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Acumular cosas con TDAH: el 'por si lo necesito algún día'

No es hoarding. Pero tienes 12 cables sin saber de qué son y ropa que no te pones desde 2019. Acumular cosas con TDAH tiene una explicación concreta.

tdah

En mi cajón hay un cable.

No sé de qué es. No sé de dónde vino. Tiene un conector raro que no reconozco y estoy convencido de que en algún momento de mi vida tuve un dispositivo que necesitaba exactamente ese cable. No recuerdo cuál. Pero seguro que lo tuve.

Lleva en ese cajón cuatro años.

No lo he tirado porque siempre pienso lo mismo: ¿y si lo necesito? ¿Y si un día aparece el aparato y resulta que necesito ese cable exacto y lo he tirado? Sería un desastre. Así que el cable sigue ahí. Junto a otros seis cables que tampoco sé de qué son. Y un adaptador de viaje de un país al que fui en 2018. Y una pila de botón. Y una cinta de Velcro sin la otra mitad.

Todo "por si acaso".

¿Por qué el TDAH convierte cada objeto en una decisión imposible?

Porque tirar algo no es tirar algo. Es un proceso.

Para un cerebro sin TDAH, tirar un cable viejo es: "esto no lo necesito, a la basura". Dos segundos. Ejecutado. Carpeta cerrada.

Para un cerebro con TDAH, tirar ese cable implica: ¿de qué era esto exactamente? Tengo que averiguarlo. ¿Tengo algún dispositivo que use este conector? Debería comprobarlo. ¿Y si es de algo importante? No me puedo arriesgar. ¿Dónde lo pongo mientras lo compruebo? Lo dejo aquí un momento. Ya lo miro luego.

Y luego no llega nunca.

Cada objeto activa una cadena de decisiones que tu cerebro no puede procesar en ese momento. No porque seas vago. No porque no quieras. Sino porque tu corteza prefrontal, esa parte del cerebro que gestiona la planificación, la memoria de trabajo y la toma de decisiones, no puede sostener todas esas variables a la vez sin que algo se caiga.

Así que aplaza. Deja el cable en el cajón. La camiseta en la silla. La caja vacía en el rincón. Y así, poco a poco, acumulas un museo de decisiones aplazadas.

No es hoarding. Pero se parece bastante.

El hoarding clínico es otra cosa. Implica una relación emocional intensa con los objetos, angustia al tirarlos, y una acumulación que interfiere seriamente con la vida diaria.

Lo que pasa con el TDAH es más mundano y, por eso, más difícil de ver.

No guardas las cosas porque las quieres. Las guardas porque decidir si tirarlas te cuesta más energía mental de la que tienes disponible en ese momento. El resultado visual es parecido, pero el mecanismo es completamente diferente.

Yo tengo ropa que no me pongo desde 2019. Sé que no me la voy a poner. Pero el día que la compré debía de gustarme, y tirarla ahora implicaría reconocer que la compré mal, que gasté ese dinero en algo que no uso, y además tendría que decidir si donarla, tirarla o venderla en Wallapop, y eso requiere abrir Wallapop y hacer fotos y poner precio y gestionar mensajes, y de pronto estoy planeando una operación logística entera cuando solo quería vaciar un cajón.

Mejor lo dejo para el finde.

El finde no llega nunca para estas cosas.

Es el mismo cerebro que hace desaparecer las llaves en el momento más inoportuno: no es mala voluntad, es un sistema de gestión mental que se colapsa antes de llegar al final del proceso.

El "por si acaso" es una trampa de dopamina

Hay otro factor que nadie menciona.

El "por si lo necesito algún día" no es solo pereza de decidir. Es también una forma de evitar el dolor de equivocarte.

Tu cerebro con TDAH ya ha tomado suficientes decisiones malas. Ya has tirado cosas que luego has necesitado. Ya has donado algo y tres semanas después has tenido que comprarlo de nuevo. Esa experiencia se graba. Y como tu cerebro es malo prediciendo el futuro (la memoria de trabajo falla, la planificación a largo plazo falla), la solución que encuentra es: guarda todo. Así nunca tirarás algo que necesites.

Es una estrategia. Una estrategia terrible que convierte tu casa en un almacén, pero una estrategia al fin y al cabo.

Organizar la casa con TDAH

Cajas vacías, cajas llenas

Menciono las cajas vacías porque es un síntoma muy específico que reconocerás si tienes TDAH.

Guardas las cajas de los productos.

La caja del móvil. La caja del portátil. La caja de los auriculares. La caja de ese gadget que te compraste hace tres años. Sabes que no las vas a necesitar. Sabes que si el producto se estropea tienes la garantía digital. Sabes que ocupan un espacio que no tienes.

Pero tirarlas implicaría decidir cuál va primero, dobladas o en plano, si caben en el contenedor de cartón o tienes que llevarlas al punto limpio, y de pronto has invertido veinte minutos pensando en cajas de cartón y no has tirado ninguna.

Siguen en el armario.

Esto se multiplica por diez cuando haces una mudanza. Si alguna vez has mudado tu vida con TDAH, sabes que el momento más brutal no es desembalar. Es decidir qué no se merece venir contigo. Y cuando tu criterio por defecto es "por si acaso", casi todo viene.

Lo que sí funciona (aunque no sea la solución perfecta)

No te voy a vender que existe un método que te convierte en Marie Kondo de la noche a la mañana. No existe. Al menos no para un cerebro con TDAH.

Pero hay cosas que reducen el daño.

La primera es el cajón de cuarentena. Cuando no sabes si tirar algo, no lo tiras ni lo guardas para siempre. Lo metes en una caja etiquetada con la fecha de hoy. Si en seis meses no has abierto esa caja buscando ese objeto, la tiras sin abrirla. No miras dentro. La tiras. Si en seis meses no lo has necesitado, no lo necesitabas.

La segunda es la regla de uno a uno. Cada vez que entra algo nuevo, sale algo viejo. Compras una camiseta, se va una. Compras un cable, se va un cable. Así el inventario no crece, aunque tampoco se reduzca demasiado.

La tercera, y quizá la más importante, es aceptar que vas a tirare alguna vez algo que luego vas a necesitar. Va a pasar. Y cuando pase, lo compras de nuevo. El coste de comprar algo que ya tiraste es infinitamente menor que el coste mental de vivir rodeado de cosas que no necesitas pero que tampoco puedes decidir tirar.

El caos acumulado es caro. En atención, en energía, en fricción mental diaria. Cada objeto fuera de sitio es un pequeño estímulo que tu cerebro procesa sin que te des cuenta. Y un cerebro con TDAH ya tiene bastante con gestionar lo que tiene encima de la mesa.

El problema no es la cantidad de cosas

El problema es que cada cosa representa una decisión pendiente.

Y las decisiones pendientes son las que más pesan. No por su importancia real, sino por lo que ocupan en esa parte de tu cabeza que nunca apaga del todo. Ese fondo de ruido constante que sabe que hay una camiseta que no te pones, un cable que no sabes de qué es, y una caja de un producto que ya no tienes, y que algún día tendrás que decidir qué hacer con todo eso.

Ese algún día también es "por si acaso".

Y "por si acaso" nunca llega.

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Si acumulas cosas sin saber por qué, si tirar un cable se convierte en una odisea mental, quizá tu cerebro funciona de una forma muy concreta. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para entender cómo gestiona las decisiones tu cerebro.

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