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Alergias de primavera y niebla mental: cuando el polen empeora tu TDAH

Mayo, polen, antihistamínicos y un cerebro con TDAH que ya iba lento. La primavera es la peor estación para tu concentración.

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Mayo, polen por todas partes, antihistamínicos que te dan sueño y un cerebro con TDAH que ya de por sí funciona con niebla. La primavera es la estación del año que peor le sienta a tu concentración.

Y no, no estoy exagerando.

Llevo una semana que parece que me han cambiado el cerebro por uno de segunda mano. Más lento, más torpe, con lag. Como un Windows XP arrancando, pero todo el día. No solo a las nueve de la mañana. A las nueve, a las doce, a las cuatro. Todo el rato.

Pensaba que era una mala racha. Que no había dormido bien. Que estaba quemado. Hasta que un día estornudé siete veces seguidas delante del portátil y conecté los puntos.

Las alergias.

El polen.

Los antihistamínicos que llevo tomando desde abril como si fueran caramelos.

¿Las alergias de primavera empeoran los síntomas del TDAH?

Sí. Y hay ciencia detrás, no es solo mi impresión subjetiva de tío que se queja.

Lo que pasa con las alergias es que tu sistema inmunitario se pone en modo guerra. Detecta el polen como si fuera una amenaza seria (que no lo es, pero dile eso a tu cuerpo) y lanza toda la artillería: histamina, inflamación, mucosidad, estornudos, ojos que pican.

Esa inflamación no se queda solo en la nariz. Se extiende. Afecta al cerebro. Y un cerebro inflamado funciona peor. Punto.

Ahora añade que tu cerebro ya tiene TDAH. Ya de base le cuesta filtrar estímulos, mantener la atención, cambiar de tarea sin perder el hilo. Le pones encima una capa de inflamación y es como intentar jugar al ajedrez con fiebre. Técnicamente puedes. Pero vas a jugar fatal.

Y luego están los antihistamínicos.

¿Los antihistamínicos afectan al TDAH?

Esto es lo que nadie te cuenta en la farmacia.

Los antihistamínicos de primera generación (los clásicos, los baratos, los que llevan toda la vida en el mercado) cruzan la barrera hematoencefálica. Traducción: llegan al cerebro y le bajan el volumen a todo. Somnolencia, lentitud, niebla mental. Justo lo que un cerebro con TDAH no necesita.

Hay antihistamínicos de segunda generación que no dan tanto sueño. Pero "no dan tanto" no es lo mismo que "no afectan nada". Y si ya tienes un cerebro que funciona con el depósito medio vacío, cualquier cosa que le quite un poco más de combustible se nota.

Me pasé un mayo entero pensando que mi TDAH había empeorado. Que la medicación había dejado de funcionar. Que algo iba mal.

No iba nada mal. Era la cetirizina de las narices. Literalmente.

¿Qué puedes hacer si tienes TDAH y alergias?

No soy médico. Lo digo siempre y lo repito ahora. Pero puedo contarte lo que a mí me funciona y lo que he aprendido a base de primaveras horribles.

Habla con tu médico sobre qué antihistamínico tomas. No todos son iguales. Los hay que dan menos sueño y afectan menos a la concentración. Si tomas uno que te convierte en un mueble, igual hay alternativas.

Controla cuándo te lo tomas. Yo me lo tomo por la noche. Así el pico de somnolencia me pilla durmiendo, no intentando trabajar. Es un truco tonto, pero funciona.

No confundas la niebla de la alergia con un bajón de tu TDAH. Esto es importante. Si de repente en abril o mayo sientes que todo va peor, antes de pensar que tu medicación ha dejado de funcionar o que estás en una mala racha, mira por la ventana. Si ves una capa amarilla encima de los coches, probablemente es el polen.

Cuida lo básico más que nunca. Los hábitos de salud con TDAH ya son difíciles de mantener. En primavera, triplemente. Pero justo ahora es cuando más falta hacen. Dormir bien, beber agua, no vivir de café y galletas. Tu cerebro inflamado necesita que le eches una mano, no que le des más trabajo.

Acepta que habrá días peores. No todos los días van a ser iguales. Habrá días de polen alto en los que tu cabeza va a funcionar al 40%. No luches contra eso. Descansa sin sentirte culpable. Esos días no eres menos productivo. Eres un tío con alergia y TDAH intentando funcionar en la peor combinación meteorológica posible.

La primavera no es para todos

Hay gente a la que le encanta la primavera. Las flores, el buen tiempo, los días más largos.

A mí me gusta la idea de la primavera. La realidad es un cerebro con niebla, una nariz que no para y una caja de pañuelos al lado del teclado.

Si tienes TDAH y alergias, la primavera es una estación de supervivencia. No de inspiración. No de renovación. De aguantar hasta junio sin perder la cabeza ni el hilo de lo que estabas haciendo.

Y eso está bien. Porque si consigues llegar a junio con los proyectos más o menos en pie y sin haber tirado el portátil por la ventana, ya has ganado.

La primavera no te define. Tu cerebro alérgico y disperso no te define.

Pero entender lo que le pasa ayuda. Mucho.

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