47 pestañas abiertas y ninguna leída: noticias con TDAH
Abres una noticia, te lleva a otra, y otra. Media hora después tienes 47 pestañas abiertas y no recuerdas nada. Lo que le pasa a tu cerebro con las noticias.
Abres el periódico digital para leer una noticia.
La noticia tiene un enlace a otra noticia relacionada. Esa tiene otro enlace. Ese otro enlace abre un artículo de 2019 que igual tiene que ver, o igual no. Y mientras tanto el titular de la primera noticia ya se te ha olvidado.
Veinte minutos después tienes doce pestañas abiertas. Cuarenta minutos después tienes cuarenta y siete. No has terminado ningún artículo. No podrías resumir nada de lo que has leído. Y hay un momento en el que cierras el navegador de golpe, todas las pestañas a la vez, con esa mezcla de vergüenza y agotamiento que solo conoce el que ha estado allí.
Si esto te pasa, no eres un desinformado. Eres alguien con un cerebro que funciona de una forma muy concreta.
¿Por qué tu cerebro abre pestañas en lugar de leer?
Porque leer exige sostener la atención. Y sostener la atención es exactamente lo que más le cuesta a un cerebro con TDAH.
Un artículo de noticias normal tiene unos ocho minutos de lectura. Eso es una eternidad. Tu cerebro necesita novedad constante para mantenerse activo, y ocho minutos con el mismo texto, en el mismo sitio, sin cambios, sin sorpresas, sin dopamina nueva, es demasiado.
Entonces ocurre lo previsible. A los treinta segundos, tu cerebro encuentra un enlace en el texto. Un enlace es una promesa: puede que ahí haya algo más interesante. Tu cerebro no lo sabe. Y esa incertidumbre, esa pequeña apuesta, es suficiente para que hagas clic.
No estás siendo indisciplinado. Estás siendo fiel a tu neurología.
El problema es que cada pestaña nueva restablece el contador. Tu cerebro vuelve a tener novedad, vuelve a tener estímulo, vuelve a tener un motivo para seguir. Y así se construye la torre de pestañas: una encima de otra, cada una prometiendo algo que la anterior no ha dado.
El titular como sustituto de la lectura
Esto es lo que más me sorprende cuando me lo analizo.
Con TDAH, el titular ya activa algo. Lees el titular y tu cerebro hace una especie de resumen instantáneo de lo que cree que trata el artículo. No lo has leído. Pero tienes la sensación de haberlo procesado. El titular te da el chute y tu cerebro pasa al siguiente.
Es como cuando te pones una serie y zappeas de episodio en episodio leyendo las sinopsis. Sientes que has visto algo sin haber visto nada. El cerebro ha encontrado la forma de saltarse el esfuerzo y quedarse con el premio.
Las noticias online están, además, diseñadas para esto. Titulares que prometen mucho, que generan curiosidad, que te dejan con la sensación de que lo que viene después va a ser importante. Tu cerebro cae en eso una y otra vez. Es un circuito. El titular activa, el clic satisface, el artículo aburre, el siguiente enlace vuelve a activar.
No puedes leer noticias con el mismo cerebro con el que un neurotípico lee noticias. No funciona igual. Y seguir intentándolo igual es lo que provoca esa sensación de haber estado media hora "leyendo" y no haber aprendido absolutamente nada.
¿Por qué cerrar las pestañas se siente tan mal?
Aquí está la parte que poca gente entiende.
Cerrar cuarenta y siete pestañas no es solo limpiar el navegador. Es reconocer que nunca ibas a leer eso. Y tu cerebro, que las abrió convencido de que sí ibas a leer todo, lo siente como una pequeña derrota.
Cada pestaña abierta es una intención. "Esto lo leo luego." "Esto me interesa." "Esto necesito procesarlo." Y cuando cierras todo de golpe, estás cerrando cuarenta y siete intenciones que no se han cumplido. Eso genera culpa. Y la culpa genera lo de siempre: la necesidad de encontrar algo que te calme. Que suele ser abrir el navegador otra vez.
