TDAH en cifras: cuánta gente lo tiene y cuánta no lo sabe
Un 5% de los niños y un 2,5% de los adultos tienen TDAH. En España, más de un millón de personas. La mayoría no lo sabe. Las cifras de prevalencia del TDAH.
Un 5% de los niños y un 2,5% de los adultos en el mundo tienen TDAH.
Eso suena a poco hasta que haces las cuentas.
En España, son más de un millón de adultos. Un millón de personas que probablemente no saben por qué su cerebro funciona como funciona. Que llevan toda la vida pensando que son vagos, desorganizados o que simplemente no se esfuerzan lo suficiente.
Un millón de personas que podrían estar leyendo esto ahora mismo pensando "bueno, pero eso no me incluye a mí". Sí. Probablemente sí.
¿De dónde salen esas cifras?
La prevalencia del TDAH es uno de los datos más estudiados en psiquiatría. No es un número que se haya sacado de la manga un señor en una conferencia. Son décadas de investigación, meta-análisis con miles de estudios, y datos cruzados de medio mundo.
El consenso actual dice que alrededor del 5% de los niños y adolescentes tienen TDAH. En adultos, la cifra baja al 2,5%. No porque el TDAH desaparezca al cumplir 18 años, sino porque muchos adultos nunca fueron diagnosticados de niños y ya no aparecen en las estadísticas.
Se les perdió por el camino.
Eso es lo que pasa cuando durante décadas el TDAH fue "el niño que no para quieto en clase". Si no eras ese niño, si sacabas buenas notas, si no dabas problemas, nadie miraba más allá. Y tú crecías pensando que lo tuyo era un defecto de carácter, no una condición neurológica.
Un millón de personas no es un número pequeño
Vamos a ponerlo en perspectiva.
Un millón de adultos en España con TDAH. Eso es más gente que la población de Zaragoza, Málaga o Bilbao. Es más que todos los abonados del Barça y el Real Madrid juntos. Es un estadio de fútbol lleno, multiplicado por diez.
Y de ese millón, se estima que solo entre el 10% y el 20% tiene un diagnóstico. El resto está ahí fuera, funcionando como puede, compensando como puede, y convencido de que su problema es que no se esfuerza lo suficiente.
Eso son 800.000 personas en España que tienen TDAH y no lo saben.
No es un número abstracto. Son personas que llegan tarde al trabajo todos los días y no saben por qué. Que empiezan proyectos y no los terminan. Que se sientan a estudiar y dos horas después no han leído ni una página. Que llevan años pensando que algo falla en ellos, pero no saben qué es realmente el TDAH ni que podría explicar todo lo que les pasa.
¿Por qué hay tanta gente sin diagnosticar?
Varias razones. Ninguna de ellas buena.
La primera: el sistema sanitario. En España, conseguir un diagnóstico de TDAH en adultos es un deporte de resistencia. Listas de espera de meses. Profesionales que siguen pensando que el TDAH es solo cosa de niños. Psiquiatras que te dicen "eso es ansiedad" sin indagar más. El sistema no está preparado para detectar algo que durante años se negó que existiera en adultos.
La segunda: el propio TDAH. La gente con TDAH es la que peor lo tiene para navegar burocracia, llamar para pedir citas, rellenar formularios, y hacer seguimiento de procesos largos. Es como si el sistema de diagnóstico estuviera diseñado específicamente para que la gente con TDAH no pudiera acceder a él. Irónico, ¿verdad?
La tercera: la compensación. Hay gente que ha compensado durante años. Que ha montado sistemas, rutinas, trucos. Que funciona. Mal, pero funciona. Y cuando funcionas, nadie mira. Nadie se pregunta por qué estás agotado todo el tiempo, por qué necesitas el triple de esfuerzo para hacer lo mismo que los demás, por qué llegas a casa y no te queda energía para nada. Funcionas. Eso basta. Siguiente.
¿El TDAH está aumentando o lo estamos detectando mejor?
Esta es la pregunta del millón.
Cada cierto tiempo sale un titular diciendo que "los casos de TDAH se han disparado". Y la gente lo lee y piensa: "claro, ahora todo el mundo tiene TDAH, es una moda". Como si fuera una tendencia de TikTok.
No.
Lo que ha pasado es que hemos mejorado en detectarlo. Durante décadas, el TDAH solo se diagnosticaba a niños varones hiperactivos que no paraban quietos en clase. Si eras niña, si eras inatento sin hiperactividad, si sacabas buenas notas a base de quemarte por dentro, nadie te miraba dos veces.
Ahora se diagnostica a niñas. A adultos. A gente que compensa. A gente que no encajaba en el molde del niño revoltoso. No es que haya más TDAH. Es que estamos viendo el que siempre estuvo ahí.
Es como decir que han aumentado los planetas en el sistema solar porque hemos inventado telescopios mejores. Los planetas ya estaban. Solo no los veíamos.
¿Y por qué debería importarte?
Porque si tienes TDAH y no lo sabes, estás jugando la partida en modo difícil sin saberlo.
Estás gastando el doble de energía que los demás para conseguir los mismos resultados. Estás luchando contra tu cerebro todos los días pensando que el problema eres tú. Que si te esforzaras más, si fueras más disciplinado, si tuvieras más fuerza de voluntad, todo iría bien.
Y no es así.
No es fuerza de voluntad. Es neurología. Es dopamina. Es un cerebro que procesa la información, la motivación y el tiempo de forma diferente. Y cuando lo sabes, cuando entiendes cómo funciona tu cerebro, puedes dejar de pelear contra él y empezar a trabajar con él.
Las cifras importan porque detrás de cada número hay una persona que podría estar viviendo mejor. Que podría tener un diagnóstico aunque llegue con 50 años. Que podría dejar de pensar que es un desastre y empezar a entender que su cerebro simplemente funciona diferente.
Un 2,5% de los adultos no es un número pequeño. Es un millón de personas solo en España. Y la mayoría no tiene ni idea de que forma parte de esa estadística.
Las matemáticas no mienten aunque tú quieras.
Si al leer estas cifras has pensado "podría ser yo", quizá merece la pena salir de dudas. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico. Es un punto de partida. 10 minutos para dejar de preguntarte y empezar a saber.
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