Pierdo interés en mis parejas y no sé si es TDAH o soy yo
Los primeros meses son intensos. Después, nada. Si pierdes interés en tus parejas y tienes TDAH, quizá no es que seas frío.
Los primeros meses son fuego. Después, nada. Pierdes interés como quien pierde un calcetín. ¿Es TDAH o simplemente no era la persona? La respuesta no es tan sencilla.
Porque yo he estado ahí. En ese punto exacto donde piensas "¿qué me pasa?". Hace tres meses estabas buscando excusas para verla. Ahora buscas excusas para no contestar al mensaje.
Y lo peor no es perder el interés. Lo peor es la culpa. Pensar que eres un monstruo emocional. Que algo va fundamentalmente mal contigo. Que quizá nunca vas a poder mantener una relación sin aburrirte.
Te suena, ¿no?
¿El TDAH puede hacer que pierdas interés en tu pareja?
Sí. Y no es que seas mala persona.
Tu cerebro funciona con dopamina. Y las relaciones nuevas son una mina de dopamina a cielo abierto. Todo es novedad. Las conversaciones, los planes, el contacto, la incertidumbre de no saber qué va a pasar. Tu cerebro está en una fiesta constante.
Pero las relaciones maduran. Y cuando maduran, se vuelven predecibles. Y cuando algo se vuelve predecible, un cerebro con TDAH lo cataloga como "aburrido" sin que tú puedas hacer nada al respecto.
No es que no quieras a esa persona. Es que tu cerebro ha dejado de segregar la misma cantidad de dopamina que al principio. Y sin esa dopamina, te cuesta sentir. Te cuesta estar presente. Te cuesta responder mensajes, hacer planes, ilusionarte con un sábado tranquilo en el sofá.
Es exactamente la misma razón por la que empiezas diez proyectos y no terminas ninguno. El patrón es idéntico: descubrimiento, obsesión, meseta, abandono. Solo que aquí no abandonas un curso de Photoshop. Abandonas a una persona.
¿Es lo mismo que la búsqueda de novedad?
En parte, sí.
La búsqueda de novedad con TDAH no es un capricho. Es una necesidad neurológica. Tu cerebro necesita estímulos nuevos para funcionar a un nivel básico. No los busca porque sea superficial. Los busca porque sin ellos se apaga.
En las relaciones esto se traduce en un ciclo que se repite como un bucle de JavaScript sin condición de salida:
1. Conoces a alguien. Emoción a tope. Todo nuevo. 2. Te enganchas rápido. Hiperfoco relacional. Esa persona es tu mundo. 3. La novedad baja. La dopamina baja. El interés baja. 4. Empiezas a sentirte atrapado. O aburrido. O los dos. 5. Te vas. O te quedas pero desconectado. Lo cual es peor.
Y luego conoces a alguien nuevo y vuelves al punto uno. Y la persona del punto tres se queda preguntándose qué hizo mal. Y tú te quedas preguntándote por qué no eres capaz de querer a alguien más de seis meses.
¿Y si simplemente no era la persona adecuada?
Puede ser. A veces no es TDAH. A veces la relación no funcionaba y punto.
Pero aquí está la trampa: si SIEMPRE pierdes interés. Si el patrón se repite en todas tus relaciones. Si no importa quién sea la persona porque el resultado es el mismo. Entonces probablemente no es la persona. Es el cerebro.
El truco para distinguirlo es mirar la constancia del patrón.
Si con una ex perdiste interés pero con otra no, probablemente era cosa de la relación. Si pierdes interés siempre, con todo el mundo, como un reloj, después de la misma cantidad de tiempo... eso ya no es mala suerte eligiendo parejas. Eso es neurología.
¿Qué puedes hacer si te pasa esto?
Primero, dejar de flagelarte. En serio. Culparte no te va a hacer sentir más interés por nadie. Solo te va a hacer sentir peor contigo mismo.
Segundo, entender que el "enamoramiento" no es el estado natural de una relación. Los primeros meses son un subidón químico. No están diseñados para durar. Ni en cerebros neurotípicos. La diferencia es que un cerebro sin TDAH hace la transición del enamoramiento al amor estable sin caerse por un precipicio. Un cerebro con TDAH siente esa transición como un apagón.
Tercero, hablar de ello. Con tu pareja, si la tienes. Decir "oye, mi cerebro funciona así, no es que no me importes". No es una excusa. Es información. Y la información permite que la otra persona no se tome tu desconexión como algo personal.
Cuarto, buscar novedad dentro de la relación. Suena a frase de revista del dentista, pero tiene base real. Si tu cerebro necesita estímulos nuevos, dáselos. Planes distintos, conversaciones fuera de lo habitual, cosas que rompan la rutina. No porque la rutina sea mala, sino porque tu cerebro la tolera peor que otros cerebros.
Y quinto, si no lo has hecho, plantéate si hay algo más detrás. Porque este patrón no aparece solo. Si pierdes interés en parejas, probablemente también pierdes interés en trabajos, en hobbies, en amistades. Y eso tiene un nombre. Y tiene solución.
El problema de las apps de citas con TDAH
Esto se ha agravado con las apps. Porque si ya tenías un cerebro que busca novedad compulsivamente, las apps de citas son como darle un buffet libre a alguien que lleva tres días sin comer.
Siempre hay alguien nuevo. Siempre hay un match más. Siempre hay una conversación que empieza y que es pura dopamina. ¿Para qué vas a trabajar una relación que ya no te estimula si puedes abrir el móvil y tener ese subidón otra vez?
No estoy diciendo que las apps sean malas. Estoy diciendo que para un cerebro con TDAH, son terreno peligroso si no eres consciente de lo que está pasando.
No eres frío. No eres incapaz de amar.
Eres alguien con un cerebro que procesa las emociones de forma diferente. Que necesita más estímulo para sentir lo que otros sienten con menos. Que confunde "me he acostumbrado" con "ya no siento nada".
Eso no te condena a una vida de relaciones cortas y gente decepcionada. Pero sí requiere que entiendas cómo funcionas. Porque no puedes arreglar algo si no sabes qué está roto. Y tu cerebro no está roto. Solo viene con un manual que nadie te dio.
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