No puedo mantener al día mis finanzas: no sé cuánto gasto ni en qué
Cobras, gastas, y cuando miras la cuenta te preguntas dónde se fue el dinero. Llevar las finanzas al día es una misión imposible.
Cobras. Pagas las facturas automáticas. Gastas. Y a mitad de mes miras la cuenta y piensas: "¿Dónde coño se ha ido el dinero?"
No lo sabes. Nunca lo sabes. No es que gastes en cosas absurdas (bueno, a veces sí). Es que no tienes ni idea de en qué se te va. No llevas un registro. No usas una app. No miras los extractos. Y cada vez que alguien te dice "deberías llevar un presupuesto", te dan ganas de reírte, porque llevar un presupuesto requiere exactamente las habilidades que no tienes: constancia, seguimiento diario y atención al detalle.
Es como pedirle a alguien que no sabe nadar que cruce un río. Claro que sería genial. Pero primero tiene que aprender a nadar.
¿Por qué es tan difícil llevar las finanzas al día?
Porque las finanzas personales son la tarea invisible por excelencia. No tienen deadline. No hay nadie que te las pida. Nadie va a llamarte para decirte "oye, que no has apuntado el gasto de ayer". Y tu cerebro ignora todo lo que no tiene urgencia inmediata.
Además, llevar las finanzas requiere hacer lo mismo todos los días. Cada gasto. Cada ingreso. Cada movimiento. Todos los días. Sin excepción. Y si te saltas un día, se acumula. Y si se acumulan tres días, ya no te apetece ponerte al día. Y si se acumulan dos semanas, ya da igual.
Es el mismo patrón que con cualquier hábito diario. Tu cerebro no mantiene rutinas que no producen dopamina inmediata. Y apuntar que te gastaste 4,50 euros en un café no produce absolutamente ninguna dopamina.
La cuenta bancaria como caja negra
Hay gente que revisa su cuenta bancaria cada mañana. La abre, mira los movimientos, sabe exactamente cuánto tiene. Para ti, la cuenta bancaria es una caja negra. La miras cuando necesitas saber si puedes comprar algo. Y a veces ni eso.
He tenido meses de no mirar la cuenta. No por miedo, aunque a veces también. Sino porque simplemente no se me ocurre. No está en mi radar. El dinero entra, el dinero sale, y yo vivo en un estado de "creo que voy bien" basado en absolutamente ningún dato.
Y cuando al final la miro, siempre hay sorpresas. Suscripciones que no recordaba. Pagos duplicados. Gastos de hace dos semanas que no tenía ni idea de que había hecho. Es como abrir un diario escrito por otra persona que resulta que eres tú.
Las suscripciones fantasma
Hablemos de las suscripciones. Porque esto es un clásico.
Te suscribes a una app. "Solo es un mes de prueba." Y luego se te olvida cancelarla. Y lleva cobrándote 9,99 euros al mes desde hace siete meses. Y no te has dado cuenta porque no miras los extractos.
Multiplica eso por tres o cuatro suscripciones fantasma y tienes 40 o 50 euros al mes que se te van en cosas que ni usas. Es como esas cosas básicas que siempre se te acaban, pero al revés. En vez de no tener lo que necesitas, estás pagando por lo que no necesitas. Y ni te enteras.
Y cuando por fin las descubres y las cancelas, sientes una mezcla de alivio y rabia. Alivio porque ya no estás tirando el dinero. Rabia porque llevas meses tirándolo y podrías haberlo evitado si hubieras mirado la puñetera cuenta una sola vez.
¿Qué hago si no puedo llevar un presupuesto?
No te digo que lleves un presupuesto. Te digo que hagas una cosa: una vez al mes, siéntate diez minutos y mira los movimientos del mes. Solo mirar. No apuntar. No categorizar. No hacer una hoja de Excel con gráficos. Solo mirar.
Eso ya es más de lo que haces ahora. Y es suficiente para detectar las suscripciones fantasma. Para ver si hay algún gasto raro. Para tener una idea general de por dónde se te va el dinero.
Si quieres ir un paso más allá: automatiza todo lo que puedas. Facturas automáticas. Ahorro automático (aunque sea 20 euros al mes a otra cuenta). Lo que no requiere tu intervención no puede fallar por tu cerebro.
Porque el truco no es ser disciplinado. El truco es montar un sistema que funcione sin disciplina. Un sistema para cerebros que se van. Que pierden la noción del tiempo haciendo cualquier cosa y se olvidan de que el dinero existe entre nómina y nómina.
Cuando no es solo desorden, es un patrón
Si no puedes llevar las finanzas, y tampoco puedes organizar tu tiempo, y tampoco puedes mantener tu casa, y tampoco puedes terminar las cosas que empiezas, no son problemas separados. Es un patrón. Y los patrones tienen explicación.
No eres un desastre financiero porque seas irresponsable. Eres un desastre financiero porque tu cerebro no gestiona bien las tareas invisibles, las rutinas sin recompensa y el seguimiento a largo plazo. Y eso te cuesta más que a los demás en cada área de tu vida, no solo en la cuenta bancaria.
Si todo esto te suena demasiado familiar, no lo dejes pasar. Un profesional puede ayudarte a entender qué pasa por dentro y darte herramientas que van mucho más allá de "hazte un presupuesto".
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