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Ty Pennington: TDAH, carpintería y televisión

Ty Pennington tiene TDAH diagnosticado. De niño no podía quedarse quieto. Canalizó esa energía en construir casas delante de las cámaras.

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Hay un momento en la carrera de Ty Pennington que lo resume todo.

Es presentador de "Extreme Makeover: Home Edition". Hay cámaras por todas partes. Un equipo de cientos de personas. Una familia que va a recibir la casa de su vida. Y Ty está en medio de todo eso, moviéndose sin parar, gesticulando, hablando rápido, metiéndose en cada rincón de la obra, dando instrucciones, cambiando de sitio, volviendo, yendo otra vez.

Los productores lo veían y pensaban: "Este tipo es una máquina."

Lo que no sabían, o sí sabían y lo explotaban de maravilla, es que esa energía no era una elección. Era su cerebro funcionando exactamente como siempre había funcionado. Exactamente como le había dado problemas durante años en el colegio. Exactamente como nadie supo qué hacer con ello hasta que alguien le puso nombre: TDAH.

¿Quién es Ty Pennington?

Si no lo conoces, la versión corta es esta: carpintero, modelo, presentador de televisión, y una de las caras más reconocidas de la telerrealidad americana de los 2000.

"Extreme Makeover: Home Edition" era el programa en el que un equipo de voluntarios y profesionales demolía y reconstruía la casa de una familia en situación difícil en cuestión de días. Drama, lágrimas, momentos de "dios mío no me lo puedo creer", y Ty Pennington en el centro de todo, megáfono en mano, con esa energía que no tiene interruptor de apagado.

El programa fue un éxito enorme. Ocho temporadas. Millones de espectadores. Y Ty Pennington convertido en símbolo de algo que, visto ahora, tiene mucho más sentido del que parecía entonces.

Porque Ty Pennington tiene TDAH diagnosticado. Y no solo lo tiene. Habla de ello. Lo explica. Lo normaliza. Ha sido portavoz activo para visibilizar el TDAH en adultos en Estados Unidos cuando eso no era tan común como ahora.

¿Cómo era Ty Pennington de niño?

La historia que él mismo ha contado en entrevistas no es nueva si llevas tiempo leyendo sobre TDAH. Pero no por eso deja de tener peso.

De niño no podía quedarse quieto.

No en el sentido de "es un crío con mucha energía". En el sentido de que moverse era su estado natural, estar quieto era casi físicamente imposible, y el colegio, que requería exactamente lo contrario, fue para él un sitio complicado durante años.

Las notas no eran buenas. La atención no duraba. Los profesores lo veían como el alumno problemático. El que interrumpe. El que no puede esperar. El que necesita que le repitas las cosas tres veces porque a la segunda ya estaba pensando en otra cosa.

Eso que suena a "niño difícil" es, visto con perspectiva y con el diagnóstico encima de la mesa, un cerebro que necesitaba estímulos constantes para funcionar. Un cerebro que se aburría rápido. Un cerebro que, cuando encontraba algo que le interesaba de verdad, se metía dentro hasta el fondo sin pedir permiso.

La carpintería fue eso para él. Algo que le interesaba de verdad.

¿Por qué la carpintería y no otra cosa?

Aquí está el punto que más me interesa de la historia de Ty Pennington.

El trabajo manual tiene algo que el trabajo escolar no tiene: respuesta inmediata. Cuando clavas un clavo, el clavo entra. Cuando cortas una tabla, la tabla queda cortada. El resultado es instantáneo, visible, tangible.

Para un cerebro con TDAH, eso es gasolina pura.

El colegio funciona al revés. Estudias algo hoy para un examen dentro de dos semanas. El esfuerzo y la recompensa están tan separados en el tiempo que el cerebro pierde el hilo. No es falta de inteligencia. Es que el sistema de motivación funciona con otros tiempos.

La carpintería no tiene ese problema. La retroalimentación es inmediata. Si lo haces bien, se ve. Si lo haces mal, también. Y eso, para alguien cuyo cerebro necesita ese circuito corto entre esfuerzo y resultado, cambia absolutamente todo.

Ty Pennington no encontró la carpintería como segunda opción porque el colegio no le funcionó. La encontró porque su cerebro respondía a ella de una manera que no respondía a otras cosas. Y una vez que la encontró, se metió dentro con toda la intensidad que antes había sido un problema en el aula.

La hiperfocalización en el TDAH

¿Qué tiene que ver la televisión con todo esto?

Mucho, aunque no lo parezca a primera vista.

Piénsalo: "Extreme Makeover: Home Edition" es un programa que requiere trabajar bajo presión extrema, con plazos imposibles, cambios constantes de plan, imprevistos a cada hora, y la capacidad de mantener el foco y la energía en medio del caos.

Para la mayoría de presentadores, eso sería agotador.

