No sé mantener el contacto con la gente y desaparezco meses

Desapareces durante meses de la vida de tus amigos sin querer. No es que no te importen. Es que tu cerebro no sabe mantener lo que no tiene delante.

Tienes amigos que te importan de verdad. Gente que sabes que está ahí y que tú quieres que esté ahí. Y aun así desapareces durante meses sin dar señales de vida.

No porque te caigan mal. No porque haya pasado algo. Simplemente porque el tiempo pasa y no te das cuenta de cuánto ha pasado hasta que ya es una cantidad absurda y te da vergüenza escribir.

Y entonces no escribes. Porque ahora no es solo escribir, es escribir y explicar dónde has estado tres meses.

¿Por qué desapareces si esa persona te importa?

Mira, voy a intentar explicarte algo que es muy difícil de explicar a alguien cuyo cerebro funciona diferente.

Para mucha gente, mantener el contacto es algo que sale natural. Ven algo gracioso y se lo mandan a un amigo. Se acuerdan de alguien y le escriben. Tienen un recordatorio interno que dice "oye, llevas tiempo sin hablar con fulanito".

Tú no tienes ese recordatorio. O lo tienes, pero está roto.

Lo que pasa es que tu cerebro funciona con lo que tiene delante. Presente. Ahora. Y lo que no está delante, literalmente deja de existir en tu cabeza. No de manera consciente. No decides olvidarte de tus amigos. Pero tu sistema de memoria de trabajo funciona como una mesa diminuta donde solo caben las cosas del momento. Y todo lo demás se cae.

Es la misma razón por la que no contestas mensajes hasta que ya es raro no contestar. No es mala educación. Es un fallo de sistema.

¿Por qué cuanto más tiempo pasa, más difícil es volver a escribir?

Porque se acumula la vergüenza.

Imagina que no le escribes a un amigo durante una semana. No pasa nada, ¿no? Le escribes y listo. Ahora imagina que pasa un mes. Ya pesa un poco más. "Oye, perdona que no te haya escrito." Ahora imagina que pasan tres meses. Ahí ya es un tema. Porque tres meses sin hablar con alguien que supuestamente te importa necesita una explicación.

Y la explicación real suena fatal: "se me fue el tiempo y no me di cuenta".

Así que no escribes. Y pasan cuatro meses. Y cinco. Y la bola de nieve crece. Y cada día que pasa es un día más que sumara a la explicación que no sabes dar.

Te lo digo por experiencia: tengo amigos con los que he dejado de hablar durante un año entero. Un año. No porque no quisiera hablar con ellos. No porque no me importaran. Simplemente porque dejé pasar un día, y luego otro, y cuando quise darme cuenta había pasado tanto tiempo que retomar la conversación me parecía una montaña.

¿Es un defecto de carácter o es algo más?

Mira, durante mucho tiempo pensé que era un problema mío de personalidad. Que era egoísta. Que no me importaba lo suficiente la gente. Porque si me importara, haría el esfuerzo de mantener el contacto, ¿no?

Pues resulta que no es tan simple.

Hay un patrón muy concreto en personas cuya atención funciona de forma no estándar. Viven en el presente de manera casi absoluta. Lo que está delante existe. Lo que no está delante desaparece. Y eso incluye a las personas.

No es que no las quieran. Es que su cerebro no les recuerda activamente que existen cuando no están delante.

En el DSM-5, esto se relaciona con déficits en la memoria de trabajo y en la regulación atencional. En la vida real se traduce en que te olvidas de citas y compromisos importantes y desapareces de la vida de tus amigos sin querer.

Y en personas con TDAH adulto, esto es uno de los síntomas más comunes y menos diagnosticados. Porque no parece un síntoma. Parece que simplemente eres mal amigo.

Pero no lo eres. Y si esto te suena demasiado, consulta con un profesional, que no estoy aquí para diagnosticar a nadie.

¿Qué se puede hacer cuando tu cerebro no mantiene lo que no ve?

A ver, no te voy a decir que hay una app que lo soluciona porque te estaría mintiendo. Pero hay cosas que ayudan.

La primera es externalizar. Si tu cerebro no te va a recordar que tienes que escribirle a tu amigo, pues que te lo recuerde el móvil. Un recordatorio semanal. "Escribe a alguien". Suena frío, suena calculado, pero funciona mejor que depender de un sistema que ya sabes que falla.

La segunda es ser honesto con la gente que te importa. Decirles: "oye, a veces desaparezco, no tiene nada que ver contigo, mi cabeza funciona así". No es una excusa. Es darles contexto para que no se lo tomen como algo personal.

Y la tercera es perdonarte cuando se te escape. Porque se te va a escapar. No puedes mantener el contacto con todo el mundo todo el tiempo. Y eso está bien. Lo importante no es la frecuencia con la que hablas con alguien. Es que cuando hablas, la conexión siga ahí.

Que normalmente sigue. Porque los amigos de verdad entienden que desaparezcas si saben que no es por ellos. Y si no lo entienden, probablemente necesiten que les expliques que te cuesta más que al resto. No para justificarte. Para que sepan cómo funciona tu cabeza.

---

Si este patrón de desaparecer sin querer te persigue desde siempre y quieres entender mejor por qué, tengo un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu atención. Gratis, sin diagnóstico, pero con perspectiva suficiente para saber si vale la pena investigarlo. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo