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TDAH después del parto: cuando la maternidad destapa lo que escondías

Muchas mujeres descubren su TDAH después de ser madres. No es casualidad. El posparto elimina las estrategias que llevaban años compensando.

tdah

Nunca habías tenido problemas serios para funcionar. O eso creías.

Pero desde que nació el bebé, todo se ha desmoronado. Las llaves, los biberones, las citas del pediatra, la colada que lleva tres días en la lavadora, la sensación de que tu cerebro se ha convertido en una ventana del navegador con 47 pestañas abiertas y ninguna cargando.

Y empiezas a sospechar que lo que te pasa tiene un nombre que no es solo "cansancio de madre".

La madre que "funcionaba bien" hasta que dejó de funcionar

Conoces la historia. Porque probablemente sea la tuya.

Eras la chica que sacaba buenas notas. O las sacaba justas, pero a base de echar cojones la noche de antes. Eras organizada. O al menos lo parecías. Tenías tu agenda, tus listas, tus recordatorios. Llegabas tarde a veces, pero tampoco tanto. Perdías cosas, pero quién no.

Tenías un sistema. No era perfecto, pero funcionaba.

Y entonces llegó el bebé.

Y tu sistema se fue a la basura. No porque seas mala madre. No porque no te esfuerces. Sino porque tu sistema dependía de condiciones que ya no existen: dormir más de cuatro horas seguidas, tener tiempo para ti, poder pensar una cosa a la vez.

El posparto no te ha roto. Ha quitado el andamio que sujetaba un edificio que siempre tuvo grietas. Y ahora las grietas se ven.

¿Por qué tantas mujeres descubren su TDAH después del parto?

Porque el posparto es la tormenta perfecta para un cerebro con TDAH.

Vamos a desgranarlo:

Privación de sueño brutal. Un cerebro con TDAH ya funciona con la dopamina justita. Quítale el sueño y es como intentar arrancar un coche con la batería al 2%. Todo va más lento, todo cuesta más, todo falla.

Sobrecarga ejecutiva sin precedentes. De repente tienes que gestionar tu vida más la vida de otra persona que depende al 100% de ti. Horarios, alimentación, citas médicas, ropa, productos, decisiones. Cada día. Sin descanso. Lo básico deja de ser básico cuando tu cerebro no puede ni con lo mínimo.

Caída hormonal. Los estrógenos, que durante el embarazo estaban por las nubes, se desploman después del parto. Y los estrógenos están directamente relacionados con la producción de dopamina. Menos estrógenos, menos dopamina, más síntomas de TDAH. Las matemáticas no mienten aunque tú quieras.

Desaparición de la estructura externa. Antes tenías trabajo, horarios, rutinas, un jefe que te ponía deadlines. Ahora estás en casa con un bebé que no entiende de agendas. La estructura que compensaba tu TDAH se ha evaporado.

Y aquí viene lo que nadie te dice: no es que el posparto te haya dado TDAH. Es que el TDAH ya estaba ahí. Llevaba ahí toda tu vida. Pero tus estrategias de compensación eran tan buenas que ni tú lo sabías.

El disfraz que funcionó durante 30 años

Las mujeres con TDAH son las grandes actrices del trastorno. Y no lo digo como halago.

Lo digo porque la sociedad les ha enseñado desde niñas a compensar. A ser "buenas". A no molestar. A no ser la que grita en clase. Mientras los niños con TDAH se levantaban de la silla y los mandaban al psicólogo, las niñas con TDAH se quedaban sentadas, soñando despiertas, perdiendo el hilo, pero calladas. Y nadie las derivaba a ningún sitio.

Así que aprendieron a disimular. A usar listas. A llegar la noche antes del examen con el café intravenoso. A poner alarmas para todo. A sonreír cuando por dentro sentían que estaban a punto de explotar.

Funcionaba. Más o menos.

Hasta que un bebé de tres kilos y medio dinamitó todo el tinglado.

No es depresión posparto (o no solo)

Aquí hay otra trampa. Vas al médico y le cuentas que no puedes organizarte, que olvidas cosas, que estás agotada, que lloras sin motivo, que sientes que no llegas a nada.

Y te dicen: depresión posparto.

Y a lo mejor sí la tienes. Pero a lo mejor lo que tienes debajo es un TDAH que ha salido a la superficie porque el posparto le ha arrancado la máscara. Y si solo te tratan la depresión, mejoras un poco. Pero no del todo. Porque la raíz sigue ahí.

Es como tener una fuga de agua en casa y que solo te pinten la mancha de humedad. La pared queda bonita. Pero en tres meses la mancha vuelve.

Si estás pensando en medicación y acabas de dar a luz o estás embarazada, eso tiene sus propias complejidades. Pero el primer paso es saber qué te pasa de verdad.

¿Y ahora qué hago?

Lo primero: dejar de culparte.

No eres una mala madre. No eres vaga. No es que "las demás pueden y tú no". Las demás no tienen tu cerebro. Y tú no tienes el suyo. Compararte con la madre de Instagram que hace meal prep con el bebé en el fular es como comparar un pez con un pájaro y enfadarte porque el pez no vuela.

Lo segundo: busca un profesional que entienda de TDAH en mujeres adultas. No uno que te diga "eso es estrés de madre" y te mande a casa. Uno que sepa que el TDAH se presenta diferente en mujeres, que el diagnóstico llega de media 10 años más tarde que en hombres, y que el posparto es uno de los momentos más comunes de detección.

Lo tercero: que alguien entienda que criar con un cerebro que funciona diferente no significa criar peor. Significa criar de otra manera. Con más estructura externa, con más apoyos, con más compasión contigo misma.

Y lo cuarto: no esperes a "estar mejor" para buscar ayuda. Porque "estar mejor" sin saber qué te pasa es como esperar a que el coche arranque solo cuando tiene la batería muerta.

Esto no es un diagnóstico

Ningún post lo es. Ni este, ni ningún otro, ni el vídeo de TikTok que te salió a las 3 de la madrugada mientras dabas el pecho.

Pero si al leer esto has sentido que alguien te estaba describiendo con una precisión incómoda, presta atención a esa sensación. No la ignores. No la tapes con "serán cosas de ser madre primeriza". Porque a lo mejor son cosas de un cerebro que lleva 30 años funcionando a su manera y que por fin tiene la oportunidad de ser entendido.

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