Para Ty Pennington, era su entorno natural.

El TDAH en contextos de alta intensidad a veces funciona como una ventaja absurda. El cerebro que en un entorno tranquilo y predecible se aburre y se desconecta, en un entorno caótico y lleno de estímulos se enciende solo. No necesita forzarse a prestar atención porque hay suficiente input para mantenerlo ocupado.

Los sets de televisión con equipos grandes, plazos cortos y presión constante son, técnicamente, uno de los peores entornos posibles para alguien sin capacidad de gestionar el caos. Y uno de los mejores entornos posibles para alguien cuyo cerebro se activa precisamente con ese caos.

Ty Pennington no tuvo suerte. Encontró un oficio y luego un formato que encajaban con cómo funciona su cabeza. Y eso, que parece simple cuando lo lees así, es algo que mucha gente con TDAH tarda décadas en conseguir o nunca llega a conseguir.

Portavoz de TDAH cuando no era tendencia

Esto es lo que más me interesa de Ty Pennington como figura pública y no es lo que más se menciona de él.

Ha sido portavoz activo de TDAH en Estados Unidos. Ha hablado de ello públicamente. Ha dado entrevistas explicando cómo afectó a su infancia, cómo recibió el diagnóstico, qué cambió cuando tuvo un nombre para lo que le pasaba.

Y lo ha hecho en un momento en el que eso no era lo habitual.

Ahora hay decenas de creadores de contenido hablando de TDAH. Hay comunidades online, foros, libros, podcasts. El tema está en todas partes.

Hace quince o veinte años, que un presentador famoso en su mejor momento de visibilidad dijera abiertamente "tengo TDAH y esto es lo que significa" era mucho más raro. Mucho más arriesgado en términos de imagen. Mucho más fácil de no hacer.

Él lo hizo. Y eso tiene un valor que va más allá de su propia historia.

Porque cada vez que alguien con visibilidad habla de esto en voz alta, hay una persona en algún sitio que escucha eso y piensa: "Espera. Eso que describe... lo reconozco. Eso lo siento yo."

Y a veces eso es el primer paso hacia un diagnóstico. Hacia entender por qué el colegio fue tan difícil. Hacia dejar de creer que el problema eres tú cuando el problema, en realidad, es que nadie te había dado las herramientas adecuadas.

¿Qué dice la historia de Ty Pennington del TDAH en adultos?

Algo que no se repite suficiente: el TDAH no desaparece cuando cumples dieciocho años.

Cambia. Se adapta. A veces se disfraza de cosas distintas dependiendo del entorno. Pero sigue ahí.

Ty Pennington no llegó a un programa de televisión porque "superó" su TDAH. Lo tiene. Lo tendrá siempre. Lo que encontró fue un contexto en el que ese cerebro, con sus características específicas, puede funcionar y además destacar.

Esa es la diferencia entre buscar cómo curarse algo que no tiene cura y buscar cómo construir una vida que encaje con cómo funciona tu cabeza.

No es lo mismo. Y confundirlo tiene un coste muy alto.

El TDAH en adultos sin diagnosticar

La historia de Ty Pennington no es una historia de superación en el sentido clásico. No es "tuve TDAH, lo superé, y ahora soy famoso". Es "tengo TDAH, encontré lo que encaja con mi cerebro, y lo hice a fondo".

Que es, si lo piensas, mucho más interesante.

El martillo como metáfora que nadie pidió pero que voy a meter igualmente

Hay algo poético, aunque reconozco que suena un poco forzado, en que Ty Pennington sea carpintero.

La carpintería requiere atención al detalle. Requiere medir antes de cortar. Requiere paciencia en algunas fases del proceso.

Y al mismo tiempo requiere energía física. Movimiento. Variedad de tareas. Pasar de una cosa a otra dentro del mismo proyecto. Resultado visible al final del día.

Es casi como si alguien hubiera diseñado un oficio pensando en las fortalezas específicas de un cerebro con TDAH. Que nadie lo hizo, claro. Pero la coincidencia es suficientemente buena como para mencionarla.

Channing Tatum y su TDAH

El patrón se repite. No porque el TDAH lleve automáticamente al éxito. Sino porque cuando alguien con TDAH encuentra su sitio, se mete dentro con una intensidad que es difícil de igualar.

El problema es que encontrar ese sitio no es fácil. Y mientras lo encuentras, el sistema te dice que eres el problema.

Ty Pennington tardó años en encontrarlo. Y cuando lo encontró, construyó casas enteras en menos de una semana delante de millones de espectadores.

No está mal para alguien al que sus profesores no podían hacer quedarse quieto.

Si reconoces algo de todo esto en tu propia historia, o llevas tiempo preguntándote si tu cerebro funciona diferente sin haber tenido nunca una respuesta clara, empieza por aquí.

Hacer el test de TDAH

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