Disculparse por existir: el perdón automático del TDAH
Pedir perdón como modo por defecto. Cuando has fallado tantas veces que el 'lo siento' sale antes que el 'hola'. Disculparse constantemente con TDAH.
"Perdona que llegue tarde."
"Perdona que se me olvidó."
"Perdona que no te contesté."
"Perdona que... bueno, perdona en general."
Hay gente que saluda diciendo hola. Yo saludo pidiendo perdón. Es mi tarjeta de presentación. Mi jingle personal. El soniquete que sale de mi boca antes de que mi cerebro haya decidido si realmente tengo que disculparme por algo.
Y lo peor es que ni siquiera lo pienso. Sale solo. Como un tic verbal. Como el Windows XP que hace el sonidito de inicio cuando arranca. Mi sonidito de inicio es "perdona".
¿Cuándo empezaste a pedir perdón por todo?
No fue un día concreto. No hubo un momento donde dijera "a partir de ahora voy a disculparme por existir". Fue acumulativo.
Fue después de llegar tarde a las cosas suficientes veces. Después de olvidarme de responder mensajes durante días. Después de que mi memoria de trabajo me dejara tirado en situaciones donde la gente contaba conmigo y yo no aparecí. O aparecí mal. O aparecí a medias.
Aprendes que tú eres el que falla. El que desordena. El que no se acuerda. El que hay que repetirle las cosas. Y después de años de ser esa persona, el "lo siento" se convierte en tu primer reflejo.
No es educación. Es defensa.
El archivo de errores que tu cerebro nunca borra
Un cerebro neurotípico comete un error, lo procesa y lo suelta. Un cerebro con TDAH comete un error, lo archiva, lo cataloga, lo plastifica y lo cuelga en una pared interna donde puede mirarlo cada noche a las 3 de la madrugada.
Tengo errores del 2014 que me siguen doliendo. Cosas que la otra persona probablemente no recuerda. Conversaciones donde dije algo raro y la gente siguió su vida y yo sigo repasándolo como si fuera el peor momento de la historia humana.
Ese archivo infinito de fallos es el combustible del "perdona". Cada vez que llegas a una situación nueva, tu cerebro abre el archivo, busca precedentes, encuentra 847 veces que la cagaste en situaciones parecidas, y decide que lo más seguro es disculparse de entrada. Por si acaso. Porque si empiezas pidiendo perdón, al menos cuando la cagues de verdad ya llevas ventaja.
Es como un seguro a todo riesgo, pero emocional.
El "lo siento" que no necesitas decir
El problema no es pedir perdón cuando has metido la pata. El problema es pedir perdón cuando no has hecho nada.
"Perdona que te moleste." No me estás molestando.
"Perdona que pregunte." Preguntar no es un delito.
"Perdona que necesite esto." Necesitar cosas es literalmente ser persona.
Pero tú lo sientes de verdad. No es falsa modestia. No es postureo. Genuinamente crees que tu presencia es una molestia. Que tus necesidades son excesivas. Que pedir algo es imponer algo. Y eso viene de años de recibir señales, sutiles o no tan sutiles, de que eres demasiado. Demasiado intenso. Demasiado olvidadizo. Demasiado caótico.
Cuando creces siendo "demasiado" de todo, aprendes que "perdona" es la forma de hacerte más pequeño. De ocupar menos espacio. De decir "ya sé que soy así, no hace falta que me lo recuerdes, ya me estoy castigando yo solo".
¿Es vergüenza o es costumbre?
Las dos.
Al principio es vergüenza pura. Te avergüenzas de llegar tarde. De olvidar cumpleaños. De no contestar mensajes. De prometer cosas que luego no cumples porque tu cerebro prometió sin consultar con tu agenda.
Pero después de repetirlo cientos de veces, la vergüenza se automatiza. Ya no sientes el dolor de cada perdón individual. Es un ruido de fondo. Como el zumbido de la nevera. Sabes que está ahí, pero ya no lo escuchas conscientemente.
Y ahí es donde se vuelve peligroso. Porque empiezas a disculparte por cosas que no requieren disculpa. Y la gente empieza a tomarlo de dos formas: o se cansan de oírte pedir perdón ("deja de disculparte ya"), o empiezan a creer que de verdad eres un desastre que necesita disculparse por todo.
Ninguna de las dos te ayuda.
Es parecido a lo que pasa con el people pleasing. Dices que sí a todo, te disculpas por todo, y al final ni la otra persona está contenta ni tú estás siendo honesto. Solo estás gestionando la percepción que tienen de ti. Y agotándote en el proceso.
¿Cómo dejas de pedir perdón por defecto?
No voy a decirte "deja de hacerlo" porque eso es como decirle a alguien con TDAH que se concentre. Gracias, no se me había ocurrido.
Lo que sí puedes hacer es pillar el patrón.
La próxima vez que vayas a decir "perdona", frena un segundo. Solo uno. Y pregúntate: ¿he hecho algo malo? No incómodo. No imperfecto. Malo. Si la respuesta es no, cambia el "perdona" por otra cosa.
"Perdona que llegue tarde" se convierte en "gracias por esperarme". "Perdona que no te contesté" se convierte en "me alegro de hablar contigo ahora". "Perdona que te moleste" se convierte en "oye, necesito una cosa".
No es magia. No va a funcionar siempre. Hay días en los que el "perdona" va a salir antes de que puedas interceptarlo. Pero cada vez que lo cambias, le estás diciendo a tu cerebro que existir no requiere disculpa.
El perdón que sí necesitas
El que te debes a ti mismo.
Has pasado años acumulando evidencia de que eres un desastre. Cada olvido, cada retraso, cada momento en el que alguien te dejó en visto y tú asumiste que era el fin del mundo. Todo eso está en el archivo. Todo eso alimenta el reflejo de disculparte.
Pero ese archivo está sesgado. Solo guarda los fallos. No guarda las veces que llegaste a tiempo. Las veces que te acordaste. Las veces que hiciste un esfuerzo titánico para cumplir con algo que a otra persona le habría costado cero.
Tu cerebro funciona diferente. No peor. Diferente. Y las veces que fallas no son porque seas mala persona. Son porque tu neurología tiene un manual de instrucciones distinto al del resto y nadie te lo dio.
Disculparte por tener TDAH es como disculparte por ser zurdo. Puedes intentar escribir con la derecha, y te va a salir, pero te va a costar el triple y el resultado va a ser peor. Y no tiene sentido pedir perdón por eso.
No necesitas pedir menos perdones. Necesitas dejar de creer que los mereces todos.
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Si llevas años pidiendo perdón por cosas que no entiendes del todo, quizá tu cerebro lleva intentando decirte algo. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico. Son 10 minutos para empezar a entender por qué funcionas como funcionas.
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