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Sentirte una carga para los demás cuando tienes TDAH

Pides ayuda y te sientes una molestia. No la pides y te hundes. La sensación de ser una carga con TDAH tiene explicación.

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Pides ayuda y te sientes una molestia. No pides ayuda y te hundes solo.

Y entre esos dos sitios no hay término medio. Solo un bucle que se repite cada vez que necesitas algo de alguien: la sensación de que estás pidiendo demasiado, de que ya has gastado el cupo, de que la próxima vez que llames van a dejar de coger el teléfono.

No es paranoia. Es algo que llevas sintiendo desde que tienes memoria.

¿Por qué siento que soy una carga para los demás con TDAH?

Porque probablemente lo has sido. O eso te han hecho sentir.

No digo que lo seas de verdad. Digo que cuando creces con un cerebro que olvida cosas, que pierde llaves, que llega tarde, que no termina lo que empieza, que necesita que le repitan las cosas tres veces, el mensaje que recibes del mundo es bastante claro: molestas.

No te lo dicen así, claro. Te lo dicen con suspiros. Con ese "otra vez" que suena suave pero pesa como una losa. Con la cara de tu madre cuando te dice "ya lo hago yo, déjalo". Con tu compañero de piso que deja de pedirte que saques la basura porque sabe que se te va a olvidar.

Y tú lo captas todo. Porque el TDAH viene de fábrica con un radar emocional que detecta hasta el más mínimo cambio de tono. Un superpoder que en este caso es una maldición: ves la decepción antes de que la otra persona sepa que la siente.

Así que haces lo lógico. Dejas de pedir.

¿Es real o me lo estoy inventando?

Las dos cosas.

A ver, que me explico. Hay una parte real: con TDAH necesitas más apoyo en ciertas cosas. Más recordatorios, más paciencia, más repeticiones. Eso no es ser una carga. Eso es tener un cerebro que funciona diferente. Pero en un mundo que premia la autonomía total y castiga la dependencia, pedir ayuda se siente como fracasar.

Y hay una parte inventada. O más que inventada, amplificada. Porque tu cerebro coge una mirada rara de tu pareja, la pasa por el filtro del "seguro que está harto de mí", y te devuelve una conclusión catastrófica que no tiene nada que ver con la realidad.

Es como tener un traductor simultáneo que traduce mal. Tu amigo dice "no pasa nada" y tu cerebro traduce "pasa todo, pero ya no merece la pena decírtelo".

Esa vergüenza de pedir ayuda

El bucle que no se rompe con "no exageres"

Alguien te dice "no eres una carga" y tú piensas: "Lo dice por educación". Te dicen "puedes contar conmigo" y piensas: "Sí, hasta que se canse". Te dicen "no me molesta ayudarte" y piensas: "Todavía no, pero dale tiempo".

No es que no te creas a la gente. Es que tu historial interno dice otra cosa. Tienes años de evidencia acumulada de que al final siempre acabas siendo demasiado. Demasiado intenso. Demasiado olvidadizo. Demasiado necesitado. Demasiado.

Y contra eso no funciona un "tranquilo, no pasa nada".

Funciona entender de dónde viene. Funciona separar lo que es tuyo de lo que te han puesto encima. Funciona saber que esa culpa por no ser normal no es un defecto de carácter. Es la respuesta lógica de un cerebro que ha recibido el mismo mensaje mil veces: "los demás no necesitan tanta ayuda, ¿por qué tú sí?".

Lo que nadie te dice sobre pedir ayuda con TDAH

Que no es debilidad. Que es estrategia.

Un cerebro con TDAH que intenta funcionar sin apoyo es como un teléfono al 3% de batería intentando llegar al final del día. Puede que lo consigas. Pero vas a ir cerrando apps, bajando el brillo, desactivando funciones, hasta que lo único que te queda es una pantalla negra con un icono de batería roja.

Pedir ayuda no es vaciar la batería de los demás. Es enchufarte a la corriente antes de quedarte a cero.

Pero para llegar a eso tienes que desmontar la creencia de que necesitar algo te convierte en una molestia. Y eso no se hace de un día para otro. Es un proceso. Largo. Incómodo. Y que empieza por dejar de disculparte por existir.

Porque cuando te disculpas por todo, hasta por ocupar espacio, le estás diciendo a tu cerebro que tu presencia es una imposición. Y tu cerebro, que es muy buen alumno, se lo aprende.

¿Y si de verdad estoy pidiendo demasiado?

Puede pasar. No voy a mentirte.

Hay momentos en los que el TDAH genera un desgaste real en las personas de tu alrededor. Cuando olvidas citas importantes. Cuando tu desorganización arrastra a otros. Cuando prometes algo y no cumples por sexta vez consecutiva.

Pero eso no te convierte en una carga. Te convierte en alguien que necesita sistemas. Herramientas. Estructura. Y sí, a veces una conversación honesta con la gente que te importa: "mi cerebro funciona así, no es que no me importe, es que necesito hacer las cosas de otra forma".

La soledad que sientes cuando crees que no encajas

Eso da miedo. Lo sé.

Pero es mejor que seguir cargando con la culpa de ser demasiado para un mundo que simplemente no estaba diseñado para cerebros como el tuyo.

No eres una carga. Eres alguien que lleva demasiado tiempo cargando solo.

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