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Lo que Kurt Vonnegut enseña sobre pensar diferente y escribir raro

Vonnegut escribía como pensaba: saltando, rompiendo reglas, sin estructura lineal. Su forma rara de pensar fue su mayor ventaja creativa.

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Kurt Vonnegut escribía como si su cerebro hubiera tirado la estructura al suelo y hubiera dicho "ya lo recojo luego". Y nunca lo recogió. Y funcionaba.

Sus novelas saltaban de una idea a otra, mezclaban ciencia ficción con autobiografía, metían dibujos a bolígrafo en mitad de una página y rompían la cuarta pared cada tres párrafos. Todo el mundo le decía que eso no era literatura seria. Él seguía haciéndolo. Y vendió millones de libros.

Eso me parece muy interesante.

¿Por qué Vonnegut escribía como si su cerebro estuviera en cinco sitios a la vez?

Kurt Vonnegut nunca recibió un diagnóstico de TDAH. Hay que decirlo. Pero Vonnegut mostraba rasgos compatibles con TDAH que cualquiera que tenga el cerebro disperso va a reconocer al instante.

Pensamiento no lineal. La incapacidad de seguir una estructura convencional durante más de tres páginas. Saltos temáticos que parecían aleatorios pero tenían un sentido interno que solo se entendía al final. Cambios de carrera constantes. Humor como mecanismo de supervivencia.

Antes de ser escritor, estudió bioquímica. Luego se fue a la guerra. Luego trabajó en relaciones públicas para General Electric. Luego intentó vender coches. Luego abrió un concesionario de Saab que fracasó estrepitosamente. Y en algún momento entre todo eso, escribía por las noches.

Eso no es el currículum de alguien que tiene un plan de vida lineal. Es el currículum de alguien cuyo cerebro necesita explorar, probar, saltar, aburrirse y volver a empezar hasta encontrar el sitio donde encaja.

Le costó. No triunfó joven. Su primera novela, "La pianola", salió en 1952 y no vendió nada. Durante años fue un escritor de ciencia ficción de segunda fila que no llegaba a fin de mes. La mayoría de la gente habría dejado de escribir.

Pero es que un cerebro con esos rasgos no puede dejar de crear. Puede dejar de comer, puede dejar de dormir, pero dejar de crear es como pedirle que deje de respirar.

¿Qué tiene que ver "Matadero Cinco" con el pensamiento no lineal?

"Matadero Cinco" es probablemente la novela más famosa de Vonnegut. Y también la más TDAH que se ha escrito nunca, aunque él no usara esa palabra.

La historia no sigue un orden cronológico. El protagonista, Billy Pilgrim, viaja involuntariamente en el tiempo. Salta del campo de prisioneros en Dresde a su consulta de optometría en los años sesenta, de ahí a un zoo alienígena en el planeta Tralfamadore, de vuelta a su infancia. Sin aviso. Sin transición.

Vonnegut no eligió esa estructura porque fuera experimental o vanguardista. La eligió porque era la única forma que tenía de contar lo que le pasó en el bombardeo de Dresde. Intentó escribirlo de forma lineal durante veinte años. No pudo. Su cerebro no procesaba el trauma en línea recta.

Así que dejó de intentarlo y escribió exactamente como su cabeza lo recordaba. A saltos. Sin orden. Con humor negro en medio del horror. Con la frase "So it goes" apareciendo cada vez que alguien moría, como un mantra que le permitía seguir escribiendo sin quedarse atrapado en el dolor.

"Así son las cosas."

Eso no es un recurso literario. Eso es un mecanismo de procesamiento emocional. Una forma de aceptar lo inaceptable para poder seguir adelante. Algo que muchos escritores con TDAH reconocen: el humor como escudo, como trampolín, como la única manera de tocar temas que si los tocas en serio te destruyen.

¿Y si tu forma rara de pensar fuera tu mayor ventaja?

Esto es lo que me fascina de Vonnegut. No triunfó a pesar de su mente caótica. Triunfó porque encontró un formato que encajaba con ella.

Durante años intentó escribir novelas "normales". Lineales. Con estructura de tres actos. Con arcos de personaje predecibles. Y no le salía. O le salía mediocre. Porque estaba forzando su cerebro a funcionar de una forma que no era la suya.

El día que dejó de intentar encajar en la estructura convencional y empezó a escribir como pensaba fue el día que todo cambió.

Es algo que Dostoievski también descubrió a su manera. Que los cerebros que funcionan bajo presión, con urgencia, saltando entre ideas, a veces necesitan dejar de luchar contra su propia naturaleza para encontrar su voz.

Vonnegut metía dibujos en sus novelas. Metía asteriscos. Metía notas al margen. Empezaba capítulos con "Escucha". Rompía todas las reglas que cualquier profesor de escritura creativa te enseña el primer día. Y funcionaba porque era auténtico. No era un truco. Era la forma natural en la que su cerebro organizaba la información.

Y eso, si lo piensas, es exactamente lo que pasa con muchos cerebros dispersos. La forma "rara" de pensar no es un error. Es un estilo que todavía no ha encontrado su formato.

La lección que Vonnegut dejó sin querer

Hay una frase suya que lo resume todo: "Practica cualquier arte, música, canto, baile, actuación, dibujo, pintura, escultura, poesía, ficción, ensayo, reportaje, no importa lo bien o lo mal que se te dé. No lo hagas para ganar dinero o fama. Hazlo para experimentar convertirte en alguien. Hazlo para que tu alma crezca."

Vonnegut no adaptó su cerebro al formato. Adaptó el formato a su cerebro. Y eso es lo que cambió todo.

Su pensamiento no lineal se convirtió en un estilo literario que rompió moldes. Su humor negro se convirtió en una forma de procesar el horror que conectó con millones de personas. Su incapacidad de seguir un camino recto se convirtió en una carrera que incluía bioquímica, guerra, coches, relaciones públicas y literatura. Todo alimentaba lo siguiente.

Esos cerebros dispersos que cambiaron la literatura tienen algo en común. No encontraron el éxito cuando aprendieron a ser normales. Lo encontraron cuando dejaron de intentarlo.

Si tu cabeza salta de una idea a otra sin control aparente, si no puedes mantener una conversación sin irte por tres ramas distintas, si empiezas proyectos que abandonas para empezar otros que también abandonas, no significa que estés roto.

Significa que todavía no has encontrado tu Matadero Cinco. Tu formato. El sitio donde la forma en la que piensas no sea un problema sino exactamente lo que se necesita.

Vonnegut lo encontró a los cuarenta y siete años. Antes de eso era un vendedor de coches fracasado que escribía por las noches.

Así son las cosas.

Si alguna vez has sentido que tu cerebro funciona de una forma que no encaja con lo que se supone que es "normal", quizá no necesitas arreglarlo. Quizá necesitas entenderlo. Y el primer paso es saber cómo funciona.

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