La parálisis por análisis en el TDAH: cuando pensar demasiado te impide actuar

Tu cerebro con TDAH analiza 47 opciones a la vez y no elige ninguna. No es indecisión. Es parálisis por análisis. Por qué pasa y qué hacer para salir del bucle.

Llevas 40 minutos mirando la pantalla.

No es que no sepas qué hacer. Es que sabes demasiado bien todo lo que podrías hacer, todo lo que debería hacer, todas las formas posibles de hacerlo, todos los escenarios en los que podría salir mal, y tu cerebro ha decidido que antes de mover un dedo necesita evaluar cada una de esas posibilidades con la profundidad de un doctorado en Harvard.

Mientras tanto, el cursor sigue parpadeando. Y tú sigues sin escribir la primera palabra.

Bienvenido a la parálisis por análisis. La versión TDAH.

El cerebro que no puede elegir sin analizar todo

A ver, todo el mundo experimenta indecisión de vez en cuando. ¿Pizza o sushi? Normal. Pero la parálisis por análisis con TDAH es otra liga.

Tu cerebro no compara dos opciones. Tu cerebro abre 15 opciones simultáneas, las conecta entre sí, genera ramificaciones de segundo y tercer nivel para cada una, y luego se queda mirando ese mapa mental imposible como quien mira un plato de espaguetis intentando encontrar el principio de un fideo concreto.

No es indecisión. Es sobrecomputación.

El cerebro con TDAH tiene un problema serio con el filtro de relevancia. Donde un cerebro neurotípico dice "estas 3 opciones son las importantes, el resto fuera", el tuyo dice "todas son igual de importantes y además acabo de pensar en 4 más". Como cuando tu cerebro no tiene regulador de volumen emocional, tampoco tiene regulador de volumen analítico. Todo entra a la misma intensidad. Todo parece urgente. Todo parece decisivo.

Y cuando todo es decisivo, nada se decide.

La trampa del "necesito más información"

Hay una versión especialmente puñetera de esta parálisis: la investigación infinita.

Tienes que elegir un software para el proyecto. En vez de probar los 2 más conocidos, abres 14 pestañas, lees 7 comparativas, ves 3 vídeos de YouTube, entras a un foro de Reddit, y dos horas después sabes más sobre herramientas de gestión de proyectos que la persona que las diseñó. Pero no has elegido ninguna.

Porque tu cerebro te convence de que aún falta un dato. Siempre falta un dato. Y mientras buscas ese dato, encuentras otros 5 datos que generan otras 5 preguntas.

Es procrastinación productiva disfrazada de diligencia. Estás muy ocupado haciendo nada.

Por qué la perfección es el combustible de la parálisis

Aquí entra el perfeccionismo con TDAH. Que no es el perfeccionismo de "quiero que quede bonito". Es el perfeccionismo de "si no elijo la opción perfecta, todo se va a ir al carajo y será culpa mía por no haber pensado lo suficiente".

El cerebro con TDAH ha aprendido, después de años de errores impulsivos, que pensar antes de actuar es importante. Y eso es cierto. El problema es que ha aprendido la lección tan bien que ahora no puede parar de pensar.

Es el péndulo. De la impulsividad total a la parálisis total. De "hago sin pensar" a "pienso sin hacer". Y los dos extremos te dejan en el mismo sitio: sin avanzar.

Qué pasa dentro de tu cabeza cuando te paralizas

Imagínate un cruce de 12 carreteras sin semáforo.

Todos los coches quieren pasar a la vez. Todos tienen razón. Todos son urgentes. Pero como no hay nadie dirigiendo el tráfico, todo se bloquea y no pasa nadie.

Eso es tu corteza prefrontal con TDAH intentando priorizar. La función ejecutiva, que es la que debería poner el semáforo y decir "tú primero, tú después, tú espera", está de vacaciones. O en huelga. O las dos cosas.

Y tú mientras tanto, mirando el cruce desde arriba, pensando "soy idiota por no ser capaz de elegir algo tan simple".

No eres idiota. Tu cerebro no tiene semáforo. Hay una diferencia.

Cómo salir de la parálisis (sin esperar a que pase sola)

No te voy a engañar: no hay truco mágico. Pero hay cosas que funcionan.

La regla del 70%. Si una opción te parece "bastante bien" - no perfecta, bastante bien - elige esa. El 70% es suficiente para el 90% de las decisiones que tomas en tu vida. Tu cerebro quiere el 100%. Dile que se conforme.

El cronómetro. Pon un temporizador de 5 minutos. Cuando suene, eliges lo que tengas. Sin excepción. Da igual que sientas que te falta información. El tiempo es el semáforo que tu cerebro no tiene.

La moneda. Lanza una moneda. Si ves el resultado y piensas "al mejor de tres", ya sabes cuál era la opción que querías. No estabas paralizado por no saber qué elegir. Estabas paralizado por no atreverte a elegir.

Reduce las opciones a 2. Antes de analizar nada, elimina todo lo que no sea las 2 opciones más obvias. ¿Tenías 7 restaurantes? Elige los 2 más cercanos. ¿Tenías 5 herramientas? Las 2 que más uses ya. Analizar 2 cosas es humanamente posible. Analizar 7, con TDAH, es un acto de autosabotaje.

La verdad incómoda

La parálisis por análisis no se cura analizando más. Se cura actuando con información incompleta.

Y sé que eso le sienta fatal a tu cerebro. Porque tu cerebro quiere control. Quiere certeza. Quiere saber que la decisión es la correcta antes de tomarla.

Pero la certeza no existe. Nunca existió. La gente que parece decidir con seguridad no tiene más información que tú. Solo tiene un cerebro que filtra mejor.

Tú puedes compensar ese filtro con herramientas externas. Con cronómetros, con reglas arbitrarias, con personas que te digan "elige ya". Es exactamente lo que hacemos los que tenemos el cerebro funcionando con dopamina en vez de disciplina: buscar atajos que nos saquen del bucle. Porque al final, todo nos cuesta más que a los demás. Incluido elegir.

Imperfecto pero decidido le gana a perfecto pero paralizado. Siempre.

---

Si mientras leías esto tu cerebro estaba analizando si de verdad tienes TDAH o si simplemente eres indeciso, tengo un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. 10 minutos. Sin parálisis por análisis. Prometo que no hay 47 opciones de respuesta.

Relacionado

Sigue leyendo