¿SaneBox lee tus correos? Lo que ve, lo que no y cómo lo hace

¿Es SaneBox seguro? Solo analiza las cabeceras, no el cuerpo de tus mensajes. Qué ve, qué no puede ver y cómo le quitas el acceso.

Dar acceso a tu correo a una empresa que no conoces da respeto. Y debería.

En tu bandeja hay facturas, contratos, correos del banco, enlaces de recuperación de contraseña y conversaciones que no le enseñarías ni a tu madre. Que llegue un servicio de fuera y te diga "dame permiso, que te lo ordeno" es exactamente el tipo de cosa ante la que conviene pararse cinco minutos.

Así que antes de recomendarte nada me leí la página de seguridad de SaneBox (enlace de afiliado: así me ayudas a seguir creando contenido) entera, que además la tienen pública en su web. Te cuento qué mira, qué no puede ver y cómo le cierras la puerta si un día no te fías.

¿SaneBox lee el contenido de tus correos?

No. SaneBox solo analiza las cabeceras de tus correos, no el cuerpo del mensaje. Lo dicen con esa misma frase en su página de seguridad: "only analyzes headers to determine what's important".

O sea, que el texto que escribió tu cliente, el PDF de la factura y la bronca de tu cuñado por el grupo de familia no pasan por sus servidores. Lo que pasa es otra cosa, y es más aburrida de lo que la gente imagina.

¿Qué es una cabecera y qué se puede saber con ella?

La cabecera es la etiqueta del sobre. Quién te escribe, a quién va, cuándo llegó, el asunto, el tamaño, por qué servidores ha pasado. Todo eso viaja fuera del mensaje, y es lo que cualquier programa de correo usa para ordenarte la bandeja desde que existe el correo.

Con eso, más tu comportamiento (qué abres, a qué respondes, cuánto tardas en responder), SaneBox decide si un remitente te importa o no te importa. Y a partir de ahí mueve lo que no te importa a otra carpeta.

Ojo, que la cabecera no es poca cosa. El asunto va ahí. Si te escribe la clínica con el asunto "resultados de la analítica", eso está en la cabecera. No te vendo que sea información neutra: te vendo que es muchísimo menos que el mensaje entero.

¿Guarda SaneBox el contenido de tus mensajes?

No lo almacena. Y esto es importante porque hay funciones opcionales que sí necesitan asomarse al contenido para hacer su trabajo. Su respuesta oficial es que en esos casos el correo nunca se guarda.

La diferencia entre "no lo mira nunca" y "lo mira para una cosa concreta y no se lo queda" es la diferencia entre un servicio honesto y uno que te está contando la película a medias. Aquí lo dicen claro, y eso ya es más de lo que hacen la mayoría.

Si vienes de leer cómo funciona SaneBox en el día a día, la lógica encaja: el servicio no necesita leerte para saber que las newsletters de una tienda de zapatillas no las abres nunca.

¿Cómo entra SaneBox en tu cuenta de correo?

Depende del proveedor, y esto importa más de lo que parece.

Con Google, Office 365, Yahoo y AOL entra por OAuth. Eso significa que tú nunca le das tu contraseña: le das un permiso revocable desde tu propia cuenta. Es el mismo mecanismo que usas cuando entras en una web con el botón de "continuar con Google".

Con iCloud y Fastmail se usa una contraseña específica de aplicación. Tampoco es tu contraseña real: es una contraseña que generas tú, que solo sirve para esa aplicación y que puedes borrar cuando quieras.

Con Exchange, según su documentación, las credenciales de Active Directory no salen de su servidor.

Y las credenciales que sí guarda están cifradas con criptografía de clave pública y viven en servidores que no son accesibles desde internet, con las claves de cifrado en módulos de hardware. Traducido: no están en un Excel en el escritorio de nadie.

¿Puede borrar correos?

Su trabajo normal es mover, no borrar. SaneBox crea carpetas (SaneLater, SaneNews y compañía) y va colocando ahí lo que no considera importante. Tus correos siguen en tu cuenta, en tu servidor, y los ves desde cualquier cliente y desde el móvil sin instalar nada.

