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Vivir solo en otro país con TDAH: libertad y caos sin red

Nadie te recuerda las citas. La nevera está vacía. Los trámites son en otro idioma. Vivir solo en el extranjero con TDAH es libertad total que se convierte en caos total.

tdah

La primera semana en el nuevo piso fue increíble.

Sin horarios de nadie. Sin "¿has comido?" a las tres de la tarde. Sin que nadie te mirara raro cuando te ponías a ordenar la estantería a la una de la mañana porque de repente te había dado. Libertad total.

La segunda semana me di cuenta de que llevaba cuatro días sin comprar comida de verdad. Que tenía una cita médica de la que no me había acordado. Que había una carta oficial encima de la mesa que no había abierto porque era en el idioma del país y me daba una pereza brutal.

Eso también es libertad total. La otra cara.

¿Qué pasa cuando no hay red de seguridad?

Cuando vivías en casa o cerca de tu gente, había una red invisible que no notabas.

Tu madre te decía que el médico había llamado. Tu compañero de piso te preguntaba si habías desayunado. Un amigo te mandaba un mensaje de "oye, ¿no tenías algo hoy?". Esas pequeñas interferencias del exterior que interrumpían el caos de tu cabeza y te anclaban a la realidad.

Con TDAH, ese sistema de recordatorios externos vale oro. No porque seas incapaz. Sino porque tu cerebro trabaja de otra manera y esas señales externas compensan lo que tu memoria de trabajo no puede sostener solo.

Cuando te vas a vivir solo a otro país, esa red desaparece de golpe.

Y durante un tiempo ni lo notas. Estás en modo exploración, todo es nuevo, la dopamina del cambio lo compensa todo. Pero cuando el hiperfoco del principio se agota, aparece la realidad. La nevera vacía. Las citas olvidadas. La factura sin pagar. El formulario sin rellenar.

Todo a la vez, porque ha estado acumulándose mientras tú explorabas la ciudad y descubrías los mejores sitios para desayunar.

Los trámites en otro idioma con un cerebro que ya se bloquea

Esto es especialmente cruel.

Si ya tienes dificultades para gestionar la burocracia cuando emigras con TDAH, hacerlo sin nadie al lado que te ayude a descifrar el formulario es otro nivel. No es que no entiendas el idioma. Es que cuando tu cerebro ya gasta energía extra procesando un documento administrativo, añadir el filtro del idioma deja el tanque en cero.

Llegas a casa. Hay una carta del ayuntamiento. La miras. Empiezas a leer. A los dos párrafos tu cabeza ha derivado hacia otra cosa. La dejas encima de la mesa "para luego". Y "luego" se convierte en tres semanas y una multa.

O hay que renovar algo. Hay que ir a una ventanilla. Tienes que pedir cita por una web que no entiendes del todo. Te bloqueas a la mitad del proceso. Lo cierras. Lo pospones. Se te acumula.

El ciclo de bloqueo de siempre, pero en modo difícil.

Y lo más frustrante es que en casa, con alguien al lado, probablemente lo habrías resuelto en veinte minutos. Porque alguien te hubiera dicho "venga, siéntate aquí, vamos a hacerlo juntos". Pero aquí estás solo. Y cuando estás solo con TDAH y un trámite complicado, no hay nadie que te saque del bucle.

La nevera vacía como síntoma

La nevera vacía no es solo falta de comida. Es una señal.

Cuando vives acompañado, hay una cierta presión social que regula cosas básicas. Hay alguien que propone ir al súper. Hay alguien que pregunta qué hay para cenar. Hay una estructura compartida aunque no la hayas diseñado conscientemente.

Solo, con TDAH, esa estructura tiene que salir de ti. Y si tu cerebro está en modo hiperfoco con algo, el supermercado no existe. No porque hayas decidido no ir. Es que literalmente no está en el radar.

De repente son las diez de la noche. Tienes hambre. Abres la nevera y hay un yogur caducado hace dos días y media cebolla. La lógica dice que mañana hay que ir a comprar. Tu cerebro dice que mañana es abstracto y que el Glovo tarda veinte minutos.

Organizar tu espacio para que tu cerebro no tenga que tomar tantas decisiones

Porque la voluntad con TDAH es un recurso limitado. Y si la gastas en decidir qué cenar, se te acaba antes de lo que necesitas.

¿Por qué la soledad con TDAH duele diferente?

No todo el mundo que vive solo en el extranjero se siente solo.

Pero con TDAH, la cosa tiene matices.

Por un lado, la libertad es real. No tienes que gestionar el ritmo de otra persona. No hay que negociar cuándo se hace qué. Tu caos es tuyo y nadie te juzga por cómo organizas el piso o a qué hora te acuestas.

Por otro lado, sin hacer amigos en el nuevo sitio, el cerebro empieza a irse hacia dentro. Y con TDAH, irse hacia dentro sin anclas externas puede ser un viaje raro. Proyectos que empiezas y abandonas. Noches que se alargan porque no hay nada que diga "es hora de parar". Días que pasan sin que hayas hablado con nadie en persona.

No es depresión necesariamente. Es un tipo específico de desorientación. Como cuando llevas demasiado tiempo sin referencia horaria y pierdes el sentido del tiempo.

El TDAH necesita estructura. Y la estructura más fácil de conseguir es la que viene de vivir cerca de otros. Cuando no la tienes, tienes que construirla tú. Lo que requiere exactamente el tipo de planificación y consistencia que se te da peor.

Lo que nadie te dice antes de irte

Que los primeros meses van a ser una montaña rusa de dopamina y después de golpe una pared.

Que la medicación puede complicarse. Que en otro país el diagnóstico no siempre se transfiere. Que hay sistemas sanitarios donde para conseguir que te receten lo que ya tomas en casa necesitas pasar por un proceso que puede durar meses. Y que durante ese proceso, sin la medicación que te funciona, gestionar todo lo demás es exponencialmente más difícil.

Que las facturas sin pagar con TDAH en casa ya eran un problema, y en otro país con domiciliaciones que no entiendes bien y fechas de cargo que no recuerdas, el caos financiero crece.

Que vas a necesitar crear un sistema desde cero, solo, en un contexto nuevo, sin la inercia de años de rutinas establecidas.

Que todo eso es posible. Que mucha gente lo consigue. Pero que requiere energía de sobra, y que es normal que cueste más de lo que esperabas.

No es que seas un desastre. Es que el contexto es brutal.

Vivir solo en otro país con TDAH no es imposible.

Pero hay una diferencia entre sobrevivir al proceso a base de ansiedad y apagar fuegos, y hacerlo con algo de estructura detrás.

La libertad que buscabas es real. No te han mentido. Solo que con un cerebro que funciona como el tuyo, la libertad sin estructura es caos. Y el caos sin red es agotamiento.

Si estás pensando en dar el paso o ya lo diste y estás en ese momento de "¿por qué me cuesta tanto lo que para otros parece fácil?", la respuesta probable es que no te cuesta porque seas un desastre. Te cuesta porque estás haciendo algo genuinamente difícil sin los apoyos que compensaban tus dificultades sin que te dieras cuenta.

Eso no es un fallo. Es el punto de partida para empezar a construir los sistemas que necesitas en el nuevo contexto.

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