La sensación de decepcionar a todos con TDAH: solo produces fallos
Llevas la cuenta de cada cara de decepción. Cada suspiro. Cada silencio. El TDAH convierte errores normales en un marcador que nunca se pone a cero.
Tu madre suspira. Tu jefe levanta la ceja. Tu pareja calla. Y tú llevas la cuenta de cada decepción como si fuera un marcador.
Un marcador que nunca se pone a cero.
Llegas tarde a la cena familiar. Otra vez. Te habías puesto tres alarmas. Tres. Y aun así, a las 14:10 estabas metido en un tutorial de Excel que apareció en YouTube y que no tiene absolutamente nada que ver con tu vida. Cuando entras por la puerta, nadie dice nada. Pero tu madre hace ese gesto. Ese medio suspiro con los labios apretados que dice más que cualquier bronca.
Y tú lo anotas. En esa libreta mental que llevas desde los quince años y que tiene más entradas que la Wikipedia.
¿Por qué siento que siempre decepciono a todos?
Porque tu cerebro tiene un sistema de puntuación absurdo.
Los aciertos los descarta. "Normal, eso es lo mínimo." Los fallos los graba en 4K con sonido envolvente y los pone en bucle a las tres de la mañana.
Olvidaste el cumpleaños de tu amigo. Lo apuntaste, sí. En una nota del móvil que luego enterraste debajo de otras diecisiete notas. Cuando te acordaste era jueves, el cumpleaños fue el lunes, y ya no había forma de que "felicidades, crack" sonara natural. Así que no dijiste nada. Y eso fue peor.
Con TDAH, el problema no es que no te importe. El problema es exactamente el opuesto: te importa tanto que cada fallo se convierte en una prueba de que eres defectuoso. Tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y cuando esa dopamina no llega para las tareas importantes, fallas. Y cuando fallas, te machacas. Y cuando te machacas, rindes menos. Y cuando rindes menos, fallas otra vez.
Es un ciclo que se alimenta solo. Como una lavadora en centrifugado que nadie sabe apagar.
El marcador invisible que llevas dentro
Lo peor no son los fallos en sí. Lo peor es la interpretación.
Porque una persona sin TDAH olvida un cumpleaños y piensa "vaya, qué despiste". Una persona con TDAH olvida un cumpleaños y piensa "soy un desastre como amigo, como persona y probablemente como ser humano".
La frustración de intentar y fallar
Ese patrón se repite. En el trabajo, en las relaciones, en las quedadas con amigos. Intentas, fallas, la gente se decepciona, tú te hundes. Y con cada iteración, la voz interna sube un poco más el volumen: "Eres el problema. Siempre eres el problema."
¿Y si la decepción no es tuya?
Aquí viene lo que a mí me costó años entender.
Muchas de las decepciones que crees causar no existen. Las fabricas tú.
Tu jefe levanta la ceja porque le ha entrado un email. Tu pareja calla porque está cansada del trabajo. Tu madre suspira porque le duele la espalda. Pero tu cerebro, que lleva años en modo "alerta de decepción", interpreta cada gesto neutro como una confirmación de que has vuelto a fallar.
Es como llevar un detector de metales en la playa, pero en vez de buscar monedas, busca pruebas de que eres una mierda. Y las encuentra. En todas partes. Aunque no estén ahí.
¿Cómo se para esta rueda?
No voy a decirte que con tres ejercicios de respiración y un diario de gratitud se arregla. Porque no funciona así.
Lo que sí funciona es entender tres cosas:
Primera: tu sistema de puntuación está roto. No porque seas idiota, sino porque llevas décadas acumulando evidencia de que fallas. Y tu cerebro ha creado un sesgo brutal. Solo ve lo malo. Lo bueno lo ignora o lo minimiza. "Eso no cuenta, eso es lo normal."
Segunda: los demás no llevan tu marcador. Tú crees que tu madre tiene un Excel con cada vez que llegaste tarde, pero no. La gente tiene su vida, sus problemas, sus dolores de espalda. Tú eres una parte de su mundo, no el centro de su decepción diaria.
Tercera: fallar no es lo mismo que decepcionar. Puedes olvidar una cita y que tu amigo lo entienda. Puedes entregar algo tarde y que tu jefe diga "vale, no pasa nada". La decepción total y permanente que imaginas casi nunca coincide con lo que la otra persona siente de verdad.
Esto no se soluciona pensando más fuerte
El TDAH no es un problema de actitud. No se arregla con "intenta esforzarte más" ni con "piensa en positivo". Se arregla entendiendo cómo funciona tu cerebro y dejando de medirte con reglas que no están hechas para ti.
Hay esperanza realista con TDAH
No digo que sea fácil. Digo que es posible.
Y que el primer paso es dejar de sumar puntos en un marcador que te inventaste tú solo.
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