Ahora, seamos honestos: hay funciones que sí sacan correo de la bandeja porque tú se lo pides. El SaneBlackHole manda al agujero negro a un remitente para siempre, y el Email Deep Clean está pensado para purgar miles de mensajes de golpe. Eso lo ordenas tú, no lo decide él por su cuenta, pero es un botón con consecuencias. Como todo botón que dice "limpiar".

¿Vende tus datos o te muestra anuncios?

No, según su propia FAQ: "no venderemos tus datos ni mostraremos anuncios".

Y aquí hay un detalle estructural que a mí me tranquiliza más que la frase. SaneBox te cobra. No hay plan gratis, hay una prueba de 7 días y luego pagas. Cuando el producto se paga con dinero, tú eres el cliente. Cuando es gratis y toca tu correo, la pregunta de quién es el producto se contesta sola.

¿Qué controles de seguridad tiene por detrás?

Tres cosas que se pueden comprobar:

  • Pasa la evaluación de seguridad anual que Google exige a las aplicaciones que acceden a datos de Gmail. No es un sello que se compra: es una auditoría que hay que aprobar cada año para seguir teniendo acceso.
  • Tiene calificación A+ en Qualys SSL Labs, que mide cómo está configurado el cifrado de su web.
  • Las claves de cifrado viven en módulos de seguridad de hardware.

No es una certificación de las gordas tipo SOC 2, pero es más que la nada absoluta con la que se presentan la mitad de las herramientas de correo que te encuentras.

¿Cómo le quitas el acceso?

Esta es la parte que a mí me hace dormir tranquilo, porque el permiso es tuyo y se corta desde tu lado, no desde el suyo.

Si entraste por OAuth (Gmail, Office 365, Yahoo, AOL), vas a la sección de aplicaciones conectadas de tu cuenta y revocas el acceso. Dos clics. No hace falta pedirle permiso a nadie ni escribir a soporte.

Si entraste con contraseña de aplicación (iCloud, Fastmail), borras esa contraseña de aplicación desde tu cuenta y se acabó.

Y la suscripción se cancela desde su panel cuando quieras.

Lo que no te puedo confirmar es qué pasa exactamente con las carpetas que te ha creado si cancelas, porque no lo he encontrado documentado en sus páginas oficiales. No te voy a inventar una respuesta bonita: si eso te importa mucho, pregúntaselo a su soporte antes de conectar.

¿Y todo esto en qué se diferencia de un filtro normal?

En que el filtro lo escribes tú y este aprende solo. Un filtro hace exactamente lo que le dices y nada más. Aquí pagas justo para no tener que decírselo, y de paso para no acabar manteniendo cuarenta reglas que ya no te acuerdas ni de por qué las creaste.

¿A quién le compensa y a quién no?

Le compensa a quien recibe mucho correo de gente real y no puede permitirse perder un mensaje importante entre 200 newsletters. Por eso está en mi lista de herramientas de IA para el día a día y no en la de juguetes. Ahí el hecho de que solo mire cabeceras es una ventaja doble: te ordena y no se mete donde no le llaman.

No le compensa a quien maneja información confidencial de terceros con obligaciones legales serias (datos de pacientes, expedientes judiciales, secretos industriales). No porque SaneBox haga nada raro, sino porque en ese contexto meter un intermediario en el correo es una decisión que se toma con el responsable de seguridad de tu empresa delante, no leyendo un post.

Y tampoco le compensa a quien recibe quince correos al día. Para eso no necesitas un portero. Necesitas archivar.

Si quieres los números antes de decidir, tengo aparte las preguntas de precio y planes de SaneBox con las cifras de este año, que casi todo lo que hay publicado por ahí va con precios de hace tres.

Y si lo que te ronda es cuánto de tu día a día puedes delegar en herramientas como esta sin liarla, hazte el test de nivel de IA. Son cinco minutos y te dice por dónde empezar según lo que ya usas.

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