Tardo una hora en salir de casa aunque solo tenga que vestirme

Solo tienes que vestirte y salir. 10 minutos. Pero tardas una hora. Cada mañana. Sin saber en qué se te ha ido el tiempo.

Te despiertas. Miras la hora. Tienes de sobra. Solo tienes que vestirte, coger las llaves y salir. Diez minutos, quince como mucho.

Una hora después sigues en casa. No sabes qué ha pasado. No has hecho nada especial. No te has puesto a ver una serie ni te has quedado dormido otra vez. Simplemente... se ha ido el tiempo. Como si alguien hubiera acelerado el reloj mientras tú hacías cosas que no recuerdas.

Y la pregunta que te haces cada mañana es la misma: ¿cómo es posible que algo tan simple como salir de casa me lleve una hora?

¿Por qué tardar en salir de casa si no estás haciendo nada?

Porque sí estás haciendo cosas. Muchas. El problema es que ninguna es "salir de casa".

Vas a vestirte. Abres el armario. No sabes qué ponerte. Miras tres camisetas. Coges una. La dejas. Coges otra. Miras el móvil. Ves una notificación. Contestas. Ahora estás leyendo un artículo que alguien te mandó. Han pasado quince minutos y sigues en calzoncillos delante del armario abierto.

Te vistes. Vas al baño. Te lavas la cara. Ves que el tubo de pasta de dientes está casi vacío. Piensas "tengo que comprar más". Eso te recuerda que necesitas ir al súper. Y que se te olvidó comprar leche ayer. Y que deberías hacer una lista. Pero no ahora. Ahora tienes que salir. ¿Qué hora es? Ya llegas tarde.

Sales del baño. Vas a buscar las llaves. No están donde las dejaste. Buscas. Cinco minutos buscando algo que tenías hace un momento. Las encuentras en la chaqueta de ayer. Coges el móvil. Buscas la cartera. ¿Dónde está la cartera?

Y así. Cada paso que debería ser automático se convierte en una aventura. No porque sea difícil, sino porque cada paso genera tres pensamientos nuevos y cada pensamiento te lleva a otra cosa y antes de que te des cuenta llevas cuarenta minutos haciendo de todo menos salir de casa.

¿Es normal que algo tan simple me cueste tanto?

Depende de lo que consideres normal. Para mucha gente, la secuencia "vestirse, coger cosas, salir" es automática. Su cerebro la ejecuta casi sin pensar. Como un programa que se lanza solo.

Para otras personas, cada paso de esa secuencia es una decisión consciente. Y cada decisión consciente requiere energía. Y cada decisión tiene el potencial de derivar en otra cosa. Es como calcular mal el tiempo para todo, pero multiplicado por cada acción de tu mañana.

No es que seas lento. Es que tu cerebro no automatiza las rutinas como el de otras personas. Lo que para otros es "piloto automático", para ti es "control manual". Y el control manual es lento, agotador y propenso a desvíos.

La trampa de "me sobra tiempo"

Hay algo que empeora todo: creer que te sobra tiempo. Cuando miras el reloj y piensas "tengo de sobra", tu cerebro se relaja. Baja la urgencia. Y sin urgencia, no hay motor. No hay razón para ir rápido. Así que te entretienes en cosas pequeñas porque "total, hay tiempo".

Hasta que no hay tiempo. Y entonces entras en modo pánico. Y sales corriendo, sin una cosa que necesitabas, con el pelo sin peinar, sudando, llegando tarde otra vez.

Es un ciclo. Calma, calma, calma, PÁNICO. No hay término medio. O sobra tiempo o falta. No existe el "voy bien de tiempo y voy saliendo tranquilamente". Ese estado intermedio no existe en tu diccionario.

Trucos que medio funcionan

No te voy a dar el consejo de "prepara todo la noche anterior" porque ya lo sabes y no lo haces. Te voy a dar lo que me funciona a mí, que no es perfecto pero es mejor que nada.

Temporizador visual. Un reloj grande que veas desde cualquier sitio. No el móvil, porque el móvil es una trampa. Un reloj de pared o un temporizador de cocina. Algo que te recuerde constantemente que el tiempo pasa. Porque tu cerebro no siente el paso del tiempo. Necesita una señal externa.

Ropa decidida la noche anterior. No "preparada en una silla", que eso no lo voy a hacer. Decidida mentalmente. "Mañana vaqueros y camiseta negra." Ya está. Una decisión menos por la mañana. Y cada decisión que te quitas es un desvío que evitas.

Y la más importante: acepta que tardas más que los demás. No luches contra ello. Adapta tu horario. Si tardas una hora en salir, levántate una hora antes. No te levantes con el tiempo justo pensando "hoy sí que salgo en diez minutos", porque nunca pasa. Ya te digo que nunca.

Si reconoces este patrón cada mañana de tu vida, si el tiempo se te escapa sin hacer nada de forma sistemática, no es falta de organización. Es algo más profundo. Y entenderlo es el primer paso para dejar de odiarte por ello. Un profesional puede ayudarte a verlo con más perspectiva que un post de blog.

---

Si cada mañana es una carrera contrarreloj que pierdes antes de empezar, hice un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu cerebro. Gratis, sin diagnóstico, y tarda menos en hacerse que tú en salir de casa. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo