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¿Es TDAH o dependencia de cafeína? Cuando 4 cafés al día son tu medicación

Llevas 6 cafés y sin ellos no funcionas. Quizá no eres adicto: es tu cerebro con TDAH automedicándose con cafeína sin saberlo.

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Llevas 6 cafés hoy y sin ellos no funcionas. ¿Es adicción o es tu cerebro automedicándose sin saberlo?

Porque hay una diferencia entre "me gusta el café" y "si no me tomo dos tazas antes de las 9, no soy persona". La primera es un gusto. La segunda es una estrategia de supervivencia.

Y lo sé porque he sido ese tío. El que entra en una cafetería y pide un café solo doble como quien pide oxígeno. El que tiene una taza en la mano a las 11, otra a las 2, otra a las 5, y una última a las 9 de la noche "porque total, a mí ya no me afecta". Spoiler: sí te afecta. Pero tu cerebro necesita tanto ese estímulo que ha decidido que dormir es secundario.

¿Por qué la gente con TDAH bebe tanto café?

La cafeína es un estimulante. Y el cerebro con TDAH es un cerebro que va corto de dopamina. Conecta los puntos.

Cuando tu cerebro no produce suficiente dopamina por su cuenta, busca fuentes externas. Algunas personas buscan estímulos nuevos cada 20 minutos. Otras buscan drama. Otras buscan peleas en Twitter. Y muchas, muchas personas buscan café.

El café le da a tu cerebro un chute de activación que, por un rato, hace que todo funcione un poco mejor. Puedes concentrarte. Puedes terminar la tarea. Puedes mantener una conversación sin que tu cabeza se vaya a pensar en si los pulpos sueñan.

No es que seas adicto. Es que has encontrado una forma de que tu cerebro funcione. Sin receta, sin diagnóstico, sin que nadie te haya explicado por qué.

Automedicación. Así de simple.

¿La cafeína puede enmascarar un TDAH?

Sí. Y este es el punto gordo.

Si llevas años tomando café a todas horas y "más o menos vas tirando", es posible que nunca te hayas planteado que hay algo debajo. Porque la cafeína tapa los síntomas lo justo para que no salten las alarmas.

Llegas al trabajo con tu café. Aguantas la mañana. Te tomas otro después de comer para no caer en coma. Otro a media tarde. Y llegas a casa reventado, pero has sobrevivido otro día.

Eso no es funcionar. Eso es parchear.

Es como llevar unas gafas sucias que te dejan ver lo justo para no chocarte con las paredes. Técnicamente ves. Pero no ves bien. Y te has acostumbrado tanto a esa visión borrosa que ya ni te planteas que podrías ver nítido.

Conozco gente que ha vivido así 20, 30 años. Cuatro cafés al día como mínimo. "Es que soy muy cafetero". No, tío. Es que tu cerebro necesita estimulantes para funcionar a un nivel básico, y el café es el único que tenías a mano.

¿Cómo sé si es dependencia normal o algo más?

La persona que bebe café porque le gusta puede dejarlo un lunes y el miércoles ya está bien. Un poco de dolor de cabeza, algo de cansancio, y listo.

La persona con TDAH que deja el café un lunes, el miércoles está mirando el techo sin poder mover un dedo. No es abstinencia. Es que le han quitado la única muleta que tenía para caminar.

Pregúntate esto:

  • Sin café, ¿puedes mantener una conversación sin perder el hilo cada 30 segundos?
  • Sin café, ¿puedes sentarte a trabajar en algo aburrido más de 10 minutos?
  • Sin café, ¿sientes que tu cerebro se apaga literalmente, no que estás cansado, sino que no hay nadie al volante?

Si sin cafeína tu cerebro no es que vaya lento, sino que directamente deja de cooperar, ahí hay algo más que un hábito. Eso se parece mucho más a un cerebro que funciona con dopamina y no con disciplina.

¿Y el café no es suficiente?

No. Pero me encantaría que lo fuera.

La cafeína funciona durante un rato. 30 minutos, una hora si tienes suerte. Luego baja. Y necesitas más. Y más. Y al final estás tomando 6 tazas al día, durmiendo 5 horas, y preguntándote por qué estás siempre agotado pero sin poder parar.

El café no regula la dopamina. Le da un empujón temporal. Es como echarle un vaso de agua a una planta que necesita riego automático. El vaso ayuda, pero no es un sistema. Y tú necesitas un sistema.

Además, la cafeína tiene peaje. Ansiedad. Taquicardias. Insomnio. Irritabilidad. Problemas de estómago. Y un ciclo vicioso brutal: no duermes porque tomas café, tomas café porque no duermes. Duermes poco, al día siguiente rindes peor, necesitas más café. Repite durante 15 años y tienes una receta perfecta para el desastre.

¿Esto significa que debería dejar el café?

No necesariamente. No soy tu médico ni pretendo serlo.

Lo que digo es que si necesitas cantidades industriales de cafeína para funcionar como persona medianamente operativa, eso es una señal. No de que seas débil. No de que tengas un problema de adicción. Sino de que tu cerebro podría estar pidiendo algo que el café no puede darle del todo.

Muchas personas con TDAH descubren que cuando encuentran lo que realmente necesitan, su consumo de café baja solo. Sin esfuerzo. Porque el cerebro deja de buscar desesperadamente ese estímulo en cada taza.

Y otras personas con TDAH siguen tomando café. Porque les gusta. Y porque ahora es un gusto, no una necesidad.

La diferencia es enorme.

No es que seas "muy cafetero"

Esa frase la he oído mil veces. "Es que yo soy muy cafetero". Como si fuera un rasgo de personalidad. Como quien dice "es que yo soy muy bético" o "es que yo soy muy friolero".

No. Tomar 5 cafés al día para poder funcionar no es un rasgo. Es un parche. Y está bien que lo hayas usado, porque a veces tu cuerpo te da pistas antes que cualquier profesional. Pero si puedes entender por qué lo necesitas, puedes dejar de vivir a base de parches.

Tu cerebro no es defectuoso. Funciona diferente. Y el café no es el villano de esta historia. El villano es no saber por qué lo necesitas tanto.

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Si esto te suena demasiado familiar y llevas años pensando que simplemente eres "muy cafetero", quizá quieras echarle un ojo al test de TDAH que hice. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información sobre tu cerebro que el fondo de tu séptima taza del día. 10 minutos, gratis, sin email obligatorio.

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