Aprendiz de todo con TDAH: cómo encontrar tu troncal
El TDAH te vuelve todólogo: aprendes de todo y no dominas nada. Cómo salir del ciclo obsesión-abandono y encontrar tu troncal.
Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito y con calma para releerlo.
Va de uno de los temas más delicados que tenemos los que llevamos un TDAH encima. El de aprender de todo y no ser maestro de nada. El de obsesionarte con algo, absorberlo entero y que de repente deje de interesarte por completo.
Si eso te suena a tu vida, sigue leyendo. Porque no es falta de constancia. Es otra cosa.
Por qué el TDAH te convierte en un vampiro de la dopamina
Lo voy a decir tal cual: los que tenemos TDAH somos vampiros de la dopamina.
Vivimos buscando sitios, momentos, personas, objetos, conocimiento, lo que sea, que nos dé ese chute. Y en cuanto hemos succionado toda la que ese algo tenía para darnos, se acabó. Deja de interesarnos al 100%. Y entramos en un vacío raro, esperando a que aparezca la siguiente cosa que nos vuelva a picar la curiosidad.
Ese es el bucle. Me gusta algo, me obsesiono a lo bestia, aprendo un montón en poco tiempo, y cuando ya le he sacado casi todo el jugo, lo suelto. Le he mordido el cuello a ese conocimiento y lo he dejado seco.
En términos más finos, esto es lo que nos convierte en todólogos. Aprendices de todo, maestros de nada.
Te da por la fotografía y te vuelves loco. Cámaras, objetivos, libros, 27.000 tutoriales. Llegas a ser mejor que la media que empieza de cero. Pero no llegas a profesional de verdad. Y justo en ese punto, cuando para avanzar un poco más tienes que esforzarte el triple para sacar la mitad de recompensa, ahí el cerebro dice "hasta aquí".
Y te frustras. A la bestia.
¿Por qué te apagas justo cuando ya sabías algo?
Porque el motor no es la disciplina. Es la dopamina.
Mientras aprendes rápido, hay recompensa constante. Cada tutorial nuevo, cada truco, cada "ostras, no sabía esto" es un chute. Pero llega un punto en el que la curva se aplana. Ya sabes lo básico y lo intermedio, y lo que queda para llegar a experto es picar piedra durante meses sin apenas subidón nuevo.
Ahí es donde el cerebro con TDAH pierde el interés. No porque seas vago. Porque la fuente de dopamina se ha secado y él sale a buscar otra.
Y encima llega la coña de fuera. "Anda, ya está con otra cosa. A ver cuánto le dura." Y tú por dentro pensando que es que no funcionas así, que no puedes elegir una sola cosa y quedarte ahí a vivir.
Lo curioso es que muchas de esas obsesiones vuelven en ciclos. Pasa un año sin que te interese nada la fotografía y de repente te apetece otra vez. Le dedicas dos semanas y ya está, otra vez a dormir hasta el año que viene. Si te reconoces en esto, tengo otro post donde lo desmenuzo entero: empiezas mil cosas y no acabas ninguna, y no es lo que te han hecho creer.
Qué es la troncal (y por qué lo cambia todo)
Aquí viene la parte buena.
La gran mayoría de esas obsesiones, no todas, pero casi todas, obedecen a una troncal. Un hilo conductor. Un sitio donde todo eso que parece tan disperso puede converger.
En mi caso lo veo clarísimo. Me gusta la fotografía. Siempre me ha flipado la informática, de hecho soy programador y experto en ciberseguridad. Me encanta el audiovisual, la música, el vídeo. Todo lo que huela a tecnología me pone.
Y si te paras a mezclarlo todo, te das cuenta de que YouTube es el sitio perfecto donde yo sobrevivo. Porque es donde puedo ir metiendo absolutamente todo eso, ponerlo en un lugar, y ya está. Si mañana me apetece aprender otra cosa nueva, no pasa nada, porque lo más seguro es que también entre dentro de esa troncal.
Ese momento, cuando de repente descubres que todo lo disperso puede converger en un solo sitio, es maravilloso. Por fin algo tiene sentido.
