No necesitas Notion, necesitas sentido común (y un boli)
Tienes 7 apps de productividad y usas cero. Antes de buscar la herramienta perfecta, prueba con un papel y cinco minutos.
Tienes 7 apps de productividad instaladas. Usas cero.
Bueno, miento. Usas una: la de pedir comida. Esa sí la dominas. Pero Todoist, TickTick, Notion, Trello, Asana y las otras dos que ni recuerdas cómo se llaman llevan meses en la segunda pantalla del móvil, compartiendo lápida con la app de la linterna y un juego que descargaste en 2019.
Y cada vez que descubres una nueva piensas lo mismo: "Esta sí es la buena."
No lo es.
¿Cuántas apps tiene tu cementerio de productividad?
El ciclo siempre es el mismo.
Día 1: descarga, configuración, euforia. "Por fin voy a organizar mi vida."
Día 5: "A ver, cómo era para cambiar la vista de calendario."
Día 12: segunda pantalla. Funeral exprés. Sin flores.
Y no es culpa tuya. Hay una industria entera construida alrededor de convencerte de que necesitas más herramientas. Más integraciones. Más automatizaciones de cosas que ni sabías que existían conectadas con otras cosas que no vas a usar nunca.
Mientras tanto, la señora de 78 años de tu pueblo gestiona una casa, seis personas, las citas del médico, la compra semanal y las fiestas del barrio con una libretilla y un boli Bic. Sin wifi. Sin tutoriales de YouTube. Sin versión premium.
Y no se le olvida nada.
¿Por qué lo simple funciona y lo complejo se abandona?
Porque la complejidad te da excusas para abandonar.
Si tu sistema de productividad necesita un tutorial de 40 minutos para funcionar, no es un sistema de productividad. Es un hobby. Un pasatiempo disfrazado de trabajo. Procrastividad pura: dedicar horas a configurar etiquetas de colores y elegir si "urgente" es rojo o naranja mientras no haces ninguna de las tareas que estás organizando.
Y lo peor: te sientes productivo. Estás "trabajando en tu sistema". Estás "optimizando flujos". Estás perdiendo tres días perfeccionando un Notion que no te ayuda a vender nada.
Un sistema que no cabe en un post-it es un sistema que vas a abandonar. Punto. No dentro de un año. Dentro de doce días. Lo sabes porque ya te ha pasado. Varias veces. Con varias apps.
¿Y si el mejor sistema de productividad cuesta cero euros?
Cinco minutos antes de acostarte. Un papel. Un boli. Tres cosas que tienes que hacer mañana.
Ya está.
No estoy simplificando para quedar bien. Es que funciona. Y funciona porque ataca los tres problemas reales que tiene la gente con la productividad.
Problema 1: decides por la mañana qué hacer. Y por la mañana tu cerebro está arrancando. Es un Windows XP cargando actualizaciones. Si tienes TDAH, multiplica eso por tres. Si decides por la noche, ya sabes cómo ha ido el día, qué se ha quedado pendiente y qué es urgente de verdad. Llegas a la mañana con el camino claro.
Problema 2: tienes demasiadas tareas. Si no caben en un trozo de papel, tienes demasiadas cosas. El del kebab de tu barrio gestiona 40 pedidos a las dos de la mañana con tres montones de servilletas. Si tu sistema no puede ser así de simple, sobra algo. Y ese algo probablemente no es el sistema.
Problema 3: cambias de sistema cada dos semanas. Porque cada sistema nuevo es emocionante y el anterior ya no. Pero un papel y un boli no tienen actualización. No te llega un email diciendo "tu periodo de prueba ha expirado". No hay versión 2.0 que te tiente. Es tan aburrido que no hay nada que abandonar.
¿Cuándo fue la última vez que terminaste todo lo de tu lista?
Piénsalo. No la lista de la app. La lista real. Las tres cosas importantes que de verdad movían la aguja.
Probablemente fue un día donde no consultaste ninguna app. Donde simplemente sabías lo que había que hacer y lo hiciste. Sin drama. Sin épica. Sin una crisis existencial de por medio.
Las costumbres le ganan siempre a las metodologías. Porque las costumbres llevan años funcionando sin que nadie las actualice, sin que nadie les cambie el nombre cada seis meses y sin que nadie las venda en un webinar de dos horas.
No necesitas una metodología. Necesitas un hábito de treinta segundos por la noche. Apuntar tres cosas. Preparar lo de mañana. Ir a dormir sin 47 pestañas mentales abiertas.
Lo que ninguna app puede darte
Sentido común.
No hay integración de Zapier que te diga "oye, tienes cuatro tareas, haz la primera y deja de dar vueltas". No hay plugin que sustituya el acto de sentarte cinco minutos a pensar qué es importante de verdad. No hay dashboard con gráficas de colores que reemplace la claridad de saber exactamente qué vas a hacer mañana porque lo decidiste anoche.
Puedes tener el Notion más bonito del mundo. Y te lo digo como alguien que da cursos de Notion: si no tienes claro qué hacer, la herramienta da igual. Un Ferrari sin conductor no llega a ningún sitio. Un sistema que quepa en un post-it te va a dar más resultados que uno que necesita tres vídeos de YouTube para entenderlo.
Así que esta noche, prueba algo. Coge un papel. Escribe tres cosas que tienes que hacer mañana. Déjalo donde lo veas al levantarte.
Sin app. Sin suscripción. Sin wifi.
Y mañana me cuentas cuántas tachaste.
Si quieres simplificar cómo funciona tu cabeza en serio, tengo un truco gratis que me enseñó mi psicóloga. Sin email, sin historias, solo el truco.
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