Mi vida como un RPG: el experimento con Claude Code que funcionó
Convertí mi vida en un videojuego con XP reales, niveles y atributos. Suena friki, pero para un cerebro TDAH es la diferencia entre hacer o no hacer.
He convertido mi vida en un videojuego. Y funciona.
Suena a titular de tío que ha visto demasiado anime, lo sé. Pero antes de que cierres la pestaña, déjame contarte qué hay debajo. Porque el sistema no solo es real, es que me está cambiando la forma de perder peso, de entrenar y de trackear mi día a día.
¿Por qué querría alguien gamificar su propia vida?
Yo siempre he sido muy fan de la fantasía. Libros, series, RPG, y un género específico de anime que se llama isekai, donde el protagonista cae en otro mundo y despierta un "sistema" que le chiva cuánta experiencia lleva, qué nivel tiene y qué habilidades ha desbloqueado.
Cada vez que veo uno pienso lo mismo.
"Si yo tuviera eso, me lo tomaría en serio."
Es el mismo pensamiento que tienes cuando te imaginas en Hogwarts. Tú no irías a perder el tiempo. Serías Hermione Granger pura y dura, estudiando hechizos como un poseso. Porque claro, es fácil ser productivo cuando tienes un sistema que te enseña un número subiendo cada vez que haces algo.
Llevo años pensando que me gustaría tener algo así en mi vida. Un panel. Un HUD. Algo que me diga "estás en nivel 35 y te falta para subir". Y si algo sé de mi cerebro con TDAH es que funciona con dopamina, no con disciplina. Así que ver números subir es, literalmente, combustible para mí.
El problema de todas las apps de gamificación de hábitos
Existen cientos de apps para gamificar tu vida. Habitica, Finch, Level Up Life, las que quieras. Todas tienen el mismo problema: las puedes hackear.
Te metes en la app, creas tareas como "respirar" o "mirar el móvil" y te pones a ganar XP como si no hubiera mañana. Suben tus niveles, desbloqueas cosas, y al final has ganado un nivel 50 haciendo literalmente nada. El sistema no distingue esfuerzo real de esfuerzo fabricado. Y cuando no hay medida real, el cerebro lo detecta en dos semanas y deja de motivarse.
Yo lo probé con varias. Dura lo mismo que el típico propósito de Año Nuevo: una semana fuerte, dos de tirón y adiós.
Necesitaba una medida real. Algo que no pudiera falsear. Y hablando con Claude lo vi.
La caloría como unidad de experiencia
Llevo perdiendo peso mucho tiempo. Unos 50 kilos en total, aunque llevo trackeado con detalle los últimos 35. Peso, comida, pasos, frecuencia cardíaca, zonas de entrenamiento, sueño. Todo.
El otro día le pedí a Claude que me cruzara los datos y viera si la famosa regla de las 7.700 calorías por kilo de grasa cuadraba con mi bajada real. Con un margen de error pequeño por hidratación y retención de líquidos, cuadraba bastante bien en la tendencia.
Y ahí hizo clic.
Una caloría es una unidad real de esfuerzo. No puedo inventarla. Si quemo 1.276 calorías un día, es porque de verdad me he movido, he hecho deporte, he creado déficit en la comida. No hay forma de hacer trampas, porque si hago trampas en los números, la báscula lo va a cantar al día siguiente.
Entonces monté el sistema.
- 1 XP = 1 caloría quemada (por déficit alimentario, ejercicio o actividad).
- 1 nivel = 7.700 XP (un kilo de grasa).
- Empiezo en nivel 35 (desde donde empecé a trackear).
- Tengo que llegar al 80 (mi peso objetivo).
Mi personaje aparece hecho en pixel art, con mi ropa de Ludosport y mi sable. Al principio del todo suena ridículo, y luego te das cuenta de que tu cerebro no distingue entre subir nivel en un RPG y subir nivel en la vida real. La barra azul llenándose es la misma dopamina en ambos casos.
Atributos, hitos y el panel completo
Luego vino la segunda parte. Porque solo con peso me aburría.
Añadí atributos. Como en cualquier RPG de toda la vida.
- Fuerza: entrenamiento de fuerza en Ludosport.
- Vitalidad: resistencia, cardio, caminatas largas.
- Destreza: técnica y precisión.
- Intelecto: estudiar, leer, clase de polaco, Duolingo.
- Creatividad: hacer cosas por gusto, actividades autotélicas (este mismo sistema me sumó un punto).
- Espíritu: tiempo para mí. Meditar, descansar sin culpa.
- Carisma: socializar de verdad (llamar a mis padres no cuenta porque lo hago todos los días, no me cuesta esfuerzo).
