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Incapacidad laboral por TDAH en España: qué dice la ley y qué pasa de verdad

¿Se puede pedir una incapacidad laboral por TDAH en España? La ley dice una cosa, la realidad dice otra. Te cuento el proceso sin rodeos.

tdah

¿Se puede pedir una incapacidad laboral por TDAH en España?

La respuesta corta es complicada. La larga, más todavía. Y la real, la que te encuentras cuando te sientas delante de un médico del INSS con tu informe debajo del brazo, es un laberinto burocrático que parece diseñado para que te rindas antes de llegar al final.

Voy a intentar explicarte cómo funciona esto. Sin inventarme cifras, sin darte esperanzas falsas, y sin decirte que es imposible. Porque no lo es. Pero necesitas saber a lo que te enfrentas.

¿Qué tipos de incapacidad laboral existen?

En España hay dos grandes categorías, y la diferencia entre ellas es enorme.

La incapacidad temporal es la baja médica de toda la vida. Estás mal, no puedes trabajar, tu médico te da la baja. Dura un tiempo limitado (máximo 18 meses, con prórroga) y la idea es que te recuperes y vuelvas.

La incapacidad permanente es otra historia. Significa que tu limitación no es temporal, que no va a desaparecer. Y tiene grados: parcial, total, absoluta y gran invalidez. Cada una con sus porcentajes de pensión y sus condiciones.

El problema con el TDAH es que no encaja limpiamente en ninguna de las dos.

No es una pierna rota que se cura con tiempo. Pero tampoco es algo que te impida físicamente moverte. Es un cerebro que funciona diferente, y convencer a un tribunal médico de que "funcionar diferente" equivale a "no poder trabajar" es como explicar el color azul a alguien que solo ve en blanco y negro.

¿Se puede conseguir una incapacidad laboral por TDAH en España?

Técnicamente, sí. En la práctica, es extremadamente difícil.

La ley española no tiene una lista cerrada de enfermedades que dan derecho a incapacidad. Lo que evalúan es tu capacidad funcional: ¿puedes realizar tu trabajo o no? No importa tanto el nombre del diagnóstico como el impacto real que tiene en tu vida laboral.

Y aquí es donde la cosa se complica para el TDAH.

Porque el TDAH no te deja en la cama. No te impide mover las manos. No sale en una radiografía. Es un trastorno que afecta de formas que no parecen TDAH hasta que las miras de cerca: olvidos constantes, incapacidad para organizarte, problemas con los plazos, impulsividad, agotamiento mental brutal.

¿Puedes técnicamente sentarte en una silla y abrir un Excel? Sí. ¿Puedes hacerlo de forma sostenida, fiable, sin que tu cerebro se desconecte cada 20 minutos? Eso ya es otra pregunta.

Pero esa pregunta es la que muchas veces no se hace.

¿Por qué es tan difícil conseguirla?

Varios motivos. Ninguno bonito.

El TDAH sigue siendo un trastorno invisible. No hay una prueba de imagen que lo demuestre. No hay un análisis de sangre. El diagnóstico depende de entrevistas clínicas, cuestionarios, historial. Y hay profesionales en los tribunales médicos que todavía creen que el TDAH es "cosa de niños" o que "todos nos distraemos a veces".

La evaluación se centra en lo que puedes hacer, no en el coste de hacerlo. Puedes ir a trabajar todos los días. Lo que no ven es que llegas a casa destruido, que necesitas el triple de esfuerzo que cualquier compañero para hacer lo mismo, que tu cerebro funciona sin regulador de volumen y llevas años compensando en silencio.

Las comorbilidades complican todo. La mayoría de adultos con TDAH no tienen solo TDAH. Tienen ansiedad, depresión, trastornos del sueño. Y muchas veces la incapacidad se tramita por la comorbilidad, no por el TDAH en sí. Lo cual es una trampa, porque si tratas la depresión pero no el TDAH que la genera, el ciclo no se rompe nunca.

El proceso es largo y agotador. Necesitas informes clínicos detallados, historial laboral, valoraciones de tu psiquiatra. Y luego pasar por un tribunal del INSS donde personas que probablemente no son especialistas en TDAH deciden en una sesión si tu vida laboral es funcional o no.

Para alguien con TDAH, que ya tiene problemas con la burocracia, los plazos y la organización, pedirle que gestione un proceso administrativo de meses es irónico. Es como pedirle a alguien con las piernas rotas que suba las escaleras para pedir la silla de ruedas.

¿Qué pasa con el grado de discapacidad?

Ojo, que no es lo mismo. Incapacidad laboral y grado de discapacidad son procesos diferentes, con organismos diferentes y resultados diferentes.

El grado de discapacidad lo evalúan las comunidades autónomas. No te da una pensión directamente, pero sí te abre puertas: deducciones fiscales, plazas reservadas en oposiciones, adaptaciones en el trabajo.

Muchas personas con TDAH severo consiguen un grado de discapacidad del 33% o superior. Es más accesible que la incapacidad laboral y, en muchos casos, más útil en el día a día.

Si estás pensando en este tema, probablemente tenga más sentido empezar por ahí.

¿Entonces qué hago?

No te voy a mentir. Si esperas que te diga "haz esto y en tres meses tienes tu incapacidad", no va a pasar. Pero hay cosas que puedes hacer.

Primero, ten un diagnóstico sólido. No un "creo que tengo TDAH" de un test de internet. Un diagnóstico formal, con informe de un psiquiatra o neuropsicólogo, que detalle cómo el TDAH afecta específicamente a tu capacidad laboral.

Segundo, documenta todo. Cada baja, cada informe, cada adaptación que hayas pedido en el trabajo. Cada vez que tu rendimiento se ha visto afectado. Cuanto más papel tengas, mejor.

Tercero, busca un abogado especializado en incapacidades. Esto no es algo que debas hacer solo. El proceso tiene recursos, plazos, lenguaje técnico. Un abogado que sepa de esto puede hacer la diferencia entre un no y un sí.

Y cuarto, no te culpes si decides que no merece la pena. No todo el mundo tiene la energía para pelear contra la administración durante meses. Y eso no significa que tu TDAH no sea real o que tus dificultades no sean válidas. Significa que el sistema no está diseñado para esto. Todavía.

Esto no es un diagnóstico ni asesoría legal

Todo lo que he escrito aquí es información general sobre cómo funciona el proceso. No soy abogado, no soy médico del INSS, y cada caso es diferente. Los tribunales médicos valoran caso por caso, y lo que ha funcionado para una persona puede no funcionar para otra.

Lo que sí sé es que el TDAH en adultos sigue siendo invisible para muchas instituciones. Y que mientras no cambie eso, conseguir que se reconozca su impacto real en tu vida laboral va a seguir siendo una pelea cuesta arriba.

Pero al menos ahora sabes contra qué estás peleando.

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