Cómo funciona la atención: tu cerebro no tiene un foco, tiene una linterna loca
Te dicen 'presta atención' como si la atención fuera un grifo. Con TDAH no tienes un foco: tienes una linterna que ilumina lo que le da la gana.
Te dicen "presta atención" como si la atención fuera un grifo que abres y cierras.
No lo es.
Tu cerebro con TDAH no tiene un foco. Tiene una linterna borracha que ilumina lo que le da la gana cuando le da la gana. Y tú ahí, intentando dirigirla a mano, sin batería, sin control, y con alguien al lado diciéndote que solo tienes que "concentrarte un poco más".
La hostia.
¿Qué es la atención de verdad?
La atención no es algo que "tienes" o "no tienes". No es un músculo que se fortalece a base de voluntad. Es un sistema que tu cerebro gestiona de forma automática, segundo a segundo, decidiendo qué recibe recursos y qué no.
En un cerebro neurotípico, ese sistema tiene un filtro razonablemente sensato. Prioriza lo urgente, lo importante, lo que el contexto dice que merece atención ahora mismo. No perfectamente, pero más o menos bien.
En un cerebro con TDAH, ese filtro está roto de fábrica.
No es que no funcione. Es que funciona con criterios distintos. El filtro del TDAH no pregunta "¿qué es importante hacer ahora?". Pregunta "¿qué me parece interesante en este preciso momento?". Y la diferencia entre esas dos preguntas es la diferencia entre sacar un proyecto adelante y acabar a las 2 de la mañana leyendo sobre la historia del tenedor.
Por qué la linterna ilumina lo que le da la gana
El mecanismo detrás de esto tiene nombre: dopamina.
Tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina
Eso explica muchas cosas que parecen contradictorias.
Explica por qué puedes pasarte seis horas seguidas en hiperfoco total con un videojuego y no puedes mantener la atención cinco minutos en una hoja de Excel. No es pereza. Es que el videojuego activa dopamina y la hoja de Excel no. Tu cerebro no está eligiendo ser vago. Está siguiendo su única brújula: dónde hay señal.
Explica por qué en situaciones de crisis o de deadline de última hora de repente puedes. El pánico genera adrenalina, la adrenalina activa el sistema, y la linterna de repente apunta donde tiene que apuntar. La gente lo ve y piensa "¿ves como puedes cuando quieres?". Lo que no ven es el coste brutal de funcionar siempre en modo emergencia.
Y explica por qué no puedes simplemente decidir prestar atención. Porque la atención no es una decisión. Es una consecuencia de lo que tu sistema neurológico considera relevante en este momento. Y tú no controlas eso con voluntad, igual que no controlas si te da hambre.
El problema con el foco
Cuando alguien te dice que te "centres" o que "te concentres", asume que tienes un foco y que simplemente no lo estás usando.
Pero no tienes un foco. Tienes una linterna que va sola.
Mi atención es un foco roto que alumbra donde le da la gana
La linterna se va hacia:
- Lo que es nuevo o inesperado.
- Lo que tiene componente emocional fuerte.
- Lo que genera recompensa inmediata o visible.
- Lo que tiene deadline real e inminente.
- Lo que ya lleva un rato en curso (inercia del hiperfoco).
Y la linterna huye de:
- Las tareas largas sin feedback visible.
- Las cosas que ya conoces y que por tanto no generan novedad.
- Lo que requiere varios pasos antes de ver algún resultado.
- Lo que lleva mucho tiempo sin moverse.
Saber esto no lo arregla. Pero cambia la conversación. En vez de "¿por qué no puedo prestar atención?", la pregunta útil es "¿qué condiciones necesita mi sistema para que la atención vaya donde quiero?".
Lo que nadie te enseña sobre la atención con TDAH
Hay algo que me hubiera venido bien entender antes.
La atención con TDAH no es poca. Es incontrolable. Hay una diferencia enorme.
Cuando alguien dice "déficit de atención", parece que tienes menos atención que los demás. Como si tu depósito estuviera a medias. Y eso no es verdad. Tienes atención de sobra. El problema es que no puedes dirigirla a voluntad. Va donde va.
Mi concentración dura lo que dura un anuncio de YouTube
Eso tiene implicaciones prácticas importantes.
Significa que la solución no es "esforzarse más". El esfuerzo consciente no controla el sistema dopaminérgico. Significa que las estrategias tienen que ir dirigidas a modificar las condiciones externas para que el sistema se active solo. Crear novedad artificial. Añadir estructura que genere recompensas visibles. Usar el cuerpo (música, movimiento, cambiar de sitio) para cambiar el estado neurológico.
No es trampa. Es entender cómo funciona la herramienta y usarla en consecuencia.
Vivir con una linterna que va sola
Hay días en que la linterna apunta bien casi sola. El proyecto engancha, el contexto ayuda, la energía está ahí. Todo fluye y piensas "a lo mejor no tengo TDAH tan grave". Y luego hay días en que la linterna está apuntando al techo, al suelo, a cualquier cosa menos a lo que necesitas, y no hay forma humana de moverla.
Los dos días eres la misma persona. El sistema funciona igual los dos días. Lo que cambia son las condiciones externas y el estado interno.
Eso no significa que estés condenado a que la linterna vaya siempre sola. Significa que tienes que aprender a trabajar con ella en vez de contra ella. Entender qué la activa, qué la apaga, qué condiciones crean el estado que necesitas para que la atención vaya donde quieres.
No es sencillo. Pero es infinitamente más útil que intentar forzarla con voluntad pura. La voluntad no habla el idioma de tu sistema nervioso.
Tu linterna tiene sus propias reglas. Apréndelas.
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Si siempre te han dicho que no prestas atención y nunca has entendido del todo por qué, quizás vale la pena entender cómo funciona tu cerebro de verdad. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para empezar a entender qué está pasando ahí dentro.
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