La lista del 'algún día' que nunca llega

Tienes una lista de proyectos para 'cuando tengas tiempo'. Llevas años con ella. Spoiler: ese día no llega solo. Aprende por qué y qué hacer.

Tengo una lista.

La llevo arrastrando desde hace cuatro años. Cambió de Notion a papel, de papel a notas de voz, de notas de voz a un Google Doc que ya no recuerdo cómo se llama. Pero la lista sigue ahí. Con los mismos proyectos. Los mismos "esto lo hago cuando termine con lo de ahora". Los mismos sueños aparcados en una carpeta mental que huele a humedad.

El podcast que iba a lanzar en 2021. El curso de precios que quería grabar en verano. La newsletter semanal sobre sistemas. La colaboración con aquel tío que me pareció interesante en un evento.

Algún día.

¿Por qué el "algún día" es la frase más cara del emprendimiento?

Porque no es una promesa. Es una papelera disfrazada de promesa.

Cuando dices "algún día haré eso", tu cerebro lo archiva como resuelto. Lo tacha de la lista de decisiones pendientes. Le da un falso cierre. Y ese falso cierre es exactamente lo que permite que el proyecto muera sin que nadie haya tomado la decisión de matarlo.

No lo mataste. Simplemente dejaste que se fuera muriendo de inanición mientras tú mirabas hacia otro lado.

Con un cerebro con TDAH esto es todavía más evidente. Porque el TDAH no distingue entre "urgente de verdad" y "urgente que inventé yo esta mañana". Todo compite con todo. La novedad siempre gana. Y los proyectos del "algún día" nunca son nuevos. Por definición, llevan tiempo ahí. Llevan tiempo siendo aburridos. Llevan tiempo perdiendo la batalla contra cualquier distracción brillante que aparezca.

Así que no llegan.

¿Qué hace diferente al que sí ejecuta?

No tiene menos cosas en la lista. Tiene menos tolerancia al limbo.

El que ejecuta no espera al momento perfecto. No espera a tener tiempo. No espera a que las condiciones sean óptimas. Toma la decisión de hacer ahora o de matar el proyecto ahora. Las dos opciones son válidas. La única opción inválida es el algún día.

He conocido emprendedores que tienen veinte ideas aparcadas y que se quejan de que nunca avanzan. Y tienen razón. No avanzan. Pero no porque les falte tiempo. Porque les sobran proyectos en el limbo.

Cada proyecto que está en el "algún día" consume energía mental. No mucha. Pero consume. Es como tener veinte pestañas abiertas en el navegador. El ordenador va más lento aunque no estés usando ninguna.

Cierra pestañas. Mata proyectos. O ejecútalos esta semana.

¿Cómo salir del bucle sin entrar en pánico?

La respuesta fea es que tienes que revisar la lista y tomar decisiones que llevas tiempo evitando.

No para hacerlo todo. Para decidir qué no harás nunca. Eso también es una decisión. Y es de las más liberadoras que existen.

Coge la lista. Por cada proyecto pregúntate una sola cosa: si tuvieras que empezar esto la semana que viene, ¿lo harías? No "¿me gustaría haberlo hecho?". No "¿sería bonito tenerlo?". La pregunta es si empezarías la semana que viene.

Si la respuesta es no, muere hoy. No mañana. Hoy.

Si la respuesta es sí, le das una fecha. No una época. Una fecha. "El jueves 6 dedico dos horas a esto". Sin fecha no existe. Con fecha existe. Así de simple y así de brutal.

El TDAH te sabotea precisamente aquí, en la zona gris donde las cosas no son ni urgentes ni muertas. Ahí viven los "algún día". Y ahí se pudren.

No dejes que se pudran más. O los resucitas o los entierras. Pero decidir es gratis y el limbo no lo es.

Y eso tiene más capas de las que parece.

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