Crear contenido gratis para vender algo de pago sin sentirte un estafador

Das valor gratis, luego vendes algo. Y te sientes sucio. Como si engañaras a la gente. Así se resuelve el dilema del creador con producto.

La primera vez que puse un enlace de venta en un post gratuito, me sentí como un traidor.

Llevaba meses creando contenido gratis. Posts, vídeos, emails. Todo gratis. La gente me daba las gracias, me mandaba mensajes bonitos, me decía que les había ayudado. Y yo me sentía bien. Sentía que hacía algo bueno.

Y entonces creé un producto de pago. Y tuve que decírselo a esa misma gente.

Y se me revolvió el estómago.

¿De dónde sale esa culpa?

Sale de una creencia que muchos creadores tenemos metida a fuego: si cobras, no eres auténtico. Si vendes, eres un gurú. Si pones precio a tu conocimiento, estás traicionando a la gente que confía en ti.

Es una creencia de mierda. Pero está ahí. Y con TDAH se amplifica porque nuestro cerebro tiene una relación complicada con la culpa. Sentimos culpa más intensamente, la rumiamos más tiempo, y nos cuesta más soltarla.

Así que haces una de dos cosas: o no vendes nunca (y tu negocio se muere), o vendes sintiéndote fatal (y tu contenido se resiente porque estás incómodo todo el rato).

Hay una tercera opción: cambiar la narrativa.

El contenido gratis no es caridad, es un servicio con modelo de negocio

Mira, cuando un médico te atiende en la seguridad social, ¿sientes que te está haciendo un favor? No. Es su trabajo. Le pagan por ello. Que no le pagues tú directamente no significa que su servicio no tenga valor económico.

Tu contenido gratis es lo mismo. Tiene valor. Y ese valor se monetiza de otra forma: algunos de los que lo consumen querrán más. Querrán ir más profundo, más rápido, con más acompañamiento. Y para eso está tu producto de pago.

No estás engañando a nadie. Estás dando un servicio gratuito a miles de personas y ofreciendo un servicio premium a las que quieren ir más allá. Así funciona cualquier negocio de contenido. Así funciona el mío.

El contenido gratis es el escaparate. El producto de pago es la tienda. Nadie se enfada con Zara por tener un escaparate bonito y luego cobrar por la ropa.

Cómo vender sin sentirte sucio

Lo primero que me ayudó fue separar el contenido del pitch. Un post es un post. Un email de venta es un email de venta. No intentes meter la venta dentro del contenido de forma forzada. Da valor primero, vende después. En ese orden. Siempre.

Lo segundo: no te disculpes por vender. "Perdona que te mande esto" o "sé que a nadie le gustan los emails de venta" son frases que transmiten inseguridad y hacen que la venta parezca algo sucio. Si tu producto es bueno, venderlo es un acto de servicio, no de egoísmo.

Lo tercero: habla de resultados, no de características. No digas "mi curso tiene 47 lecciones". Dime qué va a cambiar en mi vida después de hacerlo. El primer alumno que facturó más que yo no compró 47 lecciones. Compró una transformación.

Y lo cuarto, quizás lo más importante: entiende que no todo el mundo va a comprar. Y eso está bien. El 95% de tu audiencia nunca te comprará nada. Y seguirán consumiendo tu contenido gratis. Y les seguirás ayudando. Y eso tiene valor.

El equilibrio que funciona

Después de años de prueba y error, mi ratio es más o menos 80/20. El 80% de lo que publico es contenido puro - valor, historias, ideas. El 20% incluye alguna mención a mis productos. A veces directa, a veces sutil.

Ese ratio funciona porque la gente sabe que cuando recomiendo algo mío, lo hago porque creo en ello. No estoy vendiéndoles humo cada martes. Les estoy dando valor 4 de cada 5 veces y ofreciéndoles algo extra la quinta.

Si tu ratio está al revés - si el 80% de tu contenido es venta - claro que la gente se cansa. Pero eso no es un problema del modelo. Es un problema de ejecución.

Y te digo una cosa más: la gente que se enfada porque vendas algo no era tu cliente de todas formas. Los que te siguen de verdad, los que consumen tu contenido gratis y les cambia algo, esos entienden que necesitas comer. Esos no se ofenden cuando ofreces un producto. Esos lo celebran.

Los que se quejan por un enlace de venta en un post gratuito son los mismos que se quejan de la publicidad en YouTube mientras usan un bloqueador. No son tu público. Déjalos ir. Céntrate en los 100 fans que de verdad te escuchan, no en los 10.000 que pasan de largo.

Crear contenido gratis para vender algo de pago no te convierte en estafador. Te convierte en alguien que ha encontrado una forma de ayudar a escala. Gratis para muchos, de pago para algunos. Y emprender con esa conciencia es la diferencia entre construir algo sostenible y quemarte por no cobrar lo que vales.

¿Tu TDAH te bloquea cuando toca vender? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y entiendes qué está frenando tus ingresos.

Relacionado

Sigue leyendo