Es el mismo bucle que con la adicción al móvil con TDAH. La fuente cambia. El mecanismo es idéntico.
¿Qué hacer con las noticias si tienes TDAH?
Lo primero: entender que no puedes leer noticias como si no tuvieras TDAH. No puedes abrir el periódico, sentarte, y leer de arriba abajo durante veinte minutos. Eso no es realista para cómo funciona tu cerebro. Y exigírtelo es garantizar el fracaso.
Lo segundo: cambiar el formato antes que el hábito.
Podcasts de noticias. Tu cerebro puede escuchar mientras hace otra cosa. Mientras desayunas, mientras caminas, mientras doblas ropa. El audio no tiene pestañas. No tiene enlaces. No tienes forma de escaparte del contenido de la misma manera. Y el oído es mucho más tolerante que la vista a la hora de sostener información durante varios minutos.
Newsletters curadas. Un email con cinco noticias resumidas es infinitamente mejor que un periódico digital con cien titulares y cuatrocientos hipervínculos. Menos opciones, menos tentación de saltar. Lees el resumen, punto.
Una pestaña por sesión. Antes de abrir una noticia, cierra el resto del navegador. Abres solo esa. Cuando terminas, cierras. Si en el artículo hay un enlace que te tienta, lo guardas en algún sitio para después, pero no lo abres ahora. Una sola pestaña. Parece una tontería hasta que lo pruebas.
Tiempo limitado, no artículos limitados. Ponerte un temporizador de diez minutos para noticias es más fácil que prometerte "solo voy a leer dos artículos". El tiempo es concreto. Los artículos no lo son, porque siempre hay uno más.
Esto conecta con algo que ya sabes si alguna vez has intentado concentrarte a fondo: el scroll infinito en redes sociales funciona exactamente igual que las noticias online, y las soluciones que funcionan en uno también ayudan en el otro.
No es que no te importen las noticias
Esto importa decirlo.
No abres cuarenta y siete pestañas porque seas superficial o porque no te importe lo que pasa en el mundo. Las abres precisamente porque te importa. Quieres estar informado. Quieres leerlo todo. Quieres entenderlo bien.
El problema no es la motivación. Es que tu cerebro no tiene el sistema de atención que necesita para hacer lo que quiere hacer. Hay una brecha entre lo que quieres y lo que puedes. Esa brecha tiene nombre, y no es vagancia.
Si quieres entender algo mejor, no es la falta de interés lo que te frena. Es cómo la atención fragmentada te hace saltar antes de que el cerebro pueda anclar la información. Cada pestaña nueva interrumpe el proceso antes de que se complete.
El resultado es el paradox más frustrante del TDAH con noticias: cuantas más pestañas abres intentando estar bien informado, menos información real te queda al final. Tu cerebro ha estado ocupado todo el tiempo, pero no ha procesado nada de fondo.
La próxima vez que abras el navegador
Antes de hacer clic en la primera noticia, pregúntate qué quieres saber exactamente.
No "ponerme al día con el mundo". Algo concreto. "Qué ha pasado hoy en X tema." Eso. Buscas eso, lo lees, cierras. Sin explorar. Sin leer lo relacionado. Sin el enlace que aparece al final.
Es aburrido. Requiere esfuerzo. Y al principio tu cerebro va a protestar porque quiere más.
Pero al final del día, habrás leído algo de verdad. Aunque sea una cosa. Aunque haya sido diez minutos.
Eso es infinitamente mejor que cuarenta y siete pestañas cerradas de golpe con culpa y vacío.
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Si el salto de pestaña en pestaña te resulta tan familiar que has contado cuántas tienes abiertas ahora mismo, puede que merezca la pena hacer el test de TDAH. Son 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero sí un mapa bastante preciso de cómo funciona tu cerebro.
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