El problema es encontrarla. Y te digo la verdad, a veces es jodidamente difícil. Dar con eso que une todo lo que te hace tan tremendamente disperso puede costar años. Pero cuando lo encuentras, cambia el juego. Lo mismo te pasa con lo de saltar de proyecto en proyecto, que también tiene su explicación de dopamina detrás y te lo cuento en por qué el proyecto nuevo siempre parece mejor.
El todólogo no es un fracasado (es un orquestador)
Vivimos en una sociedad que parece premiar la hiperespecialización. Engancharte a una sola cosa y ser el mejor del mundo en eso.
Pero fíjate en una cosa. Yo no he conocido nunca a un buen empresario, ni a nadie con un cargo alto de verdad, que fuera de un departamento hiperespecializado. Siempre son orquestadores. Gente que sabe hacer de todo un poco. Todólogos, como nosotros.
Un TDAH mal gestionado hace que no destaques en nada, que vayas dando tumbos y no consigas avanzar. Eso es verdad. Pero un TDAH bien gestionado te deja ver que tienes un huevo de habilidades, blandas y duras, porque te has tenido que adaptar a 200.000 situaciones distintas.
Y eso dentro de una empresa vale oro. No eres el especialista de un departamento, pero entiendes casi todo lo que pasa en toda la empresa. Tienes visión global. Sirves para gestionar a los demás y para resolver problemas, porque tu creatividad va a mil y porque, como vives agobiado por naturaleza, cuando llega un marrón de verdad no te agobias más. Ya venías agobiado de casa.
¿Por qué al mejor programador no lo hacen jefe?
Hay una paradoja que ves en todas las empresas.
Imagina un programador brillante. Un crack absoluto en lo suyo. Por mucho que quiera ascender, no lo van a poner de director del departamento. Y no es por fastidiarle.
Es que si lo mueves de ahí, pasan tres cosas. Pierdes un activo valiosísimo haciendo lo que hace de maravilla. Lo pones a gestionar equipos, que probablemente se le da regular justo porque es tan bueno en lo técnico. Y dejas un puesto clave al descubierto.
Por eso muchas veces ves que ponen de líder a alguien que a primera vista dices "pero si tienes gente más brillante en el equipo". Pues por eso. Porque al brillante no te lo puedes quitar de donde está.
Y cuando lo entiendes, te das cuenta de que ser todólogo no es ser mediocre. No va de eso. Va de trabajar en ti para que eso que parecía una frustración se convierta en tu palanca. Encuentra tu troncal, mira por dónde te gusta moverte, busca ese sitio donde todo converge, y cada cosa nueva que aprendas, métela ahí dentro.
Con buen trabajo, con tu psicólogo, con tu psiquiatra, con lo que necesites, eso te convierte en alguien muy valioso. No en el mejor, porque siempre habrá un hiperespecialista mejor que tú en su cosa concreta. Pero sí en alguien que sirve para lo que ese especialista jamás serviría. Si quieres darle otra vuelta a esta idea del multipotencial, la tienes desarrollada en aprendiz de todo, maestro de nada.
Generalizar sí, totalizar no
Un apunte antes de cerrar, porque me lo vas a decir. "Rubén, pero yo conozco a este CEO que es hiperespecialista." Claro. Siempre hay excepciones.
Yo te hablo de lo general. Le escuché una vez una frase a Pato Bonato que me encantó: "A mí me gusta generalizar, pero no me gusta totalizar."
Pues eso. Yo generalizo, no totalizo. En lo general, el que monta una empresa o dirige equipos casi nunca es el especialista puro. Es el todólogo con su troncal bien montada.
Así que si te pasas la vida saltando de obsesión en obsesión, no eres un desastre. Eres un cerebro que todavía no ha encontrado dónde converge todo lo que le interesa. Y cuando lo encuentre, todo eso disperso empieza a sumar en la misma dirección.
Si quieres saber por dónde anda tu cerebro y empezar a gestionarlo mejor, tengo un test de TDAH rápido para hacerte una idea de tu punto de partida. Que la productividad te acompañe.
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