¿Tenía Nikola Tesla TDAH? El genio que dormía 2 horas
Tesla dormía 2 horas, trabajaba días sin parar y veía sus inventos antes de construirlos. ¿TDAH, TOC, autismo? La respuesta no es simple.
Nikola Tesla dormía dos horas por noche.
Dos.
No como esos CEOs de LinkedIn que dicen que duermen cuatro horas y luego se echan tres siestas. Tesla realmente funcionaba con dos horas. Documentado por la gente que vivió con él. Y con esas dos horas construyó el sistema eléctrico que estás usando ahora mismo para leer esto.
Así que cuando alguien me dice "es que yo no puedo concentrarme", pienso en Tesla. Porque Tesla no es que se concentrara. Es que se metía en una dimensión paralela de la que no salía en días. Como un agujero negro, pero con cables y ecuaciones.
Y eso, para alguien con TDAH, suena muy familiar.
¿Por qué se habla de Tesla y el TDAH?
Porque hay rasgos de Tesla que encajan con el TDAH como una llave en su cerradura.
El primero: el hiperfoco. Tesla podía trabajar durante días seguidos en un invento sin comer, sin dormir, sin hablar con nadie. No era disciplina. Era obsesión involuntaria. Ese estado en el que tu cerebro decide por ti en qué vas a gastar las próximas 14 horas y tú solo puedes ir detrás.
El segundo: la hiperactividad mental. Tesla no solo pensaba rápido. Veía sus inventos completos en su cabeza antes de construirlos. Visualizaba el motor de inducción funcionando, con cada pieza en su sitio, rotando. Decía que podía girar los objetos mentalmente y verlos desde cualquier ángulo. Pensamiento visual a un nivel que parece ciencia ficción.
El tercero: las noches imposibles. Dormir dos horas no es productividad. Es un cerebro que no se apaga. Cualquiera que haya vivido esos episodios en los que son las 4 de la mañana y de repente estás aprendiendo japonés o reorganizando el salón entiende de qué hablo. Tu cuerpo dice "duerme" y tu cabeza dice "pero espera que se me acaba de ocurrir cómo resolver la corriente alterna".
Hasta aquí, Tesla suena a TDAH en estado puro.
Pero hay un problema.
¿Y si no era TDAH?
Aquí es donde la cosa se complica. Porque Tesla también tenía rasgos que no encajan con el TDAH. Que encajan con otra cosa.
Tesla contaba sus pasos. Siempre. Todo tenía que ser divisible entre tres. Tres servilletas en la mesa. Tres vueltas alrededor del edificio antes de entrar. Si no completaba el ritual, no podía seguir. Eso no es TDAH. Eso suena mucho más a TOC.
Tenía aversión extrema al contacto físico. No estrechaba manos si podía evitarlo. Siempre llevaba guantes blancos. Le repelía tocar pelo humano. La textura, no la persona. Eso tampoco es TDAH. Eso apunta más a sensibilidad sensorial, que es un rasgo habitual del autismo.
Y luego está el aislamiento social. Tesla murió solo en una habitación del Hotel New Yorker, con deudas y rodeado de palomas. Literal, palomas. Las alimentaba, hablaba con ellas, decía que amaba a una paloma en concreto. Pero su soledad no venía de la impulsividad social que asociamos al TDAH. Venía de una preferencia profunda por estar solo. No le costaba socializar porque metiera la pata. Le costaba porque no le interesaba.
Eso es más autismo que TDAH.
¿Se puede diagnosticar a alguien que murió en 1943?
No.
Y eso es lo que me parece importante de este tema. Porque hay una tendencia muy cómoda a mirar genios del pasado y decir "tenía TDAH" como si fuera un badge de honor. Como si decir que Tesla tenía TDAH hiciera que el TDAH molara más.
El TDAH no necesita embajadores muertos para ser válido.
Lo que sí podemos decir es que Tesla era, casi con total seguridad, neurodivergente. Su cerebro no funcionaba como el de la mayoría. Eso está bastante claro. Pero meterlo en la caja del TDAH específicamente es forzar un diagnóstico retrospectivo con información incompleta.
La realidad es que el TDAH en adultos ya es difícil de diagnosticar en personas vivas, que pueden sentarse contigo y contarte su día a día. Diagnosticar a alguien que murió hace más de 80 años, con biografías escritas por gente que no sabía qué era el TDAH, es como intentar arreglar un motor con una foto borrosa del capó. Puedes especular. Pero no puedes afirmar.
Entonces, ¿qué nos enseña Tesla?
Que la neurodivergencia no viene en paquetes limpios.
Tesla probablemente tenía rasgos de varias condiciones. TDAH, TOC, autismo. Puede que todas a la vez, puede que ninguna con el cuadro completo. Los cerebros no funcionan como casillas de verificación. Son más bien como esas ensaladas que haces con lo que queda en la nevera: cada una es única y ninguna sigue la receta original.
Lo interesante no es si Tesla "tenía TDAH". Lo interesante es que un cerebro que funcionaba radicalmente distinto al de todos sus contemporáneos fue capaz de cambiar el mundo. No a pesar de ser diferente. Precisamente por serlo.
Y que ese mismo cerebro lo dejó solo, arruinado y hablando con palomas.
Porque esa es la parte que no sale en los titulares inspiracionales. La neurodivergencia no es un superpoder ni una maldición. Es una forma diferente de procesar la realidad. Y sin las herramientas adecuadas, sin el contexto, sin saber qué te pasa, puedes ser literalmente el inventor de la corriente alterna y acabar sin un duro en un hotel.
No me quiero poner dramático. Pero si Tesla hubiera nacido en 2000 y le hubieran hecho un par de evaluaciones a tiempo, igual la historia habría sido diferente.
O igual no. Quién sabe. Lo que sí sé es que entender cómo funciona tu cerebro no es un lujo. Es el punto de partida.
Si alguna vez has sentido que tu cabeza funciona con reglas diferentes al resto, un buen primer paso es ponerle datos a esa sensación.
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