- Hidratación: bebo el agua que me toca según peso y sodio del día.
- Productividad: cuatro niveles, de terrible a brutal. Los días brutales no pueden ser todos o estás trackando mal.
Cada uno suma puntos según lo que he hecho. Y el truco es que cada acción tiene que ser esfuerzo real. Llamar a mis padres no me da carisma porque es rutina, pero quedar con un amigo a cenar sí.
Luego están los hitos. Tengo un torneo de Ludosport en Zaragoza, y mi hito es llegar a nivel 40 antes. El sistema me chiva cuántos XP me faltan. Es exactamente el mismo bucle psicológico que cuando esperas un paquete y refrescas el tracking 47 veces al día: ver la barra avanzar engancha.
Y el camino total. Desde nivel 0 hasta 80, visualizado. Para que pueda mirarlo cuando tenga un día malo y recordarme que ya llevo un trozo enorme recorrido.
¿Qué pinta Claude Code en todo esto?
Aquí está la parte que de verdad importa, y la razón por la que esto existe.
El sistema por sí solo ya está guay. Pero sin integración sería otra app más que tendría que alimentar a mano, y mi cerebro abandonaría en dos semanas. La fricción es la muerte de cualquier hábito con TDAH.
Así que lo conecté con Claude Code.
Claude hace de motor. Cada vez que activo mi skill de fitness y le paso datos, él se conecta al panel automáticamente. Si saco una foto a un plato de comida y le pregunto calorías, estima alto (yo siempre le pido que se pase por arriba para no engañarme) y me lo mete en el sistema. Si le paso los datos de My Fitness Pal al cerrar el día, calcula el déficit y me añade los XP correspondientes. Si le paso el entrenamiento con frecuencias cardíacas y zonas, lo loguea y suma experiencia al atributo que toque.
Hago deporte. Le digo a Claude qué he hecho. Los XP suben solos.
Voy a un cumpleaños y me como siete pizzas. Se lo digo. Los XP bajan. Porque sí, en este sistema puedes perder niveles, y eso también es importante. Tus actos tienen consecuencias reales en la barra.
Y lo mejor es que cuando arranco una sesión de la skill fitness, Claude ya viene con todos los datos cargados. No tengo que recordarle nada. Sabe cuánta agua llevo hoy, qué atributos he subido esta semana, por qué los he subido. Es el tipo de integración que cuando funciona bien te cambia cómo te relacionas con las herramientas.
Por qué esto funciona con un cerebro TDAH
Porque resuelve el problema de fondo.
Mi cerebro no se activa con la promesa de "dentro de seis meses estarás más delgado". Eso es una recompensa lejana, invisible, abstracta. Para un cerebro con TDAH, las recompensas lejanas literalmente no existen. Son humo.
Pero una barra azul llenándose en un panel que se parece a World of Warcraft, con una racha de 24 días, un metabolismo basal que veo bajando poco a poco y un hito concreto a 3.000 XP de distancia, eso sí lo entiende mi cerebro.
Antes, un día en el que la báscula subía sin motivo, por retención de líquidos o sal, me jodía toda la semana. Llevaba tres días comiendo bien, haciendo deporte, y el número no bajaba. Psicológicamente eso revienta a cualquiera, pero a un cerebro que ya va justo de dopamina le destroza la motivación.
Ahora me da igual lo que diga la báscula en un día concreto. Porque tengo la XP acumulada del día, que viene de cosas que sí he hecho. Y eso no mienten.
La báscula es ruido. La XP es señal.
Lo que cambió en mí desde que uso el sistema
Tres cosas.
Una, dejé de obsesionarme con la báscula. Mi objetivo ya no es llegar a un peso, es llegar al nivel 80. Sigue siendo la misma meta física, pero el marco mental es completamente distinto.
Dos, los días malos dejaron de ser días perdidos. Si me paso comiendo, simplemente pierdo XP. No es drama, es dato. Y al día siguiente puedo compensar. No hay "he roto la dieta, la semana está arruinada". Hay "llevo -400 XP del día, vamos a remontar".
Tres, la racha. Llevo 24 días sin romper. Y no es porque sea más fuerte que antes. Es porque romper significa perder XP y bajar racha, y mi cerebro ahora se niega a dejar caer esos números. Le duele más en pixeles que en kilos.
Si esto te parece friki, te lo acepto. Lo es. Pero es que funcionar como un tío normal no me funcionaba. Y si tengo que llamar a la comida "XP" para hacer lo que tengo que hacer, pues la voy a llamar XP.
Si quieres ver el setup completo que uso con Claude Code (incluida la parte de poder hablar con él desde el móvil mientras paso el día), lo tienes montado paso a paso.
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