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Confundir citas y presentarte el día equivocado con TDAH

Llegas al dentista un martes. Tu cita era el jueves. Con TDAH, las fechas se mezclan en tu cabeza como números en una batidora.

tdah

Llegas al dentista un martes. Tu cita era el jueves. La recepcionista te mira. Tú sonríes. Otra vez.

No es la primera vez. No va a ser la última. Y lo peor no es el error. Lo peor es que estabas convencido. Convencidísimo. Lo tenías claro: martes, 17:30, dentista. Lo habías repasado mentalmente. Lo habías dicho en voz alta. Y tu cerebro, ese órgano traicionero que tienes dentro del cráneo, decidió en algún momento intercambiar el martes por el jueves sin avisarte.

Sin notificación. Sin pop-up. Sin un "oye, ¿estás seguro?".

Simplemente lo hizo.

¿Por qué las personas con TDAH confunden fechas y citas constantemente?

Porque tu cerebro no almacena las fechas como un calendario. Las almacena como sensaciones vagas, como si alguien te hubiera dictado los datos mientras dormías. Recibes la información, la procesas durante medio segundo, y luego tu cabeza la guarda en un cajón sin etiqueta junto con el nombre de aquel primo de tu amigo y la contraseña del WiFi de tu antigua casa.

La memoria a corto plazo con TDAH funciona como una pizarra de bar: alguien escribe algo, entra un grupo de gente, y cuando quieres volver a mirar, ya hay tres capas de cosas encima.

No es que no te importe la cita. Es que tu cerebro trata las fechas como datos de baja prioridad. Para él, una cita el jueves y una cita el martes tienen el mismo peso emocional: ninguno. Y sin carga emocional, tu cerebro no fija. No ancla. Lo deja flotando. Y cuando vas a recuperarlo, pescas lo que sea que esté más cerca de la superficie.

Que casi nunca es el dato correcto.

¿Cuántas veces te ha pasado sin que lo llames "síntoma"?

Te presentas en el médico un día antes. Llegas a una reunión una hora tarde porque confundiste 16:00 con 17:00. Olvidas cumpleaños de personas que te importan y luego te sientes como la peor persona del mundo. Apuntas una cena el viernes y apareces el sábado preguntando por qué el restaurante está vacío.

Y lo normalizas. Dices "soy un desastre" con una sonrisa, como si fuera un rasgo de personalidad y no tu cerebro funcionando con un sistema de archivos corrupto.

La gente que no tiene TDAH confunde una cita de vez en cuando. Todos lo hacemos. Pero cuando te pasa cada mes, cuando has perdido citas médicas, reuniones de trabajo, quedadas importantes, y siempre con la misma cara de "juro que lo tenía apuntado", ya no es un despiste. Es un patrón.

¿Poner alarmas no lo soluciona?

En teoría, sí. En la práctica, es más complicado.

Porque el problema no es solo recordar que tienes una cita. El problema es que tu cerebro mezcla los datos. Pones una alarma para el jueves a las 17:30, y tu cabeza decide que era el martes a las 17:30. O pones la alarma correcta, suena, y la aplazas "cinco minutitos" que se convierten en tres horas.

Las alarmas con TDAH

Es como poner tres candados en una puerta. Más seguro, sí. Pero si tu cerebro tiene la capacidad de mover la puerta entera a otra pared, los candados dan un poco igual.

¿Qué puedes hacer que realmente funcione?

Lo que a mí me ha servido es dejar de confiar en mi memoria para cualquier cosa que tenga fecha y hora. Suena drástico. Lo es. Pero funciona.

Todo, absolutamente todo, va al calendario en el momento en que lo sé. No "luego lo apunto". No "ya me acordaré". En el momento. Si alguien me dice "nos vemos el jueves a las seis", saco el móvil ahí mismo y lo meto. Delante de esa persona. Sin vergüenza.

Porque la alternativa es aparecer el viernes a las cinco, y eso da más vergüenza.

También he aprendido a confirmar. Suena básico, pero para un cerebro con TDAH es oro. El día antes de cualquier cita, miro el calendario. No confío en lo que recuerdo. Miro lo que pone. Porque lo que recuerdo y lo que pone suelen ser cosas distintas.

Y si me da cosa confirmar con alguien, pienso en la alternativa: presentarme el día equivocado, con la sonrisa culpable, diciendo "perdona, pensaba que era hoy". Esa conversación es peor que un mensaje de "oye, ¿mañana a las 17:30 seguimos, no?".

No eres un desastre. Tu calendario interno está roto.

Las personas que no tienen TDAH tienen algo parecido a un calendario mental que funciona. Ponen una cita y su cerebro la mantiene más o menos donde toca. El tuyo no. El tuyo coge la cita, la pone en una centrifugadora, y luego la coloca donde le parece.

No es falta de interés. No es que no te importe. Es que tu cerebro no regula bien la información temporal. Las fechas, los plazos, las citas. Todo lo que tiene que ver con "cuándo" es un punto débil.

Y una vez que aceptas eso, dejas de culparte y empiezas a construir sistemas externos que compensen lo que tu cabeza no puede hacer sola.

No necesitas más memoria. Necesitas más sistemas.

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