No puedo concentrarme si tengo algo pendiente rondándome la cabeza

La cita del médico del jueves no te deja trabajar el lunes. Tu cerebro convierte cada pendiente en ruido de fondo que no se apaga.

Tienes que entregar un informe hoy. Pero mañana tienes una cita con el dentista. Y no puedes dejar de pensar en la puñetera cita con el dentista.

No es que te de miedo el dentista. Bueno, a lo mejor sí. Pero ese no es el punto. El punto es que tu cerebro ha decidido que esa cita es lo más importante del universo y no va a parar de recordártela hasta que pase. Da igual que sea mañana. Da igual que no puedas hacer nada al respecto ahora mismo. Da igual que tengas algo urgente delante de tus narices. Tu cerebro dice "cita con el dentista" cada cuatro minutos como un reloj averiado.

Y no es solo el dentista. Es cualquier cosa pendiente. Una llamada que tienes que hacer. Un correo que tienes que contestar. Una conversación que tienes que tener. Cualquier tarea abierta que no esté resuelta se convierte en una alarma que suena en segundo plano y te impide concentrarte en lo que estás haciendo ahora.

¿Por qué lo pendiente ocupa más espacio que lo presente?

Hay un fenómeno psicológico que se llama efecto Zeigarnik. Básicamente dice que las tareas incompletas ocupan más espacio mental que las completadas. Tu cerebro las mantiene activas en la memoria de trabajo como recordatorio de que hay algo sin cerrar.

Es como dejar una puerta abierta en invierno. Mientras esté abierta, no importa cuánto calientes la casa. Siempre va a entrar frío. Cada tarea pendiente es una puerta abierta. Y si tienes cinco, diez, quince puertas abiertas, la temperatura dentro de tu cabeza es inhabitable.

El problema es que hay personas que pueden tener tres puertas abiertas y seguir funcionando. Y otras que con una sola puerta abierta ya no pueden pensar en nada más. Si tú eres de las segundas, sabes perfectamente de lo que hablo.

¿Es normal no poder trabajar con un pendiente en la cabeza?

Depende del grado. Que un pendiente te ronde un poco es normal. Que te paralice completamente, que no puedas avanzar en nada hasta que ese pendiente esté resuelto, eso ya es otra historia.

Porque lo que pasa en tu cerebro es que la memoria de trabajo, esa mesa mental donde pones las cosas que estás usando ahora mismo, es pequeña. Muy pequeña. Caben tres o cuatro cosas como mucho. Y si un pendiente está ocupando uno de esos sitios (o dos, o tres), no queda espacio para lo que estás intentando hacer.

Es como trabajar en un escritorio donde alguien ha dejado una caja enorme en medio. Técnicamente puedes trabajar alrededor de la caja. Pero la caja está ahí, molestando, y tus ojos van a ir a la caja cada pocos segundos. Y cada vez que miras la caja pierdes el hilo de lo que estabas haciendo.

La solución que parece tonta pero funciona

Escríbelo. En serio. Escribe el pendiente en algún sitio. Una nota, una agenda, un post-it, el antebrazo, me da igual dónde. Pero sácalo de tu cabeza y ponlo en un sitio externo.

Porque el efecto Zeigarnik tiene un truco: tu cerebro deja de repetir el recordatorio cuando confía en que no se va a olvidar. Si el pendiente solo vive en tu cabeza, tu cerebro no confía en que lo vas a recordar, así que lo repite cada cuatro minutos. Si el pendiente está apuntado en algún sitio, tu cerebro puede soltar la alarma. "Ya está apuntado. Ya no tengo que recordarlo."

No siempre funciona al cien por cien. A veces escribes el pendiente y tu cerebro sigue dándole vueltas igual. Pero la mayoría de las veces, el simple acto de externalizarlo reduce el ruido lo suficiente para que puedas volver a lo que estabas haciendo.

Y si ni siquiera eso funciona, si tu cerebro es incapaz de soltar un pendiente pase lo que pase, si no puedes concentrarte en nada hasta que todo esté resuelto y controlado, puede que el problema no sea organizativo. Puede que tu sistema de atención tenga una forma de funcionar que no conoces. Y conocerla cambia bastante las cosas.

Como siempre, esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sientes que tu cabeza no te deja en paz, habla con alguien que sepa. Eso no es debilidad, es inteligencia.

---

Si tu cerebro convierte cada pendiente en una alarma que no se apaga, puede que no sea solo desorganización. Tengo un test de 43 preguntas que te ayuda a entender cómo funciona tu atención de verdad. Gratis y sin compromiso. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo