Necesito música para concentrarme y sin ella no puedo hacer nada

Si necesitas música para concentrarte y el silencio te desconcentra más que el ruido, esto no es un capricho raro. Tiene una explicación.

Tengo una regla que he llegado a aceptar como parte de mi sistema operativo personal.

Sin música, no trabajo. Directamente no funciono.

No es que me guste más. No es que "me ayude un poco". Es que sin ella mi cabeza empieza a divagar, me pongo a escuchar los sonidos del edificio, pienso en cosas que no tienen nada que ver, y a los cinco minutos estoy leyendo algo completamente distinto sin saber muy bien cómo he llegado hasta ahí.

La música no es un accesorio. Es el motor.

¿Necesitar música para concentrarse es una señal de alarma?

Lo pregunté en broma una vez a mi psicóloga. Bueno, "en broma". Esa cosa que haces cuando tienes curiosidad real pero lo disfrazas de comentario al azar para no parecer muy intenso.

Su respuesta fue más interesante de lo que esperaba.

Me dijo que hay cerebros que necesitan un nivel mínimo de estimulación para poder enfocarse. Que el silencio total, lejos de ayudar, puede ser demasiado poco input para que el sistema de atención se active. Que el cerebro, en ausencia de estímulo externo, lo genera él solo. Y lo que genera suele ser una caravana de pensamientos aleatorios que no tienen nada que ver con lo que tienes que hacer.

O sea: el silencio no te calma. Te aburre. Y un cerebro aburrido es un cerebro que se va.

Esto me lo dijo después de que yo le explicara que llevaba años sintiéndome raro por necesitar ruido de fondo para trabajar. Que todo el mundo parecía funcionar con silencio y auriculares sin música, y yo ahí poniendo playlist como si estuviera de fiesta.

No estaba de fiesta. Estaba intentando sobrevivir laboralmente.

Por qué el silencio te desconcentra más que el ruido

Mira, hay una teoría que me ayudó a entenderlo.

El cerebro TDAH tiene un nivel de activación basal más bajo de lo habitual. O sea, necesita más estímulo para alcanzar el mismo nivel de alerta que un cerebro neurotípico. Cuando el entorno es silencioso y monótono, el cerebro busca esa estimulación donde puede: pensamientos, recuerdos, fantasías, esa conversación que tuviste hace tres años y que podrías haber resuelto mejor.

La música hace algo muy concreto: ocupa parte de ese espacio. Le da algo al sistema de atención con lo que entretenerse de fondo, lo suficiente para que el resto de ti pueda centrarse en la tarea.

Es como cuando tu cerebro no puede con el silencio. No es un capricho. Es una necesidad de regulación.

Y esto no es una rareza. Es un patrón que se repite muchísimo en personas que funcionan como yo.

La ironía es que durante años pensé que la música me distraía. Que era una muleta. Que si me disciplinara, aprendería a trabajar en silencio como la gente "normal". Así que lo intenté. Hice el experimento. Auriculares fuera, música fuera, silencio total.

Resultado: cero productividad, mucha culpa, y una mañana entera tirada a la basura.

Vuelvo a lo mismo. No era falta de disciplina. Era que mi cerebro necesita ruido para funcionar y yo estaba intentando hacerle trabajar sin gasolina.

No toda la música funciona igual

Eso sí, hay matices.

Música con letra en español mientras escribo: desastre. Mi cerebro intenta procesar las dos cosas a la vez y no puede con ninguna. Es como intentar leer un libro mientras alguien te lee otro en voz alta. No va.

Música instrumental, electrónica sin letra, o bandas sonoras: funciona bastante bien. Le da al cerebro algo con lo que ocuparse sin que compita directamente con las palabras que estoy generando.

Algunos días necesito algo con ritmo rápido para arrancar. Otros días lo que me funciona es algo más ambiente, casi sin melodía. Depende del tipo de tarea, del momento del día, de cómo esté.

Hay días que el propio proceso de elegir la playlist se convierte en otro problema. Media hora después estoy diseñando el sistema definitivo de playlists por tarea y tipo de cerebro, y no he escrito ni una sola línea. Esto también es muy de TDAH, por si tienes dudas.

Si te pasa algo parecido con la concentración trabajando desde casa, la música puede ser parte de la solución o parte del problema, según cómo la uses.

Entonces, ¿tengo razón en necesitar música?

No es una pregunta de razón o no razón. Es una pregunta de cómo funciona tu cerebro.

Si la música te ayuda a concentrarte, úsala. Si el silencio te mata, no te obligues a trabajar en silencio para demostrar algo que no necesitas demostrar. La productividad no tiene un código de vestimenta auditivo.

Lo que sí tiene sentido es entender por qué. Porque si necesitas música para concentrarte y además tienes otras cosas que reconoces en lo que describes, puede que tu cerebro funcione con reglas distintas. Y eso, como dice la guía para los que sienten que todo les cuesta más que a los demás, no es un defecto. Es una forma de procesar que puedes aprender a gestionar.

Si sospechas que puede haber algo más detrás de esta dependencia del estímulo sonoro, merece la pena que lo explores con un profesional. Esto no es un diagnóstico, y yo no soy médico. Pero sí sé lo que es llevar años pensando que eres raro por necesitar ruido de fondo, y luego descubrir que tiene un nombre y una explicación.

Además, para los que sospechéis que esto tiene más que ver con TDAH que con preferencias personales, hay un post más específico sobre música, TDAH y concentración que va directo al grano.

Si quieres saber si tu forma de funcionar encaja con el patrón TDAH, hice un test de 43 preguntas. Gratis, 10 minutos, sin diagnóstico pero con bastante claridad. Hacerlo aquí.

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