No puedo hacer la maleta sin olvidar algo esencial
Lista hecha. Maleta revisada dos veces. Llegas al hotel y falta el cargador. Siempre olvidas algo obvio. Esto tiene explicación.
Lista hecha. Maleta revisada dos veces. Llegas al hotel. No tienes cargador. O cepillo de dientes. O la medicación. Siempre falta algo que era obvio.
Y no algo raro. No algo que podría olvidársele a cualquiera. Algo esencial. Algo que estaba en la lista. Algo que incluso recuerdas haber pensado "esto lo meto seguro".
Pues no. No lo metiste. Y ahora estás en la recepción del hotel intentando recordar si existe una farmacia cerca o si puedes sobrevivir tres días sin cepillo de dientes.
¿Por qué olvidas cosas de la maleta si haces lista?
Porque la lista no es el problema. El problema es lo que pasa entre la lista y la maleta.
Mira, el proceso de hacer la maleta no es una tarea. Son 47 tareas pequeñas disfrazadas de una sola. Tienes que recordar qué necesitas, ir a buscarlo, meterlo en la maleta, y no distraerte en el camino. Y cada uno de esos pasos es una oportunidad para que tu cerebro se vaya a otra cosa.
Estás metiendo camisetas. Te acuerdas del cargador. Vas a por el cargador. De camino ves que el baño está sucio. Limpias el baño. Vuelves a la maleta. Sigues con las camisetas. El cargador sigue enchufado en la pared. Pero tú ya marcaste mentalmente "cargador: hecho". Porque tu cerebro registró la intención como ejecución.
Y eso, a ver, eso es algo que le pasa a mucha más gente de la que crees. Tu cerebro confunde "pensé en hacerlo" con "lo hice". Y es un fallo del sistema que no tiene nada que ver con ser descuidado.
Tu cerebro confunde la intención con la acción
Esto es clave. De verdad.
El momento en que piensas "tengo que meter el cargador" genera una señal de satisfacción en tu cerebro. Como si ya lo hubieras hecho. Y esa señal es suficiente para que tu cerebro pase al siguiente pensamiento sin verificar si realmente lo metiste.
Es como marcar una casilla de una checklist sin haber hecho la tarea. Pero la marca la pone tu cerebro solo, sin tu permiso.
Y por eso la lista no funciona como esperarías. Puedes tener una lista perfecta con todo lo que necesitas. Pero si tu cerebro va tachando cosas mentalmente cada vez que piensas en ellas en vez de cuando realmente las metes, la lista es decoración.
Te ha pasado con la lista de la maleta. Te ha pasado con citas y compromisos que olvidas aunque los tenías apuntados. Es el mismo mecanismo, solo cambia el contexto.
El ritual del "ya está todo" que nunca está todo
Te voy a contar cómo funciona mi proceso de maleta, que es un espectáculo.
Primero, hago la lista. Bien hecha. Con categorías y todo: ropa, tecnología, baño, documentos. Hasta aquí, perfecto.
Después, voy metiendo cosas. Pero no en orden. Meto lo que veo. Lo que me encuentro. Lo que me acuerdo en ese momento. Es un proceso caótico que parece organizado porque al final la maleta está llena.
Luego, la revisión. Abro la maleta, miro lo que hay dentro, comparo con la lista. Todo parece estar. Cierro la maleta con la satisfacción de "esta vez sí".
Y en el avión, o en el tren, o ya en el hotel, llega la revelación. Falta algo. Algo que estaba en la lista. Algo que incluso recuerdo haber visto en la lista. Pero que nunca llegó a la maleta.
Porque en algún punto entre "lo veo en la lista" y "lo meto en la maleta" mi cerebro se saltó un paso. Y la revisión no lo pilló porque mi cerebro ya había marcado esa casilla como "hecho".
Es frustrante a un nivel que la gente que no tiene este problema no entiende. Porque no es que no te esfuerces. Te esfuerzas más que la mayoría. Y aun así, se te escapa algo.
El problema no es la maleta. Es cualquier proceso con muchos pasos.
La maleta es solo la versión visible de algo que pasa constantemente. Cualquier tarea que tenga múltiples pasos pequeños y secuenciales es un campo de minas para un cerebro que se distrae entre paso y paso.
Cocinar una receta con más de cinco ingredientes. Montar un mueble de IKEA. Preparar documentos para una gestión. Organizar una mudanza. Todo son procesos donde entre el paso 3 y el paso 4 hay un hueco de atención donde se pierde algo.
Y cuanto más pasos tenga el proceso, más probabilidad de que algo se caiga por el camino. La maleta tiene muchos pasos. Y cada paso es una oportunidad de distracción.
Es lo mismo que hace que la desorganización sea un estado casi permanente en vez de algo puntual. No es que un día se te olvide algo. Es que el sistema de gestión secuencial funciona con otras reglas.
Lo que me funciona (y no es hacer mejor la lista)
Ya te digo que hacer mejor la lista no sirve. La lista puede ser perfecta y seguirás olvidando cosas. Porque el problema no es la lista, es la ejecución.
Lo que a mí me funciona es un truco bastante tonto pero efectivo: no tachar de la lista hasta que el objeto esté físicamente dentro de la maleta. Con la maleta abierta delante. Y verificando visualmente.
O sea, no "ya lo tengo en mente, tachado". No "ya fui a buscarlo, tachado". Solo "lo estoy viendo dentro de la maleta con mis propios ojos, tachado".
Parece excesivo. Lo es. Pero es que mi cerebro necesita que la verificación sea externa, no interna. Porque la verificación interna miente. Siempre.
Y otro truco: hacer la maleta la noche anterior, no el mismo día. Porque el día de salida tu cerebro está pensando en el viaje, en el transporte, en la hora, en mil cosas. Y cuantas más cosas compitan por la atención, más probable es que algo se pierda en el proceso.
La noche anterior, con calma, sin prisa, con la lista al lado y la maleta abierta. Objeto por objeto. A lo bruto. Sin confiar en la memoria.
Porque la memoria, en este cerebro, es una sugerencia. No una garantía.
No es descuido. Es un cerebro que funciona diferente.
Si cada viaje es una lotería de qué cosa esencial te has dejado, no eres descuidado. Tu sistema de atención tiene dificultades específicas con tareas secuenciales de muchos pasos. Y hacer la maleta es exactamente eso.
No lo digo como diagnóstico, que no me toca. Pero si este patrón se repite en tu vida de forma constante y no solo con la maleta, quizá valga la pena hablarlo con un profesional.
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