Los 3 tipos de días cuando tienes TDAH
Día tipo 1: dios. Día tipo 3: llevas 4 horas mirando la pantalla.
Tengo TDAH y mi vida se divide en 3 tipos de días. No es una metáfora. No es una forma bonita de decirlo. Es literal.
Día tipo 1: el interruptor funciona. Todo fluye. Respondes emails a las 9 de la mañana (cosa que normalmente no haces ni a punta de pistola), grabas un vídeo, montas un sistema en Notion, preparas la cena sin que acabe siendo un kebab, y todavía te queda energía para pensar "hostia, si siempre fuera así, conquistaba el mundo". Día tipo 1 es sentirse un ser humano funcional. Y no te das cuenta de lo raro que es eso hasta que te toca el tipo 3.
Día tipo 2: haces lo justo. Es un martes cualquiera.
No brillas. No vuelas.
Pero cumples. Tiras del carro sin ganas pero sin drama. Te levantas, haces lo mínimo, no se cae nada. No escribirías un post sobre un día tipo 2 porque no tiene historia.
Es un día normal. Y ojalá todos fueran así, porque al menos son predecibles.
Día tipo 3: el interruptor está roto. Y aquí es donde la gente que no tiene TDAH desconecta, porque no lo entiende. Llevas 4 horas sentado delante del portátil.
Sabes lo que tienes que hacer. Es una tarea de 10 minutos.
Probablemente ya la has hecho 50 veces. Pero hoy no puedes.
No es pereza. No es que no te guste lo que haces. Es que tu cerebro ha decidido que hoy no arranca. Y la parte más cruel es que tú lo estás viendo desde dentro. Como si estuvieras encerrado en tu propio cuerpo, gritándote a ti mismo "venga, hazlo, son 10 minutos", y no pasa nada.
Silencio. Pantalla en blanco. Cursor parpadeando. Tú también, parpadeando.
El problema no es el día 3 en sí. El problema es cómo lo ve la gente de fuera. Porque la gente de fuera solo tiene dos fotos tuyas. La del día 1, donde pareces un crack que lo tiene todo bajo control.
Y la del día 3, donde pareces alguien que no quiere trabajar. Y con esas dos fotos construyen una historia que no es la tuya. "Si el otro día pudiste, hoy también puedes." "Es que cuando quieres, puedes." "A lo mejor necesitas motivarte más."
No. No es motivación. Es neurología.
La verdad, la que a mí me costó años aceptar, es que los tres días eres tú. El del tipo 1, el del tipo 2 y el del tipo 3.
Los tres. No puedes elegir cuál te toca mañana.
No hay un botón. No hay una rutina mágica de las 5 de la mañana que lo arregle (además, a las 5 de la mañana yo soy un vegetal, así que mal vamos). Lo único que puedes hacer es dejar de machacarte cuando te toca el 3. Aceptar que hoy es un día tipo 3, que mañana probablemente sea un tipo 2, y que en algún momento volverá el tipo 1. Y que ninguno de los tres te define más que los otros.
Eso es lo que me habría gustado que alguien me dijera hace 10 años. Que no estaba roto. Que simplemente mi cerebro funciona con un interruptor que a veces se atasca. Y que eso no me hace vago. Me hace humano con TDAH.
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Por cierto, si esto te suena, te dejo un recurso gratis con un truco que me enseñó mi psicóloga. Sin email, sin historias, solo el truco.