El día que dupliqué mis precios y vendí más que nunca

Dupliqué mis precios esperando perder clientes. Vendí más. Lo que nadie te cuenta sobre cobrar lo que vales como emprendedor con TDAH.

Voy a contarte algo que no tiene ningún sentido.

En septiembre de 2023 dupliqué el precio de uno de mis productos. Sin avisar. Sin explicación. Sin campaña de email diciendo "el precio sube, corre". Simplemente lo cambié.

Y vendí más.

No un poquito más. Más. En serio.

¿Cómo es posible que cobrar más te haga vender más?

A ver, no es magia chamánica. Lo que pasó fue una combinación de dos cosas que no esperaba.

La primera: la gente que compraba barato no valoraba el producto. Se apuntaban, no hacían nada, y en 3 meses ya ni se acordaban. La segunda: cuando subí el precio, los que compraban se comprometían de verdad. Sacaban resultados. Y los resultados generan boca a boca.

Pero hay una tercera cosa que nadie te va a contar en un reel de 30 segundos.

El que más cambió fui yo.

Cuando cobras 47 euros por algo, lo tratas como un producto de 47 euros. Pones un vídeo, un PDF, un email de bienvenida y te vas a dormir. Cuando cobras 197, te levantas pensando: "hostia, esta persona me ha pagado 197 euros, más me vale que esto funcione". Y eso se nota. En el soporte, en el contenido, en todo.

¿Y el miedo? ¿No te cagabas?

Pues claro que sí. Te lo digo por experiencia: mi cerebro TDAH estuvo dos semanas convenciéndome de que iba a ser un desastre. Cada día abría el panel de ventas y el corazón se me disparaba antes de mirar los números.

Porque el TDAH no solo te jode la concentración. Te jode la percepción del riesgo. Todo se siente como si te estuvieras jugando la vida. Cambiar un precio se siente como tirarte de un puente. Y no es proporcional, pero tu cerebro no sabe eso.

Lo que hice fue ponerme una regla: no toco el precio durante 30 días, pase lo que pase. Si en 30 días las ventas bajan más de un 40%, vuelvo al precio anterior. Si no, me quedo.

No bajaron.

La trampa del precio bajo

Hay una trampa en la que caemos casi todos los emprendedores con TDAH, y es la trampa del "así al menos alguien compra".

Pones un precio bajo para que no duela. Para que nadie te critique. Para que la barrera de entrada sea tan pequeña que hasta tu madre compre sin preguntar. Y funciona. Alguien compra. Te da un subidón de dopamina que dura exactamente 14 segundos. Y luego necesitas otra venta.

Es el bucle perfecto para un cerebro que busca dopamina: venta barata, subidón breve, necesidad de otra venta, otra venta barata. Acabas trabajando el triple para facturar lo mismo que si cobraras el doble.

Ya te digo. Es lo que tiene facturar sin ganar. Mucho movimiento, poco resultado.

¿Y si pierdo clientes?

Vas a perder clientes. Eso está garantizado.

Pero los clientes que pierdes son los que te escriben a las 11 de la noche pidiendo cosas que no están en el programa, los que quieren un reembolso porque "no he tenido tiempo de verlo" y los que nunca iban a aplicar nada.

Los que se quedan son los que hacen el trabajo, sacan resultados y te recomiendan a tres personas.

Es como decir no a clientes. Parece que pierdes, pero ganas.

Lo que de verdad me enseñó duplicar mis precios

Que mi tarifa no reflejaba el valor de lo que vendía. Reflejaba mi nivel de miedo.

Y eso es algo que con TDAH se amplifica, porque nuestro cerebro es especialista en decirnos que no somos suficiente. Que quién somos nosotros para cobrar eso. Que alguien lo hace mejor y más barato.

Pero mira. Yo tengo 14 productos y hay días que abro LinkedIn pensando que soy un fraude. No se va nunca. Lo que cambia es que dejas de tomar decisiones de negocio desde el miedo y empiezas a tomarlas desde los datos.

Los datos decían que mi producto funcionaba. Los datos decían que la gente sacaba resultados. Los datos decían que podía cobrar más.

Mi cerebro decía que era un desastre que iba a acabar en Mercadona.

Gané los datos.

Y si tú llevas años con el mismo precio porque "así al menos vendo algo", quizá va siendo hora de que hagas los números. No los del miedo. Los de verdad.

Porque emprender con TDAH ya es un deporte de riesgo. No hace falta que encima lo hagas cobrando una miseria.

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