Por qué se me van los nombres de las personas al instante
Te presentan a alguien, sonríes, y 3 segundos después no sabes cómo se llama. No es falta de interés. Tu cerebro hace algo raro.
"Hola, soy Carlos."
Sonrío. Le doy la mano. Digo "encantado". Y tres segundos después no tengo absolutamente ni idea de cómo se llama esta persona.
No es que no haya prestado atención. Estaba ahí. Escuché su nombre. Lo procesé. Incluso pensé "Carlos, vale, Carlos". Y puf. Desapareció. Como si nunca lo hubiera dicho.
Y ahora estoy en una conversación con un tío del que no sé el nombre, intentando esquivar cualquier situación que me obligue a usarlo. "Oye, tú", "perdona", "mira". Todo vale menos decir su nombre. Porque no lo tengo.
¿Es normal no recordar nombres?
Mira, a mucha gente le cuesta recordar nombres. Eso es verdad. No es algo exclusivo de unos pocos. Pero hay una diferencia entre "a veces se me olvidan los nombres" y "no retengo un solo nombre desde hace años aunque me esfuerce activamente en hacerlo".
La primera es normal. La segunda es un patrón.
Y el patrón no se queda solo en los nombres. Si te fijas, también te pasa con números de teléfono, con direcciones, con datos que te dicen de pasada. Todo lo que entra como información puntual, sin contexto emocional, sin historia, sin conexión con algo que ya conoces, se evapora.
Es como si tu cerebro tuviera un filtro que dice: "¿Esto es interesante? No. Siguiente." Y el nombre de una persona que acabas de conocer, por muy importante que sea socialmente recordarlo, para tu cerebro no es interesante. Es un dato suelto. Sin ancla. Sin gancho.
Tu cerebro no olvida todo. Olvida lo que no le estimula.
Esto es lo que me jodía más. Porque yo no puedo recordar el nombre de alguien que me presentaron hace cinco minutos, pero puedo recordar el nombre del protagonista de un anime que vi hace quince años. Puedo recitar estadísticas de un juego que me gustaba de adolescente. Puedo acordarme del número de matrícula del coche de mi padre de cuando tenía diez años.
Pero el nombre de la persona que tengo delante, no.
Y eso genera una cosa muy concreta: la gente piensa que no te importa. Que si no recuerdas su nombre es porque ellos no son suficientemente importantes para ti. Y tú sabes que no es verdad. Pero no tienes forma de explicarlo sin que suene a excusa.
Es una memoria selectiva que no eliges tú. Elige tu cerebro. Y su criterio de selección no tiene nada que ver con la importancia social. Tiene que ver con la estimulación.
El truco del ancla (y por qué a veces funciona)
Te lo digo por experiencia. He leído mil artículos sobre "cómo recordar nombres". Asociar el nombre con una imagen. Repetirlo tres veces en la conversación. Buscar una rima. Y la verdad es que a veces funciona.
A veces.
El problema es que en el momento de la presentación, mi cerebro está haciendo 47 cosas a la vez. Está procesando la cara de la persona, su tono de voz, el contexto de dónde estamos, si me cae bien o no, qué voy a decir después, si tengo algo en los dientes. Y en medio de todo ese tráfico mental, el nombre es un dato más. Un dato que pasa por la autopista mental a 200 por hora sin que nadie lo agarre.
Porque el problema no es la técnica. El problema es que mi memoria a corto plazo no da para todo lo que pasa en una interacción social. Y cuando hay demasiados estímulos, lo primero que se cae es lo que menos carga emocional tiene.
El nombre. Siempre el nombre.
¿Y qué haces cuando alguien te pregunta su nombre?
A ver, yo he desarrollado un repertorio vergonzoso de estrategias para esquivar esta situación.
"Oye, ¿cómo te llamabas?" con cara de inocente. Funciona una vez. La segunda ya queda raro.
Presentar a la persona a otra persona y esperar que diga su nombre. "Mira, este es... eh..." y rezar para que la persona se presente sola. Arte puro.
O directamente evitar situaciones donde necesites usar nombres. Lo cual, cuando llevas veinte minutos hablando con alguien, se convierte en un ejercicio de acrobacia lingüística.
Parece gracioso. Y lo es, si te pasa una vez. Si te pasa cada vez que conoces a alguien, deja de ser gracioso y empieza a ser agotador.
No es descortesía. Es un cerebro que funciona diferente.
Voy a ser directo.
Si no solo olvidas nombres sino que también se te olvidan conversaciones enteras, si pierdes datos constantemente, si tu memoria funciona a trompicones y parece que tiene vida propia, hay algo detrás que merece la pena explorar.
El TDAH en adultos tiene un síntoma que casi nadie conoce: una memoria de trabajo más pequeña de lo normal. Y la memoria de trabajo es exactamente la que necesitas para retener un nombre el tiempo suficiente como para grabarlo. Cuando ese espacio es limitado, el dato entra y sale antes de que puedas archivarlo.
No te estoy diagnosticando. Esto no sustituye a un psicólogo o psiquiatra. Pero si llevas toda la vida olvidando nombres y sintiéndote mal por ello, quizá no es falta de interés ni de educación. Quizá es que te cuesta todo más que a los demás y hay una razón concreta que nadie te ha contado.
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