Planificación semanal con TDAH: el único método que sobrevive al miércoles
Todos los métodos de planificación mueren el miércoles si tienes TDAH. Aquí va el único enfoque que sobrevive a tu cerebro.
Has probado bullet journal, apps, calendarios, post-its. Todos mueren el miércoles.
No exagero. El lunes arrancas con la agenda perfecta. Colores, bloques, prioridades. Parece el cuadro de mandos de la NASA. El martes aún aguanta, aunque ya has movido tres cosas. Y el miércoles miras ese plan tan bonito y sientes que lo escribió otra persona. Alguien que claramente no vive en tu cabeza.
El problema no es el método. El problema es que los métodos de planificación están diseñados para cerebros que mantienen las mismas prioridades más de cuatro horas.
Y el tuyo no es ese cerebro.
¿Por qué todos los sistemas de planificación fallan con TDAH?
Porque asumen algo que en tu caso no se cumple: que el martes vas a querer hacer lo que el lunes decidiste que era importante.
Un cerebro neurotípico planifica el lunes, ejecuta martes a viernes, y el viernes tacha cosas de la lista. Limpio. Ordenado. Funcional.
Un cerebro con TDAH planifica el lunes, el martes descubre un proyecto nuevo que le parece fascinante, el miércoles se acuerda de algo urgente que olvidó la semana pasada, el jueves tiene un bajón de dopamina y no puede ni abrir el portátil, y el viernes mira la lista del lunes como quien mira fotos de un ex. Con cariño, pero sabiendo que eso ya no va a pasar.
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El sistema falla porque está pensado para un cerebro que funciona con disciplina. Y el tuyo funciona con dopamina. Si la tarea no genera interés, urgencia o novedad, tu cerebro la trata como si no existiera. Da igual que la hayas apuntado con tres colores y un sticker de estrella.
¿Cómo planificar la semana con TDAH sin que el plan muera el miércoles?
Dejando de planificar la semana entera.
Suena contradictorio, lo sé. Pero escucha.
La trampa de la planificación semanal con TDAH es que intentas comprometer a tu "yo del viernes" con las decisiones de tu "yo del lunes". Y esos dos tíos no se conocen. No tienen las mismas prioridades. A veces ni siquiera tienen la misma energía.
Lo que sí funciona es un sistema que acepta eso. Que no lucha contra tu cerebro, sino que juega con sus reglas.
Y tiene tres piezas:
1. La lista de "puede ser" (no la lista de "tengo que")
El lunes no haces un plan cerrado. Haces una lista de todo lo que podrías hacer esta semana. Sin orden. Sin prioridad. Sin presión. Solo opciones.
Tu cerebro odia las obligaciones, pero le encantan las opciones. Darle a elegir en vez de darle órdenes cambia completamente cómo procesa la información.
2. El check-in diario de 2 minutos
Cada mañana (o cada vez que arrancas a trabajar, porque seamos honestos, a veces eso es a las 11), miras la lista y eliges 1 a 3 cosas. Las que te tiren más ese día. Las que tu cerebro quiera hacer hoy. No las "más importantes". Las más hacibles.
Porque una tarea terminada siempre vale más que tres tareas "importantes" que llevan dos semanas en la lista.
3. La regla del miércoles
El miércoles revisas la lista. No para castigarte por lo que no has hecho. Para actualizarla. Quitar lo que ya no importa. Añadir lo que ha surgido. Reordenar según cómo te sientes ahora.
Esto es clave: la lista cambia. Y eso está bien. No es un fracaso. Es tu cerebro funcionando como funciona. Un cerebro que no sigue el sistema GTD clásico porque su hardware es diferente.
¿Y si ni siquiera puedo mantener eso?
Entonces reduce más.
No necesitas tres piezas. Necesitas una. La que puedas hacer.
Si solo puedes hacer el check-in diario de 2 minutos, haz eso. Si solo puedes escribir en un post-it las 2 cosas que vas a hacer hoy, haz eso. Si lo único que puedes hacer es abrir la app de notas y escribir "hoy: sobrevivir", eso también cuenta.
El error que cometemos con TDAH es que diseñamos sistemas para nuestro mejor día. Para ese lunes en el que nos hemos levantado pronto, hemos dormido bien, y el café nos ha sentado como un abrazo.
Pero el sistema tiene que funcionar también el jueves a las 4 de la tarde, cuando llevas tres horas mirando el móvil y no sabes ni cómo has llegado ahí.
Un sistema que solo funciona cuando estás bien no es un sistema. Es una fantasía.
¿Por qué este enfoque funciona?
Porque se apoya en cómo funciona tu cerebro en vez de pelearse con él.
Tu cerebro necesita novedad. El check-in diario se la da: cada día eliges diferente.
Tu cerebro necesita flexibilidad. La lista de "puede ser" se la da: nada es obligatorio, todo es opción.
Tu cerebro necesita perdón. La revisión del miércoles se lo da: no juzga, actualiza.
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No es magia chamánica. Es dejar de diseñar planes para un cerebro que no tienes y empezar a diseñar planes para el cerebro que sí tienes.
Lo que nadie te dice sobre planificar con TDAH
Que vas a fallar algunos días. Y que eso no significa que el sistema no funcione.
Significa que tienes TDAH. Y que tu cerebro, algunos días, decide que planificar es la tarea menos interesante del universo. Y se va a otra parte. A buscar zapatillas a las 2 de la mañana. A investigar cómo funcionan los volcanes. A cualquier sitio menos donde "debería" estar.
El truco no es que nunca falle. El truco es que sea tan fácil volver que no necesites "empezar de cero" cada lunes.
Porque empezar de cero es agotador. Y tú ya estás bastante cansado de pelear con un cerebro que no vino con manual de instrucciones.
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