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TDAH vs personalidad: cómo saber si es tu cerebro o tu forma de ser

Pensé durante 25 años que era despistado, impuntual y caótico. Resultó que no era mi personalidad. Era mi neurología. TDAH vs personalidad.

tdah

"Es que yo soy así."

Me lo dije durante 25 años. Soy despistado. Soy impuntual. Soy inconstante. Soy caótico. Soy el que siempre llega tarde. El que pierde las llaves. El que empieza cien cosas y no termina ninguna.

Lo tenía asumido. Era mi personalidad. Mi forma de ser. Algo intrínseco, inamovible, grabado a fuego desde el día que nací.

Hasta que un psiquiatra me dijo que no, que eso no era mi forma de ser. Que lo que yo llamaba "mi personalidad" tenía un nombre clínico, una base neurológica y una explicación que no tenía nada que ver con ser vago o despistado por naturaleza.

Y ahí se me cayó todo el chiringuito de los 25 años de narrativa personal.

¿Es tu cerebro o es tu forma de ser?

Esta es la pregunta trampa. Porque parece que tiene una respuesta fácil, pero no la tiene.

Cuando llevas toda la vida siendo de una manera, eso se convierte en tu identidad. Eres "el caótico del grupo". "El creativo desordenado." "El que siempre tiene mil ideas pero no termina ninguna." Y lo dices con media sonrisa, como si fuera simpático. Como si fuera una característica entrañable que te define.

Pero debajo de esa media sonrisa hay algo que no cuentas. Que te jode llegar tarde siempre. Que te frustra empezar cosas y dejarlas a medias. Que no entiendes por qué algo tan simple como mantener una rutina te cuesta el triple que a los demás.

Si fuera tu personalidad, no te molestaría. A nadie le molesta ser como es. Lo que te molesta es no poder ser de otra manera aunque lo intentes. Y eso, amigo, no es personalidad. Es neurología.

La diferencia que nadie te explica

La personalidad es estable. Es cómo eres cuando todo va bien, cuando duermes suficiente, cuando no hay estrés. Es tu tendencia natural hacia la introversión o la extroversión. Hacia el orden o la flexibilidad. Hacia la reflexión o la acción.

El TDAH es otra cosa.

El TDAH es que puedes estar motivadísimo con algo y aun así no poder empezarlo. Es que sabes perfectamente lo que tienes que hacer y tu cuerpo se niega a moverse. Es que te importa una reunión, llevas pensando en ella toda la semana, y llegas 15 minutos tarde porque tu cerebro calculó el tiempo como si las leyes de la física no aplicaran a ti.

La personalidad dice "prefiero improvisar a planificar". El TDAH dice "quiero planificar, he intentado planificar, me he comprado una agenda para planificar, y a las dos semanas la agenda está debajo de una pila de cosas en la estantería y no sé ni dónde la dejé".

¿Ves la diferencia? Una es preferencia. La otra es lucha.

¿Por qué nos cuesta tanto separar una cosa de la otra?

Porque llevamos demasiado tiempo mezclándolas.

Cuando eres niño y pierdes cosas, te dicen que eres despistado. Cuando no te concentras, te dicen que eres vago. Cuando hablas mucho, que eres nervioso. Cuando te aburres rápido, que no te esfuerzas lo suficiente. Y te lo dicen tantas veces que te lo crees. Lo integras en tu identidad como si fuera un hecho.

"Soy así."

Y de repente tienes 30 años y descubres que "ser así" tiene un nombre. Que hay una razón biológica detrás de todo lo que pensabas que era un defecto de carácter. Que tu cerebro produce dopamina de forma diferente y que eso afecta a la atención, la motivación, la regulación emocional, la percepción del tiempo y la capacidad de empezar tareas.

Y entonces viene el lío. Porque si el TDAH explica todo eso, ¿quién eres tú sin el TDAH? ¿Qué parte es tu cerebro y qué parte eres tú de verdad?

