Los programadores ya no pintan nada (y la mayoría lo sabe)
Soy programador. Y te digo que la profesión ha cambiado radicalmente con la IA. No desaparece, muta. Qué queda de nosotros y qué se acabó para siempre.
Soy programador. Me gano la vida tecleando código desde hace años.
Y te voy a decir algo que a muchos colegas míos les va a sentar fatal. La profesión que teníamos ha muerto. No mañana. Ya.
Lo que pasa es que hay un porcentaje enorme de programadores que todavía no lo sabe. O peor, lo intuye pero prefiere mirar para otro lado porque aceptarlo significa reordenar toda la película que se habían montado sobre su carrera.
¿Por qué digo que la profesión ha muerto?
Porque llevo meses metido en Claude Code a diario y he visto una cosa muy simple. El 70% de lo que hago yo hoy programando lo podría hacer una persona no técnica. Sin ingeniería. Sin bootcamp. Sin "saber programar".
Solo necesita que alguien le explique cómo hablar con la IA. Y esto lo digo después de enseñarle lo que tengo montado a un colega con tres ingenierías, que lleva usando Claude Code a diario, y que cuando vio el volumen de cosas que he sacado en un mes se llevó las manos a la cabeza.
Textual. "Esto es imposible que lo hayas hecho en un mes."
Y no lo decía por halagar. Lo decía porque su cerebro estaba calculando cuántas personas y años harían falta para sacar lo mismo a mano. La respuesta era un equipo grande y años de desarrollo. Y aquí estaba yo enseñándole un CRM, un sistema de tracking de leads, paneles, integraciones y mil cosas más que no existen en el mercado porque están hechas exactamente para mí.
Eso no lo hace el programador de hace tres años. Eso no lo hace nadie. Eso lo hace la IA.
Lo que ya no pinta nada: teclear código
Esto es lo primero que tenemos que asumir los que venimos de la profesión.
Teclear código se acabó.
O sea, literalmente no escribo una línea. No leo una línea. No abro el editor a modificar una función. Le digo a Claude qué quiero, cómo lo quiero, con qué condiciones, y él lo hace. Yo reviso el resultado a nivel de comportamiento, no a nivel de sintaxis.
Y esto que acabo de decir hace tres años sonaba a ciencia ficción. Hoy es mi lunes por la mañana.
El tema es que la gente técnica, en vez de abrazar esto, se pone a negociar con la realidad. "Sí, pero la IA comete errores", "sí, pero hay cosas que no sabe hacer", "sí, pero para algo serio necesitas un programador". Y no les falta algo de razón a día de hoy. Pero la palabra clave es "a día de hoy".
Dentro de un año no lo tengo tan claro. Y ese es el tipo de cosa que le encanta ignorar al cerebro humano porque da vértigo.
Si prefieres esto en formato vídeo lo tienes aquí.
Entonces, ¿qué queda del programador?
Queda lo que siempre ha sido lo difícil de verdad. Y lo que, curiosamente, nadie enseña en la carrera.
Queda el criterio. Queda la arquitectura. Queda saber qué pedir y cómo pedirlo.
Te lo explico con un ejemplo concreto. Cuando yo le digo a Claude que me monte un sistema, no le digo "hazme una aplicación". Le digo cómo quiero que esté estructurado. Le pido testing desde el principio. Le digo que se encargue de la seguridad con ciertas prácticas concretas. Le digo que los datos los aisle por negocio. Le doy el marco.
Él pone los ladrillos. Yo pongo el plano.
Y aquí está la clave. Si yo no tuviera el background técnico para saber PEDIR todo eso, mi aplicación sería un castillo de naipes. Funcionaría, probablemente. Pero sería insegura, escalaría mal, se rompería cuando llegara el primer problema serio. Claude no te da por hecho nada que no le pidas. Hoy todavía no. Lo tienes que guiar.
