TDAH en España: los números que el sistema sanitario ignora
Más de un millón de adultos con TDAH sin diagnosticar en España. Los números de prevalencia que nadie quiere mirar y lo que significan para ti.
En España hay más de un millón de adultos con TDAH sin diagnosticar.
No es una cifra que me haya inventado. Es lo que sale cuando aplicas la prevalencia del 2,5% a los 47 millones de habitantes. Y la mayoría no sabe que lo tiene.
Eso es lo más loco de todo. No estamos hablando de gente que fue al médico y le dijeron "no tienes nada". Estamos hablando de gente que nunca ha ido. Que no sabe que lo que le pasa tiene nombre. Que lleva 20, 30, 40 años pensando que es vaga, desorganizada, o que simplemente no da la talla.
Un millón de personas conviviendo con algo que no saben que tienen. Y un sistema sanitario que mira para otro lado.
¿De dónde sale esa cifra?
No es una invención mía ni de ningún blog random. La prevalencia del TDAH en adultos está estudiada a nivel internacional. Los estudios más citados sitúan la cifra entre el 2,5% y el 5% de la población adulta. El 2,5% es la estimación más conservadora, la que usa la mayoría de la literatura clínica seria.
España tiene unos 47 millones de habitantes. Haz la cuenta. Al 2,5%, salen más de 1,1 millones de adultos. Al 5%, que es la cifra que manejan otros estudios, serían más de 2,3 millones.
Y ahora compara eso con el número de adultos diagnosticados en España.
No hay una cifra oficial. Porque el sistema ni siquiera lo rastrea bien. Pero las estimaciones que existen hablan de que entre el 80% y el 90% de los adultos con TDAH en España están sin diagnosticar. Eso significa que de cada 10 personas con TDAH, entre 8 y 9 no lo saben.
No están en tratamiento. No tienen herramientas. No tienen nombre para lo que les pasa. Solo tienen la sensación constante de que algo no funciona.
¿Por qué hay tantos adultos sin diagnóstico?
Porque el TDAH en adultos es un concepto relativamente nuevo en España.
Suena raro, pero es verdad. Hasta hace no tanto, el TDAH se consideraba exclusivamente un trastorno infantil. Algo que tenían los niños revoltosos, los que no paraban quietos en clase, los que sacaban malas notas. Y se asumía que al crecer, desaparecía.
Spoiler: no desaparece.
Lo que desaparece es la hiperactividad visible. El niño que no paraba quieto se convierte en un adulto que parece tranquilo pero tiene la cabeza a mil por hora. Que no puede concentrarse en una reunión. Que empieza 14 proyectos y no termina ninguno. Que llega tarde a todo. Que pierde las llaves cada martes.
Pero como ya no da saltos encima de la mesa, nadie piensa en TDAH. Ni el propio adulto. Ni su médico de cabecera. Ni el sistema que debería estar preparado para detectarlo.
La generación que hoy tiene 30, 40, 50 años creció en una España donde el TDAH no existía como diagnóstico para adultos. Si eras disperso, eras vago. Si no rendías, era actitud. Si te costaba organizarte, tenías que esforzarte más. Y punto.
¿Qué pasa cuando un adulto busca diagnóstico?
Se encuentra con un sistema que no está preparado para atenderle.
La sanidad pública en España tiene listas de espera de meses para psiquiatría. Y cuando llegas, te puedes encontrar con un profesional que no está actualizado en TDAH adulto. Que te dice que eso es cosa de niños. Que te receta ansiolíticos porque lo que describes le suena más a ansiedad.
Y tú vuelves a casa pensando que igual tienes razón. Que igual no es TDAH. Que igual solo eres así.
La alternativa es la sanidad privada. Que funciona bien si encuentras a alguien especializado, pero que no todo el mundo puede permitirse. Una evaluación completa de TDAH puede costar entre 200 y 500 euros. Más las sesiones de seguimiento. Más la medicación si procede.
Hay gente que puede pagarlo. Hay gente que no. Y la que no puede, se queda con la duda. Con la sospecha. Con la sensación de que algo no cuadra pero sin recursos para confirmarlo.
El resultado es una brecha enorme. El sistema sanitario español tiene carencias estructurales para atender el TDAH adulto y eso no es una opinión. Es el reflejo de esos números que mencionaba al principio. Si solo el 10-20% de los adultos con TDAH está diagnosticado, algo falla. Y no es culpa de los pacientes.
¿Esto es solo un problema español?
No. Pero España tiene particularidades que lo agravan.
En países como Estados Unidos, el diagnóstico de TDAH en adultos lleva más tiempo normalizado. Hay más profesionales formados, más acceso a evaluaciones, más conciencia social. No es perfecto, pero llevan ventaja.
En España, la conversación sobre TDAH adulto ha explotado en los últimos años, sobre todo en redes sociales. Y eso tiene una parte buena y una mala.
La buena: miles de personas se están reconociendo por primera vez. Leen sobre los síntomas y piensan "esto me pasa a mí". Y buscan ayuda.
La mala: el sistema no estaba preparado para esa avalancha. Las listas de espera se han disparado. Los profesionales especializados están saturados. Y hay gente que lleva un año esperando una cita que podría cambiarle la vida.
¿Y qué significan estos números para ti?
Si estás leyendo esto, probablemente no seas un investigador buscando datos de prevalencia para un paper. Probablemente seas alguien que sospecha que tiene TDAH. O que ya sabe que lo tiene y quiere entender por qué ha tardado tanto en saberlo.
Pues esto es lo que significan los números: que no estás solo. Que no eres un caso raro. Que hay literalmente más de un millón de personas en tu mismo país que están pasando por lo mismo.
Y significan algo más: que no es tu culpa no haberte dado cuenta antes. El sistema no estaba diseñado para que te dieras cuenta. No te enseñaron qué era el TDAH en adultos porque cuando tú creciste, nadie hablaba de ello. No te lo detectaron en el colegio porque los criterios de entonces solo pillaban al niño que no paraba quieto, no al que se pasaba la clase mirando por la ventana sin molestar a nadie.
Las cifras de prevalencia del TDAH a nivel global cuentan siempre la misma historia. Un porcentaje estable de la población tiene TDAH. Lo que cambia de un país a otro no es cuánta gente lo tiene, sino cuánta gente lo sabe.
En España, la mayoría no lo sabe.
Y eso no va a cambiar con un artículo ni con un hilo de Twitter. Va a cambiar cuando los profesionales se formen, cuando la sanidad pública lo tome en serio, y cuando la gente deje de pensar que el TDAH es una moda o una excusa.
Mientras tanto, lo que sí puedes hacer es dejar de esperar a que el sistema te encuentre.
Si llevas años pensando que algo no encaja, que tu cabeza funciona diferente, que el esfuerzo que pones no se corresponde con los resultados que sacas, no esperes a que el sistema decida que mereces una respuesta.
Búscala tú.
Si estos números te han hecho pensar "puede que yo sea uno de ese millón", empieza por ahí. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero es un punto de partida. 10 minutos para dejar de adivinar.
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