Pierdo los documentos importantes justo cuando los necesito

Guardas el DNI en un sitio seguro. Tan seguro que ni tú lo encuentras. Si pierdes papeles importantes justo cuando los necesitas, lee esto.

El DNI. El contrato. El justificante del médico. Todo guardado "en un sitio seguro". Tan seguro que ni tú lo encuentras cuando lo necesitas.

Y lo peor no es perderlo. Lo peor es que recuerdas perfectamente el momento en que lo guardaste. Recuerdas que pensaste "lo voy a poner aquí para no perderlo". Y lo pusiste ahí. En algún sitio. Un sitio que tenía todo el sentido del mundo en ese momento y que ahora ha desaparecido de tu memoria como si nunca hubiera existido.

¿Por qué pierdes los papeles importantes si los guardas "en un sitio seguro"?

Porque el problema no es guardar. Guardar lo haces genial. El problema es que tu cerebro no graba dónde guardas las cosas. Graba la acción de guardar, pero no la ubicación. Es como hacer una foto y borrar la dirección del GPS. Tienes la imagen mental de que lo guardaste. Pero no tienes ni idea de dónde.

Y esto pasa porque en el momento de guardar, tu atención ya estaba en otra cosa. Estabas pensando en la cena, o en un email que tenías que contestar, o en ese ruido raro que hace la lavadora desde hace tres semanas. Tu mano guardó el documento. Tu cerebro estaba en Marte.

O sea, no es que seas descuidado. Es que tu sistema de atención no estaba presente cuando tu cuerpo hizo la acción. Y sin atención, no hay memoria de ubicación. Es así de simple y así de puñetero.

El cajón de los documentos importantes que tiene de todo menos documentos importantes

Mira, te cuento lo que me pasa a mí.

Tengo un cajón. Se llama "el cajón de las cosas importantes". En teoría ahí van los papeles que importan. En la práctica, ahí hay tres cables que no sé de qué son, unas pilas que no sé si están gastadas, un boli que no pinta, y un folleto de una pizzería que cerró hace dos años.

El contrato del alquiler no está ahí. Está en algún sitio "mejor". Un sitio que elegí conscientemente porque el cajón me parecía poco seguro. Brillante.

Y cuando necesito ese contrato, empieza el espectáculo. Abro el cajón. No está. Abro otro cajón. Tampoco. Miro en la estantería. Nada. Miro en la mochila. Nada. Miro dentro de un libro, porque una vez guardé algo dentro de un libro y funcionó. Nada.

Veinte minutos después, lo encuentro dentro de una carpeta que está dentro de una bolsa que está debajo de la cama. Y pienso: "Claro, lo puse aquí para tenerlo a mano."

Debajo de la cama. A mano.

No es despiste. Es que tu cerebro archiva sin sistema.

Esto es lo que pasa cuando la organización no es tu fuerte, aunque lo intentes con todas tus fuerzas. Tu cerebro no funciona con carpetas ordenadas por categorías. Tu cerebro funciona como un almacén donde alguien ha ido tirando cosas por la ventana durante treinta años y ahora hay que encontrar un sobre concreto entre 47.000 objetos apilados sin criterio.

Y no es que no quieras tener un sistema. Es que cada vez que creas un sistema, tu cerebro lo usa tres días y luego decide que "ya me acuerdo, no hace falta el sistema". Spoiler: no se acuerda.

Es el mismo mecanismo que hace que pierdas las llaves, el móvil y las gafas en el mismo día. No son despistes aislados. Es un patrón. Tu cerebro no registra dónde deja las cosas porque en el momento de dejarlas no está prestando atención. Y sin atención consciente, no hay recuerdo utilizable después.

Lo que de verdad pasa cuando necesitas el documento y no lo encuentras

Que no solo pierdes el documento. Pierdes tiempo. Pierdes la calma. Y pierdes la confianza en ti mismo.

Porque cada vez que buscas algo durante media hora y lo encuentras en un sitio absurdo, una vocecita te dice: "Eres un desastre. ¿Cómo puede ser que un adulto no sepa dónde tiene su DNI?"

Y esa vocecita duele más que el retraso. Porque no es la primera vez. Ni la segunda. Ni la vigésima. Es un patrón que llevas arrastrando toda tu vida y que no mejora por mucho que te propongas "esta vez voy a ser organizado".

Eso no es un defecto de carácter. Es que te cuesta todo más que a los demás en ciertas áreas, y nadie te explicó por qué.

En personas con TDAH, esto tiene mucho que ver con la memoria de trabajo. Que es como una mesa diminuta: solo caben dos cosas a la vez, y cada vez que pones una nueva se cae otra al suelo. Así que en el momento en que guardas el documento y piensas en otra cosa, la ubicación se cae de la mesa. Y ya no vuelve.

Esto no lo digo como diagnóstico, que no soy médico. Pero si este patrón te suena demasiado familiar, no estaría de más hablarlo con un profesional que pueda evaluar lo que está pasando.

Lo que a mí me funciona (cuando me acuerdo de hacerlo)

No voy a venderte un sistema perfecto porque no existe. Si existiera, ya lo habría encontrado, lo habría usado dos semanas y lo habría abandonado como todo lo demás.

Pero hay una cosa que me ayuda de verdad: reducir los sitios posibles a uno solo.

Un sitio. Para todo. Los papeles importantes van a un sitio. Siempre el mismo. Da igual que ese sitio sea un cajón, una carpeta, una caja de zapatos. Lo que importa es que sea siempre el mismo. Porque si tu cerebro no puede recordar dónde guardó algo, al menos que solo haya un sitio donde buscar.

Y lo segundo: cuando guardes algo y pienses "lo voy a poner aquí que es más seguro", ignora ese impulso. Ponlo en el sitio de siempre. El "sitio más seguro" es una trampa. Es tu cerebro creyendo que va a recordar algo que no va a recordar. No le hagas caso.

Parece una tontería. Pero la diferencia entre tener un sitio fijo y tener "varios sitios seguros" es la diferencia entre encontrar el DNI en 10 segundos y buscarlo durante 40 minutos antes de una cita.

Ya te digo.

---

Si pierdes cosas, te cuesta organizarte y sospechas que hay algo más detrás de todo esto, hice un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu atención. Gratis, sin diagnóstico, pero con la información justa para saber si merece la pena hablar con un profesional. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo