He probado mil sistemas de organización y ninguno me funciona

Notion, Todoist, bullet journal, pizarra, post-its. Todo probado. Todo abandonado. Quizá no necesitas otro sistema.

Notion. Todoist. Trello. TickTick. Google Tasks. Apple Reminders. Bullet journal. Pizarra blanca. Post-its. Un cuaderno Moleskine carísimo que usé exactamente 4 páginas. Una hoja de Excel con 37 columnas y fórmulas. Un sistema Zettelkasten que monté en un fin de semana de inspiración y abandoné el lunes.

Eso es un resumen incompleto de los sistemas de organización que he probado en los últimos 5 años. El resumen completo necesitaría un libro. Y mira que es irónico: no podría organizarme lo suficiente como para escribirlo.

¿Por qué ningún sistema te funciona?

Porque no es un problema de sistemas. Es un problema de cerebro.

O sea, cada vez que un sistema falla, piensas: "No era el sistema adecuado. Necesito uno mejor." Y buscas otro. Lo configuras con ilusión. Te pasas un sábado entero creando plantillas, categorías, colores, etiquetas. Es casi como un hobby en sí mismo. Configurar sistemas de productividad como forma de procrastinar la productividad real.

El problema es que todos estos sistemas asumen que tu cerebro puede hacer tres cosas: recordar que el sistema existe, mantener el hábito de usarlo, y procesar la información que contiene. Y si tu cerebro falla en cualquiera de las tres, el sistema se desmorona. Da igual lo bonito que sea.

Es como comprar un coche de lujo para alguien que no tiene carnet. El coche es perfecto. Pero sin carnet, no se mueve.

Tu cerebro, si tiene ciertas particularidades neurológicas, es como un conductor sin carnet. No es que el coche sea malo. Es que necesitas algo más que el coche para poder conducir.

El patrón que no ves

Te lo pinto porque lo conozco demasiado bien.

Semana 1: descubres el sistema nuevo. Entusiasmo máximo. Lo configuras, lo personalizas, lo conviertes en una obra de arte. "Esta vez sí." Lo usas religiosamente. Sientes que tu vida ha cambiado.

Semana 2: lo usas. Pero ya no con la misma intensidad. Te saltas algún día. No pasa nada. Ya lo pondrás al día.

Semana 3: lo abres de vez en cuando. Las tareas están desactualizadas. Ya no refleja tu realidad. Empiezas a sentir que es más trabajo mantener el sistema que hacer las tareas directamente.

Semana 4: el sistema está muerto. No lo abres. No lo eliminas. Se queda ahí, como un fantasma de buenas intenciones que ya no funciona. Un recordatorio silencioso de que has vuelto a fallar.

Y entonces descubres otro sistema. Y el ciclo empieza de nuevo. Porque la fase de "descubrir y configurar" es adictiva. Es nueva. Es estimulante. Tu cerebro te da un chute de dopamina solo por la novedad. Y confundes esa dopamina con productividad real.

No necesitas otro sistema. Necesitas entender tu cerebro.

A ver, no digo que los sistemas sean inútiles. Son herramientas. Y las herramientas ayudan. Pero una herramienta sin entender el problema es como un martillo sin saber dónde clavar.

Si llevas años saltando de sistema en sistema sin que ninguno sobreviva más de un mes, el problema probablemente no es el sistema. Es que tu cerebro tiene una relación diferente con la constancia, la rutina y la novedad.

Hay cerebros que necesitan novedad para activarse. Cuando la novedad desaparece, la motivación desaparece. Y mantener algo requiere la parte del cerebro que no funciona bien.

No lo digo para diagnosticarte. Eso es trabajo de un profesional. Pero si te reconoces en cada párrafo de este post, es una pista bastante clara de que algo pasa a nivel neurológico.

Lo que realmente funciona (pista: no es un sistema)

Lo que me funciona no es un sistema. Es una combinación de tres cosas.

Primera: aceptar que voy a rotar de sistema. No luchar contra ello. Cuando un sistema se agote, cambiar a otro sin culpa. No es fracaso. Es gestión de un cerebro que necesita variedad.

Segunda: simplificar al máximo. Cuanto más simple, más dura. Un cuaderno y un boli duran más que Notion con 47 bases de datos. Porque un cuaderno no requiere mantenimiento. Lo abres y escribes.

Tercera: externalizar. No confiar en que voy a recordar revisar el sistema. Poner alarmas, pedir a alguien que me recuerde, dejar las tareas en sitios que no pueda ignorar.

---

Si has probado todo para organizarte y nada sobrevive más de un mes, quizá el problema no es tu disciplina. Tengo un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu atención. Gratis, sin compromiso, y puede darte respuestas que llevas años buscando. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo