Volver al blog

Si tu cerebro funciona como el de Messi, puede que seas un genio silencioso

Cuando leí sobre Messi no sentí admiración. Sentí reconocimiento. El niño callado que por dentro va a mil. ¿Te suena?

tdahfamosos

Cuando leí por primera vez un perfil largo sobre Messi, no sentí admiración. Sentí algo más raro. Más incómodo.

Sentí reconocimiento.

No porque yo sea un genio del fútbol. Ojalá. Soy un tío de Zaragoza que programa y hace vídeos en YouTube. Pero algo en la descripción de ese chaval de Rosario que no hablaba, que parecía desconectado, que iba por la vida como si estuviera en otro planeta hasta que algo le encendía el interruptor. Eso me lo sabía de memoria. Llevaba viviéndolo desde los seis años.

¿Alguna vez te han dicho que estás en las nubes?

A mí me lo dijeron tanto que empecé a creerlo. Mis padres, mis profesores, mis amigos. "Rubén, que te estoy hablando." "Rubén, ¿estás aquí?" "Rubén, baja de la luna."

Y yo pensaba: pero si estoy aquí. Estoy más aquí que nadie. Lo que pasa es que "aquí" para mí no es la conversación sobre el tiempo que estáis teniendo. "Aquí" es la idea que acaba de cruzarme la cabeza a 200 por hora y que si no la atrapo ahora se va para siempre.

Messi hacía exactamente lo mismo. En el campo, digo. Le llegaba el balón y su cabeza ya había calculado tres jugadas por delante. Posiciones de 21 jugadores, ángulos, velocidades, espacios. Todo en una fracción de segundo. Y mientras tanto, para el que miraba desde fuera, parecía que estaba paseando por el parque.

Es como tener un ordenador con 47 pestañas abiertas. Desde fuera parece que está colgado. Desde dentro, está renderizando una película en 4K.

El niño callado que no participaba en clase

Hay un tipo de persona que todo el mundo confunde con tímida. O con vaga. O con "poco motivada", que es la forma elegante de llamarte vago en una reunión de padres.

No es timidez. Es que tu cerebro tiene un sistema de selección brutal. Como un portero de discoteca que solo deja pasar a lo que considera interesante. Y lo que considera interesante casi nunca coincide con lo que la sociedad ha decidido que debería interesarte a las nueve de la mañana un martes.

Messi en Rosario era eso

Yo tenía mi versión. No era un balón. Era un teclado. Podía pasar horas sin enterarme de que existía el mundo exterior si estaba programando algo que me enganchaba. Pero en clase de historia, los párpados me pesaban como puertas de garaje.

No era que historia me pareciera mal. Era que mi cerebro no se enganchaba. Y un cerebro que no se engancha es como un motor diésel en invierno: puedes darle al contacto las veces que quieras, pero hasta que no calienta, no arranca.

El perfil que nadie asocia con TDAH

Cuando la gente piensa en TDAH, piensa en el niño que se sube a la mesa. El que interrumpe. El que no para quieto. El Cristiano Ronaldo del espectro, si quieres ponerle nombre.

Pero hay otro perfil. El inatento. El silencioso. El que no molesta pero tampoco está. El que saca notas mediocres no porque no entienda, sino porque su cerebro ha decidido que eso no merece recursos.

Y ese perfil es invisible. Porque no da problemas. No grita. No rompe cosas. Solo se queda ahí, sentado al fondo, mirando por la ventana, pareciendo que no pasa nada mientras por dentro hay una tormenta eléctrica que nadie sospecha.

La comparación entre Messi y Cristiano

La diferencia es que al hiperactivo lo detectas en cinco minutos. Al inatento puedes tardar treinta años.

El momento en que dejé de sentirme raro

Mira, voy a ser honesto. Cuando me diagnosticaron TDAH no lloré de alivio ni tuve un momento de película con música épica de fondo. Fue más bien un "ah, vale, eso explica bastantes cosas".

Pero cuando empecé a leer sobre el perfil inatento, sobre cerebros que funcionan por interruptores, sobre personas que parecen ausentes pero que en su frecuencia de interés rinden a un nivel absurdo. Ahí sí que algo encajó.

Y Messi fue una de las piezas.

No porque él sea un ejemplo de superación inspiracional. Dejemos el positivismo tóxico para los coaches de LinkedIn. Messi no "superó" nada. Messi tuvo la suerte de que alguien le puso un balón en los pies antes de que el sistema decidiera que era un fracasado por no prestar atención en mates. Tuvo la suerte de que su hiperfoco coincidiera con algo que la sociedad valora y paga muy bien.

Hay miles de personas con el mismo tipo de cerebro que Messi que no tuvieron esa suerte. Que crecieron pensando que eran vagos. Que escucharon "podrías dar más de sí" tantas veces que dejaron de intentarlo. Que siguen sintiéndose raros a los 30, a los 40, a los 50 sin saber por qué.

Eso es el sesgo del superviviente en acción. Por cada Messi visible hay diez mil genios silenciosos que nadie vio.

Tu interruptor existe, aunque no lo hayas encontrado

Lo que más me jode de la narrativa de Messi es cómo la cuenta la gente: "Es un genio". Punto. Como si fuera magia. Como si hubiera nacido con una varita en vez de con un cerebro.

No. Messi nació con un cerebro que se enciende con lo que le importa y se apaga con lo que no. Exactamente igual que tú. Exactamente igual que yo. La diferencia es que a él le encontraron el interruptor a los cinco años.

A mí me lo encontraron a los veintimuchos. A lo mejor a ti te lo encuentran hoy.

Y no tiene por qué ser el fútbol. Puede ser programar. Puede ser escribir. Puede ser el diseño, la cocina, los videojuegos, la mecánica, la música. Lo que sea que hace que tu cerebro pase de "Windows XP arrancando" a "NASA calculando trayectorias orbitales" en dos segundos.

Eso no es un defecto. Eso es un cerebro que funciona por interruptores. Y lo único que necesitas es encontrar el tuyo.

Lo que veo cuando veo a Messi

Cuando veo a Messi caminar por el campo con las manos en las caderas, mirando a ningún sitio, pareciendo que está pensando en qué cenar mientras 80.000 personas gritan, no veo a un genio del fútbol.

Veo al niño que fui. Al que era yo en clase. Al que eres tú cuando tu pareja te habla y tu cerebro ya está en Marte planificando algo que nadie te ha pedido.

Veo a alguien que por fuera parece desconectado y por dentro está procesando el universo a una velocidad que nadie entiende.

Y veo que eso no es un problema. Es una forma diferente de estar aquí.

Solo que la mayoría del mundo todavía no se ha enterado.

Si alguna vez te han llamado despistado, lento, ausente, "con la cabeza en otro sitio", pero cuando algo te importa de verdad eres capaz de cosas que asustan, tu cerebro podría funcionar de forma diferente. Y saberlo lo cambia todo.

Hacer el test de TDAH

Relacionado

Sigue leyendo