Cárcel de oro: por qué cuesta retomar una rutina con TDAH
La cárcel de oro: por qué con TDAH cuesta tanto retomar una rutina rota, y cómo lo llevo cuando salgo de mi zona de control.
Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes por escrito.
Lo grabé mientras preparaba un viaje a España para ver a la familia y a los amigos, y mientras montaba un minicurso de agentes de Claude que voy a subir al canal. Y en medio de todo eso me salió una reflexión que llevo bastante tiempo dándole vueltas.
La llamo la cárcel de oro. Y si tienes TDAH, creo que te va a sonar muchísimo.
¿Qué es la cárcel de oro?
Es un concepto que desarrollé hace un tiempo. Polonia, para mí, es el sitio donde siento que tengo el control de absolutamente todos los factores que hacen que mi vida esté en orden.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que aquí llevo bien el trabajo, llevo bien la productividad, llevo bien la alimentación, llevo bien el deporte. Es más, está lloviendo y aquí me tienes paseando tan tranquilo, y no pasa nada.
La llamo cárcel de oro justamente por eso. No porque sea un sitio en el que no quiera estar, ojo. Todo lo contrario, estoy feliz aquí. Es cárcel en el sentido de entorno aislado, un sitio donde controlo las circunstancias que ocurren en mi vida. Y es de oro porque estoy a gusto dentro.
El problema no es la cárcel. El problema es el día que salgo de ella.
Por qué a la gente con TDAH nos cuesta soltar una rutina
Hay una cosa curiosa de tener TDAH. A todos nos venden que somos un desastre para los hábitos, y es verdad que me cuesta un montón establecerlos.
Pero una vez que he pillado una rutina, se me hace muy difícil soltarla. O sea, se convierte en una parte grande de mi vida y me cuesta romperla, me cuesta cagarla.
Y ahí me dirás: "Ruben, entonces genial, ¿no? Si te cuesta romperla, perfecto."
Pues no es tan sencillo. Porque el problema con las rutinas para la gente con TDAH no es mantenerlas cuando todo va bien. El problema es el momento en el que se rompen.
¿Por qué se tuerce todo cuando salgo de mi zona de control?
Te lo pongo con la alimentación, que es el ejemplo más claro.
Aquí me alimento bien, lo hago todo guay. Pero de repente me voy a España y todo se tuerce. ¿Por qué? Porque me saca de mi contexto. Aparecen eventos, cenas, circunstancias que hacen que esa rutina se pierda unos días.
Y no son muchos días, ¿eh? Es lo de menos. Lo grave es lo que viene después.
Una vez que has roto la rutina, volver a ella se convierte en un esfuerzo hipertitánico. Y ahí es donde pasa la desgracia: lo que tendrían que haber sido unos días se acaba estirando a un mes, o a un mes y medio. Empiezas a dar pasos hacia atrás que luego te toca recuperar. Los resultados son desastrosos.
Y me pasa siempre. En cuanto salgo de mi zona de control, de mi cárcel dorada, todo se va a tomar por culo. A mí los hábitos se me mueren en cuanto salgo de vacaciones, es un clásico.
No es falta de constancia, es la fricción de volver
Aquí hay un matiz importante y no te voy a engañar con él.
A la gente neurotípica también le cuesta volver a una rutina rota. A nadie le resulta fácil. No te voy a decir que sea sencillo para el resto, porque no lo es.
Lo que pasa es que los que tenemos TDAH arrastramos una fricción que es más fuerte de lo normal. Y eso nos causa problemas en un montón de cosas.
De hecho, yo creo que esta es la razón real de que nos cueste ser constantes. No es que no seamos constantes. Es lo que pasa cuando las cosas fallan. Ese es el punto donde todo se desmorona. Es la misma historia de cada vez que intento un hábito nuevo y acabo fallando: el fallo no es empezar, es recuperarse del tropiezo.
¿Cómo lo llevo yo?
Voy a ser honesto: no vengo a darte ninguna lección. Este tema me tiene bastante preocupado, la verdad.
Para España sí que tengo cosas preparadas. Lo tengo muy pensado, sé cómo actuar en ciertos momentos. Y encima esta vez voy con una excusa cojonuda: tengo un torneo de Ludo Sport. Como me estoy preparando para el torneo, me va a ser más fácil justificar el no salir tanto a comer o a cenar por ahí. Me lo pone un poquito más sencillo.
Pero el problema no es solo España. Son muchas cosas que van a ir pasando. Eventos, momentos de la vida donde voy a tener que tirar de un control bastante fuerte para no romperme del todo.
Y por eso me apetecía compartirlo, porque estoy seguro de que a más de uno le pasa exactamente esto. Sobre todo si eres de los que vive con ese control de las circunstancias hasta que llega el día en que lo pierde.
Por cierto, no es la primera vez que uso la palabra cárcel para hablar de mi propia cabeza. Ya lo hice hablando del contenido como una cárcel, y creo que el patrón es el mismo: entornos que te dan control y estabilidad, pero de los que da un miedo tremendo salir.
¿Tú tienes tu propia cárcel de oro?
Es la pregunta de verdad. ¿Tienes ese lugar donde controlas absolutamente todas las circunstancias, y que no se rompe hasta que sales de él?
No tengo la respuesta mágica para esto. Me da igual venderte que la tengo, porque no la tengo. Solo sé que reconocer el patrón ya me ayuda a prepararme antes de que llegue el golpe.
Si esto de la fricción para retomar te suena demasiado, a lo mejor tu cerebro funciona parecido al mío. Puedes hacer el test de TDAH y salir de dudas en un par de minutos.
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