¿Tenía John Lennon TDAH? El Beatle que no paraba
John Lennon sacaba notas terribles, era hiperactivo y tenía una creatividad explosiva. Los rasgos del Beatle más rebelde encajan sospechosamente con TDAH.
John Lennon sacó notas tan malas en el colegio que su tutora escribió literalmente en un informe: "seguramente fracasará".
Esa misma persona acabó componiendo Imagine, Hey Jude, Come Together y unas 200 canciones más que siguen sonando en todas partes sesenta años después.
Algo no cuadra. O cuadra perfectamente, dependiendo de cómo lo mires.
Porque cuando lees la biografía de Lennon y tienes aunque sea nociones básicas de cómo funciona el TDAH, hay un momento en que te paras. Cierras el libro o la pantalla. Y piensas: "espera. Esto lo conozco."
No el ser famoso. No el tener dinero ni la fama ni el talento musical. Sino ese patrón. Esa forma de funcionar. Esa combinación de caos, creatividad y dificultad para hacer lo que se supone que hay que hacer.
Vamos a verlo bien.
¿Qué rasgos de Lennon apuntan al TDAH?
El primero y más evidente: el fracaso escolar.
Lennon era inteligente. Todo el mundo que lo conoció de pequeño lo decía. Leía constantemente, escribía poemas, hacía dibujos, inventaba historias. Pero en clase no funcionaba. Las notas eran malas. Perdía la atención. No se sentaba quieto. Se distraía. Se aburría con una velocidad que desesperaba a sus profesores.
Eso es algo que cualquiera con TDAH reconoce de inmediato. No es falta de inteligencia. Es que el formato escolar estándar, los mismos temas, la misma velocidad, la misma estructura durante horas, es incompatible con un cerebro que necesita novedad y estimulación para funcionar.
Lennon no encajaba en el molde. Y el colegio lo interpretó como fracaso.
Luego está la energía. Los que lo conocieron, compañeros de banda, amigos de la infancia, periodistas que lo entrevistaron, describen a alguien que no paraba. No en el sentido de trabajador disciplinado. Sino en el de un cerebro que siempre estaba encendido, saltando de idea en idea, incapaz de quedarse en un solo pensamiento demasiado tiempo.
Paul McCartney contó en varias entrevistas que trabajar con Lennon era fascinante y agotador a partes iguales. Que las ideas llegaban a una velocidad brutal, que algunas eran geniales, que otras eran una locura, que a veces no sabías cuáles eran cuáles hasta que las probabas. Esa forma de generar ideas sin filtro, esa velocidad, ese saltar de una cosa a otra: es un patrón muy conocido en el TDAH.
La impulsividad también es obvia en su historia. Lennon tomaba decisiones rápidas y a veces irracionales. Se fue de gira sin pensarlo demasiado cuando tenía dieciséis años. Se casó con Cynthia de forma precipitada. Años después dejó a Cynthia por Yoko Ono con una velocidad que dejó a todo el mundo sin palabras. Se salió de los Beatles sin un plan claro. No estoy juzgando ninguna de esas decisiones. Estoy señalando el patrón: actuar primero, pensar después.
Y luego está lo que más me llama la atención: la hiperfocalización creativa.
Lennon podía pasarse horas, literalmente horas, componiendo, escribiendo letras, explorando una idea musical. Desaparecía del mundo. No comía, no dormía, no escuchaba a nadie. Cuando algo le enganchaba, nada más existía. Eso es hiperfocalización. La capacidad del cerebro TDAH de entrar en un estado de concentración total cuando el tema es lo suficientemente interesante. No es disciplina. No es fuerza de voluntad. Es que el interés activa el sistema nervioso de una forma que la obligación nunca consigue.
El problema es que eso solo funciona con lo que le interesa. Y lo que no le interesa, ni con amenazas.
¿Y los argumentos en contra?
Aquí hay que ser honestos.
El primero: Lennon vivía en un contexto muy particular. Los años 60, el mundo del rock, la bohemia artística de Liverpool y luego de Londres, todo eso favorecía exactamente ese tipo de personalidad. No era raro ser caótico, impulsivo o incapaz de seguir normas. Era casi un requisito para encajar.
Dicho de otra forma: si pones a Lennon en una oficina con un jefe, un horario fijo y un Excel para rellenar cada viernes, igual el diagnóstico aparece más claro. Pero en el contexto en que vivió, su forma de funcionar era simplemente... artística.
