Pospongo cosas que me llevarían literalmente 5 minutos
La llamada dura 2 minutos. El email es una línea. El recado lleva 5 minutos. Y llevas 3 semanas posponiéndolos. Los tres.
Tengo que mandar un email. Una línea. "Sí, confirmo asistencia." Literalmente eso. 8 palabras. 5 segundos de escritura. 2 segundos de darle a enviar.
Llevo 11 días sin mandarlo.
Y no es que se me haya olvidado. Lo recuerdo todos los días. Cada vez que abro el correo, lo veo ahí. Cada vez pienso "lo hago ahora." Cada vez no lo hago.
Es absurdo. Lo sé. Es un email de 5 segundos. Posponer algo de 5 segundos durante 11 días es matemáticamente irracional. Pero aquí estamos.
Y lo peor es que no es solo el email. Es la llamada para cancelar esa suscripción. 3 minutos. Llevo un mes pagando algo que no uso porque no puedo hacer una llamada de 3 minutos. Es el formulario que hay que rellenar. 5 campos. 2 minutos. Lleva ahí desde hace semanas.
Cosas que cualquiera haría en 5 minutos. Cosas que yo también podría hacer en 5 minutos. Si pudiera empezarlas.
¿Cómo pospones algo que sabes que dura 5 minutos?
Esa es la pregunta que te machaca. Porque si fuera algo largo, lo entenderías. Posponer escribir un informe de 20 páginas tiene sentido. Pero, ¿posponer un email de 8 palabras? ¿Cómo se explica eso?
Se explica porque el tiempo que tarda la tarea no es lo que decide si la haces o no. Lo que decide es la barrera de inicio. Y la barrera de inicio no tiene nada que ver con la duración. Un email de 5 segundos y un informe de 5 horas tienen exactamente la misma barrera de inicio para tu cerebro: pasar de "no hacer" a "hacer."
Es como una puerta cerrada. Da igual lo que haya al otro lado, si la puerta pesa lo mismo siempre. Y para tu cerebro, esa puerta pesa una tonelada. Cada vez. Con cada tarea. Da igual que detrás haya 5 segundos o 5 horas de trabajo.
Eso es lo que la gente no entiende cuando dice "pero si son solo 5 minutos." Sí. Son solo 5 minutos. Pero los 5 minutos no son el problema. El problema es el segundo 0. El segundo de empezar.
¿Por qué las tareas pequeñas se acumulan hasta aplastarte?
Porque cada tarea de 5 minutos que pospones no desaparece. Se queda en una lista mental que crece cada día. Y cuando tienes 10 tareas de 5 minutos acumuladas, ya no sientes que tienes 10 tareas fáciles. Sientes que tienes un bloque enorme de cosas por hacer.
Y ese bloque genera la misma parálisis que genera cualquier tarea grande. Porque tu cerebro no suma "5 + 5 + 5 + 5 = 20 minutos." Tu cerebro dice "hay muchas cosas" y se apaga.
Y entonces no haces ninguna. Ni las fáciles ni las difíciles. Estás atrapado en un limbo donde todo parece demasiado aunque nada sea demasiado.
Y viene alguien y te dice: "Pero solo tienes que hacerlo." Y te dan ganas de gritar. Porque sí. Solo tienes que hacerlo. Pero "solo hacerlo" es exactamente lo que no puedes hacer. Si pudieras "solo hacerlo," no estarías aquí.
El peso invisible de lo pendiente
Lo que más cansa no es hacer las tareas. Es no hacerlas. Porque cada tarea pendiente ocupa un espacio en tu cabeza que no puedes liberar. Es como tener una app abierta en segundo plano que consume batería aunque no la uses.
Y si tienes 15 apps así, tu batería se agota sin haber hecho nada. Te sientes cansado al final del día sin saber por qué. No has trabajado mucho. No has hecho nada físico. Pero estás agotado.
Es porque tu cerebro ha estado cargando con 15 tareas pendientes todo el día. No haciéndolas. Solo cargándolas. Y eso cansa más que hacerlas.
Esto conecta con esa sensación de procrastinar y luego odiarte. Porque no solo cargas las tareas. Cargas la culpa de no hacerlas. Y esa culpa pesa más que las tareas.
Lo que a mí me funciona con las tareas de 5 minutos
La regla de "si tarda menos de 2 minutos, hazlo ahora." Que no es mía, es de David Allen, y funciona. Pero solo funciona si la aplicas automáticamente, sin pensar. En el momento que piensas "¿tardo más o menos de 2 minutos?", ya estás negociando. Y si negocias, pierdes.
Yo lo que hago es más bruto: cuando identifico una tarea de menos de 5 minutos, la hago antes de que mi cerebro tenga tiempo de decir que no. No evalúo. No planifico. No la apunto en Notion para hacerla luego. La hago. En ese segundo.
No siempre funciona. A veces mi cerebro es más rápido que yo y elige la opción fácil antes de que pueda intervenir. Pero cuando funciona, la sensación de liberar esa tarea es brutal. 5 segundos de acción y un peso enorme desaparece.
No soy médico. No diagnostico. Pero si posponer tareas de 5 minutos es tu modo de vida, no un día malo, eso tiene una explicación que va más allá de la pereza.
---
Si te identificas con esto de no poder hacer cosas que sabes que duran 5 minutos, tengo un test que puede ayudarte a entender por qué. 43 preguntas, gratis, sin diagnóstico. Pero con información real sobre cómo funciona tu atención. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Me siento culpable por todo, incluso lo que no es culpa mía
Sientes culpa por cosas que no has hecho. Por descansar. Por decir que no. Por existir mal. No eres raro. Tu cerebro tiene el modo culpa activado.
El entusiasmo del primer día nunca sobrevive al quinto
Día 1: esto va a cambiar mi vida. Día 5: mañana sigo. Día 6: no hay día 6. Tu entusiasmo tiene fecha de caducidad.
No puedo limpiar toda la casa de una vez: empiezo y dejo
Empiezas la cocina, saltas al baño, acabas con la ropa. Nada limpio y tú agotado. Por qué no puedes terminar de limpiar.
Pierdo los documentos importantes justo cuando los necesito
Guardas el DNI en un sitio seguro. Tan seguro que ni tú lo encuentras. Si pierdes papeles importantes justo cuando los necesitas, lee esto.