Volver al blog

La vergüenza de pedir ayuda cuando tienes TDAH: no quiero ser una molestia

Necesitas ayuda pero pedirla se siente como admitir que no puedes solo. Con TDAH, esa vergüenza tiene raíces profundas.

tdah

Necesitas ayuda. Lo sabes. Pero pedirla implicaría admitir que no puedes solo. Y eso, para tu cerebro, es peor que ahogarte en silencio.

Así que no la pides.

Te las apañas. Inventas sistemas, atajos, parches. Haces tres veces más esfuerzo que cualquiera para conseguir el mismo resultado. Y cuando alguien te pregunta "¿necesitas algo?", sonríes y dices "no, tranqui, todo controlado".

Todo controlado.

Con tres deadlines pasados, el buzón de entrada sin abrir desde el martes y una lista de tareas que parece el guion de una película de terror. Pero todo controlado.

¿Por qué cuesta tanto pedir ayuda cuando tienes TDAH?

Porque no es solo pedir ayuda. Es confirmar algo que llevas años intentando desmentir: que no puedes funcionar como los demás.

Piénsalo. Desde pequeño, el mensaje ha sido siempre el mismo. "Esfuérzate más." "Si quisieras, podrías." "Es que no te concentras." Y tú te lo creíste. Te lo creíste tanto que cada vez que necesitas apoyo, tu cerebro lo traduce como: "Ves, es que no vales."

No es que te dé pereza pedir ayuda. Es que pedir ayuda activa todo el archivo de fracasos que llevas acumulando. Cada vez que te olvidaste de algo importante. Cada vez que llegaste tarde. Cada vez que alguien puso esa cara de decepción que ya reconoces a tres metros de distancia.

Pedir ayuda, para una persona con TDAH, no es un trámite. Es revivir una colección entera de momentos en los que sentiste que eras el problema.

Y claro. Antes prefieres quemarte que pasar por eso otra vez.

La trampa del "no quiero ser una molestia"

Esta frase es la favorita de tu cerebro. La usa cada vez que estás a punto de abrir la boca.

"No les agobies." "Ya tienen bastante con lo suyo." "Si les pides esto, van a pensar que eres un desastre."

Y lo peor es que suena razonable. Suena a consideración. A empatía. Pero no es empatía. Es vergüenza disfrazada de educación. Es tu cerebro protegiéndote del rechazo usando la excusa más elegante que tiene.

Porque la realidad es esta: tú no tienes miedo de molestar. Tienes miedo de que, al pedir ayuda, la otra persona confirme lo que ya sospechas de ti mismo.

Que eres demasiado. Demasiado caótico, demasiado intenso, demasiado necesitado.

Y eso duele más que cualquier deadline incumplido.

El coste de no pedir ayuda

Aquí viene la parte incómoda.

No pedir ayuda no te hace fuerte. Te hace ineficiente. Y con TDAH, ser ineficiente no es un inconveniente menor. Es la diferencia entre funcionar y hundirte.

Cuando no pides ayuda, lo que pasa es esto:

Las tareas se acumulan. Las acumulaciones generan ansiedad. La ansiedad paraliza. Y cuando estás paralizado, las tareas se acumulan más. Un bucle precioso.

Esos emails del trabajo que llevas días sin contestar no van a contestarse solos. Y cada día que pasa, la vergüenza de responder tarde se suma a la vergüenza de pedir ayuda. Hasta que el coste de actuar es tan alto que directamente lo borras de tu cabeza. Como si no existiera. Tu cerebro es un experto en eso.

Y mientras tanto, la gente a tu alrededor no tiene ni idea de que estás luchando. Porque tú te has encargado de que no lo sepan. Has construido una fachada tan convincente que cuando por fin explotas, todos se sorprenden. "Pero si parecías estar bien."

Claro que parecía estar bien. Me he pasado la vida entera practicando eso.

Lo que nadie te cuenta sobre pedir ayuda con TDAH

Que la primera vez es horrible. Y la segunda también. Y probablemente la quinta.

Pero que la alternativa es peor.

Porque el TDAH no mejora con fuerza de voluntad. No se arregla apretando los dientes. Y la idea de que "si te esfuerzas lo suficiente puedes hacerlo solo" es la mentira más dañina que nos han vendido.

Pedir ayuda no es debilidad. Es estrategia. Es decir "mi cerebro funciona diferente, y necesito adaptar el entorno para que funcione mejor". Y eso incluye apoyarte en otros cuando hace falta.

Pero claro, saber eso racionalmente es una cosa. Sentirlo es otra.

Porque la sociedad sigue sin tomarse el TDAH en serio. Y cuando el entorno no valida tu experiencia, pedirle ayuda a ese mismo entorno se siente como tirarte a una piscina sin saber si hay agua.

¿Cómo se empieza?

No con un discurso. No con una confesión dramática. No hace falta sentarte a alguien delante y decir "tengo que contarte algo".

Se empieza con cosas pequeñas.

"Oye, ¿me puedes recordar esto mañana? Se me va a olvidar."

"¿Te importa enviarme un mensaje con el resumen? Tengo la cabeza en mil sitios."

"Necesito que me ayudes con esto. No me sale solo."

Son frases de diez palabras. No es una declaración de incapacidad. Es comunicación honesta. Y la mayoría de la gente, cuando les das algo concreto y pequeño que pueden hacer, lo hace encantada.

El problema nunca fue que los demás no quisieran ayudarte. El problema fue que tú decidiste que no merecías que lo hicieran.

Esto no va de "superarlo"

No te voy a decir que un día la vergüenza desaparece y pides ayuda como quien pide un café.

No funciona así.

La vergüenza es una capa que se ha ido construyendo durante años. Cada "podrías si quisieras", cada suspiro de tu profesor, cada vez que te comparaste con alguien que parecía hacerlo todo sin esfuerzo. Eso no se desmonta en una tarde.

Pero sí se puede empezar a aflojar. Cada vez que pides algo pequeño y el mundo no se acaba. Cada vez que alguien te dice "claro, sin problema" y tú piensas "ah, ¿ya está?". Cada vez que descubres que ser vulnerable no te hace más débil, sino más humano.

Tu cerebro va a seguir protestando. Va a seguir diciendo "no molestes". Pero tú ya sabes de dónde viene esa voz. Y saberlo no lo cura, pero te da la opción de no hacerle caso.

Que ya es bastante.

---

Si te has reconocido en esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cabeza, tengo un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más claridad sobre lo que pasa dentro que cualquier artículo. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo