todo lo que comparto aquí es lo que he aprendido viviendo con TDAH. No sustituye una evaluación profesional, y no pretende hacerlo.

El truco de la psicóloga

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