El segundo argumento: las drogas. Lennon consumió desde muy joven y de manera intensa. Las anfetaminas en los primeros años de los Beatles, el LSD después, el heroína en los setenta. El efecto de las drogas en el comportamiento es tan masivo que separar qué viene del cerebro y qué viene de las sustancias es prácticamente imposible. Algunos rasgos que podrían apuntar al TDAH podrían explicarse también por el consumo crónico.
Y el tercero: el trauma. Lennon perdió a su madre cuando era adolescente. Fue criado por su tía en condiciones de cierta inestabilidad. Ese tipo de trauma tiene consecuencias psicológicas enormes que pueden parecerse mucho al TDAH en algunos aspectos: dificultad para regular emociones, impulsividad, problemas con la autoridad, sensación constante de no encajar.
¿Era TDAH? ¿Era trauma? ¿Era el contexto? ¿Eran las drogas? La respuesta honesta es: no lo sabemos. Y probablemente era una mezcla de todo.
La parte que más resuena: el fracaso escolar y el genio real
Pero hay algo en la historia de Lennon que me parece especialmente relevante, independientemente del diagnóstico.
La tutora que escribió que "seguramente fracasaría" tenía razón en sus términos. Lennon no funcionaba en el sistema. No seguía las reglas. No sacaba las notas. No encajaba.
Pero el sistema medía cosas que no tenían nada que ver con lo que Lennon era capaz de hacer.
Eso pasa constantemente con el TDAH. Un cerebro que no encaja en el formato de evaluación estándar parece un cerebro que no sirve. Y esa etiqueta, la de "no sirve", "fracasará", "podría hacerlo si se esforzara más", se queda. A veces para siempre.
Lo que no mide el colegio es la capacidad de conectar ideas que nadie había conectado antes. La energía para explorar un campo hasta el fondo cuando ese campo te interesa de verdad. La creatividad que surge precisamente de un cerebro que no sigue caminos lineales.
Lennon era un caos. Y ese caos produjo algunas de las mejores canciones del siglo XX.
No estoy diciendo que el caos sea deseable. Estoy diciendo que un cerebro que funciona diferente puede hacer cosas que un cerebro estándar no puede. El problema es que nadie le explicó cómo aprovechar eso. Simplemente lo dejaron batallar solo con un sistema que no estaba hecho para él.
¿Se puede diagnosticar a alguien que murió en 1980?
No. Y hay que decirlo claro.
Hay una tendencia bastante extendida de buscar diagnósticos retroactivos a personajes históricos. En parte para normalizar el TDAH, en parte para decirse a uno mismo que si Lennon era así y llegó donde llegó, entonces tú también puedes. Lo entiendo. Pero es un argumento tramposo.
El TDAH no necesita figuras famosas para ser válido.
Lo que sí podemos decir es que Lennon tenía un perfil de funcionamiento que hoy reconocemos como atípico. Un cerebro que no encajaba en el molde estándar, que tenía ventajas enormes en ciertos contextos y dificultades reales en otros. Que necesitaba estímulo constante para funcionar. Que era incapaz de seguir normas que no entendía o no le importaban. Que podía ser brillante y caótico al mismo tiempo.
Como pasa con el TDAH en adultos creativos: el diagnóstico en sí mismo importa menos que entender cómo funciona tu cerebro y qué condiciones necesita para dar lo mejor de sí.
Lennon encontró esas condiciones por accidente. La música, el grupo, el entorno de los 60, todo encajó de una forma que le permitió brillar. Pero hay mucha gente con el mismo tipo de cerebro que no tiene esa suerte. Que acaba creyendo el informe de la tutora. Que asume que el problema es que no se esfuerza lo suficiente.
Ese es el daño real.
¿Qué nos deja Lennon?
Que hay cerebros que no encajan en el molde estándar. Y que eso no dice nada sobre su valor.
Lennon era desastroso en los formatos que el sistema considera importantes. Notas. Disciplina. Seguir instrucciones. Quedarse sentado. Pero en los contextos donde su cerebro podía funcionar a su manera, produjo cosas que el mundo todavía escucha.
No es que el TDAH sea un superpoder. No te convierte en Lennon por tenerlo. Pero tampoco es el defecto que el sistema escolar lleva décadas diciéndote que es.
Es un cerebro que funciona diferente. Y lo primero para sacarle partido es entender cómo funciona el tuyo.
Hay estudios sobre el TDAH y creatividad que sugieren una relación real entre ciertos rasgos del trastorno y la capacidad creativa. No como regla universal, sino como patrón que vale la pena entender.
Y para entender cómo funciona tu cerebro, el primer paso es siempre el mismo.
¿Tu cabeza funciona a una velocidad diferente a la del resto? Lo primero es saber qué tipo de velocidad es esa.
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