No puedo irme a dormir a la misma hora dos noches seguidas
Un día a las 11. Otro a las 2. Otro a las 4. Tu hora de dormir es un concepto abstracto, no un hábito.
Lunes: me acuesto a las 11. Bien. Martes: a las 12:30, pero bueno. Miércoles: a las 2 de la mañana porque me puse a ver un documental sobre pulpos que no podía parar. Jueves: a las 4 porque empecé un proyecto a las 11 de la noche y se me fue la mano. Viernes: a las 10 porque llevo cuatro días durmiendo fatal y mi cuerpo me obliga.
No hay patrón. No hay rutina. No hay hora fija. Mi hora de dormir es un dado que tiro cada noche y sale lo que sale.
Y lo gracioso es que lo he intentado. He puesto alarmas para acostarme. He dejado el móvil fuera de la habitación. He leído sobre higiene del sueño. He probado la melatonina, el magnesio, la leche caliente, las infusiones. He hecho de todo menos lo único que se supone que debería funcionar: irme a la cama a la misma hora todas las noches.
¿Por qué no puedo tener un horario de sueño normal?
Porque a las 11 de la noche mi cerebro se enciende.
No sé explicarlo mejor. Durante el día funciono a medio gas. Pero cuando llega la noche, es como si alguien girara una llave y de repente tengo energía, creatividad, ganas de hacer cosas. Las ideas llegan. La concentración aparece. Y después de estar todo el día buscando esa productividad, ¿voy a irme a la cama justo cuando aparece?
Es como un pescador que lleva ocho horas sin pescar nada y justo cuando va a recoger empiezan a picar. No te vas. Te quedas. Aunque sean las 3 de la mañana y mañana tengas que madrugar.
Hay quien le llama "revenge bedtime procrastination". La idea de que pospones dormir porque sientes que durante el día no tuviste suficiente tiempo para ti. Y puede que haya algo de eso. Pero yo creo que es más simple: mi cerebro tiene su propio horario. Y ese horario no coincide con el que la sociedad dice que debería tener.
¿Es pereza o es algo más?
La gente que se acuesta a la misma hora todas las noches no entiende el problema. "Solo tienes que meterte en la cama a las 11." Como si fuera así de fácil. Como si mi cerebro obedeciera órdenes.
Mira, no es que no quiera dormir. Es que no puedo. No a las 11. A las 11 estoy despierto de verdad por primera vez en todo el día. Y pedirme que apague eso es como pedirle a alguien que apague la tele en el mejor momento de la peli.
Y luego está el otro lado: las mañanas. Si me acuesto a las 3, no me puedo levantar a las 7. Y si no me levanto a las 7, la rutina de mañana se va al traste. Y si la rutina de mañana se va al traste, el día entero se desordena. Y si el día se desordena, llego a la noche agotado pero con la sensación de que no he hecho nada. Y me quedo despierto hasta las 3 otra vez empezando cosas que no voy a terminar.
Es un círculo vicioso.
¿Y qué haces con un cerebro que se activa de noche?
No te voy a engañar. No lo he resuelto del todo. Pero sí he encontrado cosas que ayudan.
La primera: aceptar que no soy una persona de mañanas. Dejar de luchar contra eso. Organizar mi vida para que las mañanas sean suaves y las tardes-noches sean productivas. Suena a rendirse, pero en realidad es lo contrario. Es diseñar tu vida alrededor de cómo funciona tu cerebro, no al revés.
La segunda: tener una hora de "apagado digital". No de dormir. De apagado. A las 11, se apaga el portátil. No porque vaya a dormir. Porque si no lo apago a las 11, a las 3 de la mañana sigo con él. Y el portátil a las 3 de la mañana es la puerta a un agujero de productividad falsa que se paga al día siguiente.
No es perfecto. Hay noches que me salto todo. Pero al menos tengo un marco. Y un marco imperfecto es infinitamente mejor que no tener ningún sistema.
Si tu reloj interno funciona en un horario completamente distinto al del resto del mundo, puede que haya una razón neurológica. No autodiagnosticar. Consultar con un profesional.
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Si quieres entender mejor por qué tu cerebro se activa cuando debería descansar, tengo un test de 43 preguntas que te puede dar claridad. Hacer el test TDAH.
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