El test que yo uso para separarlas

No es un test clínico. Es una pregunta que me hago cada vez que dudo.

"¿Esto me pasa porque quiero o a pesar de no querer?"

Si eliges ser espontáneo, si disfrutas la improvisación, si prefieres no planificar porque te gusta vivir así, eso es personalidad. No hay conflicto. No hay frustración. Es una decisión, consciente o inconsciente, que te funciona.

Pero si llegas tarde aunque no quieras. Si pierdes cosas aunque te importe no perderlas. Si dejas proyectos a medias aunque te fascinaban cuando empezaste. Si sientes que llevas 30 años siendo vago cuando en realidad era TDAH. Eso no es elección. Es un cerebro que funciona con reglas diferentes.

La personalidad no genera sufrimiento por ser como es. El TDAH sí.

"Pero todo el mundo es un poco TDAH"

No.

Todo el mundo se despista a veces. Todo el mundo llega tarde algún día. Todo el mundo procrastina de vez en cuando. Pero no todo el mundo vive en un estado constante de lucha contra su propio cerebro para hacer cosas que los demás hacen en automático.

Es como decir que todo el mundo es un poco miope porque a veces entrecierra los ojos para leer un cartel lejano. No, tío. Una cosa es entrecerrar los ojos y otra es no poder leer el cartel ni aunque te pongas delante.

La frecuencia, la intensidad y el impacto son lo que separan un rasgo de una condición. Y cuando algo afecta a tu trabajo, tus relaciones, tu autoestima y tu día a día durante años, no es "un poco de TDAH". Es TDAH.

Lo que cambia cuando dejas de llamarlo personalidad

Te voy a contar lo que me pasó a mí.

Dejé de decir "soy despistado" y empecé a decir "mi memoria de trabajo es limitada, así que necesito sistemas externos". Dejé de decir "soy impuntual" y empecé a decir "mi percepción del tiempo es diferente, así que pongo alarmas para todo". Dejé de decir "soy inconstante" y empecé a poner estructuras que no dependieran de mi motivación.

No cambié quién soy. Cambié cómo me hablo.

Y eso cambió todo. Porque cuando algo es tu personalidad, no puedes hacer nada. Eres así y punto. Pero cuando algo es tu neurología, puedes buscar estrategias. Puedes diseñar sistemas. Puedes pedir ayuda. Puedes dejar de machacarte por no ser como los demás y empezar a construir una vida que funcione con el cerebro que tienes.

Que es exactamente lo que explico cuando hablo de síntomas de TDAH en adultos que no parecen TDAH. No parecen TDAH porque los hemos disfrazado de personalidad durante décadas.

No tienes que elegir entre las dos

Aquí viene el matiz importante.

Tener TDAH no borra tu personalidad. No eres solo tu diagnóstico. Sigues siendo tú. Con tus gustos, tus manías, tu sentido del humor, tu forma de ver el mundo.

Lo que pasa es que algunas cosas que pensabas que eran "tu forma de ser" resulta que son tu cerebro funcionando diferente. Y separar una cosa de la otra no te quita identidad. Te da claridad.

Es la diferencia entre pensar que te lo estás inventando y entender lo que de verdad está pasando. Entre cargar con culpa y cargar con información.

Y con información se puede trabajar. Con culpa, no.

Yo sigo siendo caótico. Sigo siendo intenso. Sigo teniendo mil ideas por minuto. Pero ahora sé cuáles de esas cosas son Ruben y cuáles son TDAH. Y eso me permite gestionar las segundas sin machacar a la primera.

25 años pensando que era mi personalidad. Resultó que era mi cerebro. Y saberlo fue lo mejor que me pasó.

Si llevas años diciendo "es que yo soy así" y algo dentro de ti sospecha que hay más, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico. Es un primer paso para separar lo que eres de lo que tu cerebro te hace creer que eres. 10 minutos.

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