Esto es lo que se nos olvida cuando decimos "la IA ya programa sola". No programa sola. Programa con tu plano. Y la diferencia entre un plano bueno y un plano malo sigue siendo cosa humana.
¿Entonces los programadores somos imprescindibles? No tan rápido
Aquí es donde mucho colega mío se relaja y dice "pues ya está, hace falta el programador para el plano". Tranquilo que no.
Porque ese plano, ese criterio, esa arquitectura, no son exclusivas de los que saben programar.
Esto es justo lo que pasó con Notion hace años. De repente cualquiera podía montar una herramienta brutal sin saber código. Y salió gente montando cosas increíbles que no eran programadores. Gente con criterio de negocio, con visión de usuario, con capacidad de pensar problemas. Y las herramientas que salieron de ahí, muchas, son mejores que lo que saca un programador medio.
Con la IA va a pasar lo mismo a escala bestial. Cualquiera con cabeza va a poder construir. El que tenga background técnico tendrá ventaja al principio, sí. Pero la ventaja va a durar poco.
Porque lo que de verdad escasea no es saber programar. Es saber pensar para saber qué pedir y que tenga sentido de verdad. Eso es una habilidad. Y es una habilidad que no se correlaciona demasiado con tener una ingeniería.
Lo que nadie te cuenta: el problema real no es construir
Hay una cosa que vengo viendo desde que empecé con Notion y que ahora se multiplica por mil con la IA.
La gente construye. Construye porque puede, porque es divertido, porque engancha. Me llegan cada semana herramientas hechas con Claude Code, con ChatGPT, con lo que sea. Y la mayoría, te lo digo con cariño, no tienen puñetero sentido.
No resuelven un problema real. No las pide nadie. No las va a pagar nadie.
Simplemente existen porque se podían construir. Es la trampa del que por fin encuentra una herramienta con superpoderes. Construyes como un loco para ver hasta dónde llega. Pero construir no es el cuello de botella del éxito. Nunca lo fue.
El cuello de botella siempre ha sido vender lo que construyes
¿Qué hago yo con todo esto siendo programador?
Te lo digo sin dorarlo. Me da vértigo y a la vez me flipa.
Me da vértigo porque veo cómo la profesión se está disolviendo delante de mis ojos. El que me enseñó a programar hace diez años me decía que esto era una profesión de futuro. Lo era. Pero el futuro que él imaginaba no es este.
Y me flipa porque lo que yo hago ahora, con mi criterio técnico más la IA, es una bestialidad que no podía ni imaginar. Cosas que antes requerían un equipo las saco yo solo en una tarde. No es cosa mía. Es cosa de que la herramienta ha cambiado el juego.
Entonces, ¿qué hago? Lo que tendría que hacer cualquiera que venga de lo técnico.
Dejo de defender lo que ya no existe. Teclear código no me va a dar de comer. Dejo de pelearme con la realidad. Y uso mi criterio técnico, mi arquitectura, mi saber pedir, como palanca para construir cosas que tengan sentido de verdad. Cosas que resuelvan problemas. Y me preparo para el momento en que ni siquiera ese criterio sea exclusivamente mío.
Porque va a llegar. Grábatelo a fuego.
La gente que va a triunfar en los próximos años no es la que sabe programar. Es la que sabe resolver problemas reales. Ahí se va a concentrar todo el valor. El resto es puro tecleo que ya hace una máquina mejor que tú.
Y si eres programador y esto te suena a amenaza, respira. No lo es. Es una invitación a dejar de obsesionarte con la ejecución técnica y empezar a obsesionarte con el problema. Con el usuario. Con el mercado. Con lo que le falta a la gente y nadie está resolviendo.
Ahí estamos los programadores útiles del futuro. Los demás van a teclear código para sentirse útiles mientras una IA hace en cinco minutos lo que a ellos les lleva cinco días.
Si quieres ver cómo tengo montado mi setup de Claude Code por si te ayuda a empezar a pensar distinto, aquí te dejo el recurso.
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