¿Es TDAH o estrés del trabajo? Cuando confundes síntomas con circunstancias
Olvidos, irritabilidad, cero concentración. ¿Es tu cerebro o tu trabajo? Cómo distinguir TDAH de estrés laboral cuando los síntomas se solapan.
Olvidos, irritabilidad, no poder concentrarte.
Tu jefe dice que es estrés. Tu terapeuta dice que podría ser TDAH. Y tú no sabes si lo que te pasa es tu cerebro o tu trabajo.
Spoiler: puede ser los dos.
Pero vamos por partes, porque hay una diferencia brutal entre "estoy quemado por mi curro" y "mi cerebro lleva toda la vida funcionando así y el curro solo lo ha destapado".
Y confundir una cosa con la otra tiene consecuencias. Gordas.
La trampa del "es que estoy muy estresado"
Te cuento lo que me pasó a mí.
Hubo una época en la que llegaba al trabajo, abría el portátil, miraba la lista de tareas y sentía que alguien me había puesto un ladrillo en el pecho. No podía empezar nada. Saltaba entre pestañas, leía el mismo email tres veces sin enterarme, y a las dos horas había hecho exactamente cero cosas útiles.
Mi conclusión fue "estoy estresado". Normal. Dormía mal, tenía mucho curro, y todo el mundo a mi alrededor también estaba hasta arriba. Era la explicación fácil. La que no requiere hacerte preguntas incómodas.
El problema es que cuando cambié de trabajo, los síntomas no se fueron. Cambiaron de forma, pero ahí seguían. Menos presión, mismo desastre organizativo. Menos estrés, misma incapacidad para sentarme a hacer algo que no me motivara.
Y ahí empecé a sospechar que quizá el trabajo no era la causa. Era el amplificador.
¿Cómo sé si es TDAH o estrés laboral?
Hay una pregunta que lo aclara bastante. No es un diagnóstico, pero es un buen punto de partida:
Si mañana te cambiaras de trabajo. Uno tranquilo, sin presión, con buen horario. ¿Desaparecerían tus problemas de concentración, organización y memoria?
Si la respuesta es "probablemente sí", puede que estés quemado. Y es legítimo. El estrés laboral crónico machaca la concentración, la memoria y la paciencia. No necesitas tener TDAH para que un trabajo tóxico te deje el cerebro hecho polvo.
Pero si la respuesta es "la verdad es que esto me pasa desde siempre, el trabajo solo lo empeora"... entonces hay algo debajo del estrés. Algo que estaba ahí antes del curro, antes del jefe insoportable, antes de las reuniones eternas.
El estrés laboral tiene un detonante claro y un final posible. Cambias de entorno, reduces la carga, descansas, y tu cerebro vuelve a funcionar.
El TDAH no se va de vacaciones. Da igual que estés en la oficina, en tu casa o en una playa en Bali. Tu cerebro sigue saltando, sigue olvidando, sigue buscando estímulo donde no toca.
¿Por qué el trabajo destapa el TDAH?
Porque el trabajo de adulto es el peor escenario posible para un cerebro con TDAH.
Piénsalo. De pequeño tenías estructura: horarios, timbres, alguien que te decía qué hacer. En la universidad ibas tirando con las noches antes del examen y el pánico como motor. Pero en el trabajo...
Nadie te dice por dónde empezar. Tienes 47 tareas y todas son "urgentes". Las reuniones duran una hora y podrían ser un email. Tienes que gestionar tu tiempo, tu energía y tus prioridades. Solo.
Para un cerebro neurotípico, eso es difícil. Para un cerebro con TDAH, es como pedirle a alguien sin GPS que cruce una ciudad que no conoce. Puedes llegar. Pero vas a dar muchas vueltas, te vas a perder, y vas a llegar tarde.
Y cuando llegas tarde y te pierdes lo suficiente, tu jefe empieza a pensar que eres vago o desorganizado. Y tú empiezas a creerlo.
Así que el estrés aparece. Pero no es la causa. Es la consecuencia.
Los síntomas que se solapan (y los que no)
Esto es lo que comparten el estrés laboral y el TDAH:
- No puedes concentrarte.
- Se te olvidan cosas.
- Estás irritable.
- Duermes fatal.
- Procrastinas.
Y esto es lo que los diferencia:
El estrés laboral suele venir con pensamientos tipo "no voy a llegar", "me van a echar", "esto es demasiado". Es miedo. Anticipación. Tu cerebro en modo amenaza constante.
El TDAH viene con algo diferente. No es tanto miedo como dispersión. Tu cerebro no está preocupado por la tarea. Es que directamente se ha ido a pensar en otra cosa. No hay drama interno, hay un vacío de atención que no controlas.
Con estrés, quieres concentrarte y la preocupación no te deja. Con TDAH, quieres concentrarte y tu cerebro dice "mira, una ardilla".
Otro detalle clave: el estrés laboral empeora con la carga de trabajo. El TDAH empeora con las tareas aburridas. Si la tarea te fascina, un cerebro con TDAH puede hiperfocalizarse durante horas. El estrés no funciona así. Cuando estás quemado, todo cuesta igual.
¿Y si son los dos?
Suele ser lo más común. Y también lo más ignorado.
Años con TDAH sin diagnosticar generan estrés crónico. Porque fallas, y no sabes por qué. Porque las evaluaciones de rendimiento siempre dicen lo mismo: "tiene potencial pero no lo aprovecha". Porque compensas con horas extra, con ansiedad, con perfeccionismo invertido.
Y al final el estrés se instala. Pero no porque tu trabajo sea terrible. Sino porque llevas años peleando con un cerebro que nadie te explicó cómo funciona.
Es lo mismo que pasa con el estrés crónico
Esto no es un diagnóstico
No puedo decirte desde aquí si tienes TDAH, estrés laboral o las dos cosas. Eso lo tiene que hacer un profesional que te conozca, te escuche y mire más allá de "estoy agobiado en el curro".
Pero si llevas años cambiando de trabajo, de hábitos, de apps de productividad, de "este año sí que sí"... y los problemas siguen ahí, quizá no es el trabajo.
Quizá es lo que hay debajo.
Tu cerebro no es defectuoso. Pero si funciona diferente y nadie te lo ha dicho, lo normal es que lleves años echándole la culpa al sitio equivocado.
---
Si quieres ir un paso más allá de leer artículos, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No te va a diagnosticar, pero te va a dar más información sobre cómo funciona tu cerebro que la frase "es que estás muy estresado". 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.
Sigue leyendo
Cambio de humor estacional con TDAH: cuando el otoño te cambia el chip
Tu cerebro con TDAH reacciona al otoño de forma distinta. Menos luz, menos dopamina, más caos emocional. Y no, no es que seas débil.
La ropa olvidada en la lavadora 3 días: TDAH y el ciclo infinito
Lavar, olvidar, oler, relavar. El loop más frustrante del TDAH doméstico. Tu cerebro no tiene alarma de "la colada terminó".
Ser abuelo con TDAH: cuando la edad no apaga el caos
Tienes 65 años y sigues perdiendo las llaves. El TDAH no se jubila, y ser abuelo con él es un reto que nadie te explicó.
Dejar todo para el último momento en exámenes: tu cerebro necesita el fuego
Llevas dos semanas sin abrir el libro. Son las 11 de la noche. Ahora sí puedes estudiar. No es vagancia, es TDAH.