No puedo automatizar nada en mi vida: todo requiere esfuerzo consciente
Ducharte, comer, salir de casa. Cosas que deberían ser automáticas pero que tú tienes que decidir cada vez.
Hay cosas que se supone que son automáticas. Ducharte. Comer. Ir a dormir. Contestar mensajes. Pagar facturas. Lavarte los dientes. Cosas que la mayoría de la gente hace en piloto automático, sin pensarlo, como respirar.
Yo pienso en todas. Cada una. Todos los días.
No me ducho si no decido activamente ducharme. No como si no decido activamente comer. No me acuesto si no decido activamente que es hora de dormir. Y cada una de esas decisiones consume energía. Una energía que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que está gastando porque para ellos esas cosas simplemente pasan.
Es como si todo el mundo tuviera un mayordomo invisible que se encarga de las tareas básicas mientras ellos se dedican a vivir. Y yo no tengo mayordomo. Soy yo. Haciendo de mí mismo y de mi propio mayordomo. A la vez. Todo el día.
¿Por qué tu cerebro no pone las cosas en automático?
Para que algo sea automático, tu cerebro tiene que repetirlo tantas veces en las mismas condiciones que lo mueva de "pensamiento consciente" a "ejecución inconsciente". Es como aprender a conducir: al principio piensas en cada movimiento, y al cabo de un tiempo conduces mientras hablas por teléfono y comes un bocadillo. Tu cerebro automatizó la conducción.
Pero hay cerebros que no automatizan bien. Que mantienen todo en modo manual. Que cada mañana se levantan y tienen que tomar las mismas 50 decisiones que tomaron ayer como si fuera la primera vez.
Lavarte los dientes no es "lavarte los dientes". Es: levantarte, ir al baño, coger el cepillo, poner pasta, cepillar, enjuagar, dejar el cepillo. Y cada uno de esos pasos pasa por la parte consciente de tu cerebro. Cada uno consume un trocito de energía.
Multiplica eso por todas las tareas "automáticas" de un día y entiendes por qué a las 3 de la tarde ya estás agotado sin haber hecho nada "importante".
La fatiga invisible
Esto es lo que llamo la fatiga invisible. Estás agotado y no sabes por qué. No has hecho nada especial. No has trabajado 12 horas. No has corrido una maratón. Pero estás fundido.
Y cuando le dices a alguien "estoy cansado", te mira y piensa "¿de qué?". Porque desde fuera no has hecho nada que justifique ese cansancio. No saben que tu cerebro ha estado procesando manualmente cientos de microdecisiones que el suyo procesa sin esfuerzo.
Es esa sensación de que todo te cuesta más que a los demás llevada al extremo. Porque no es solo que las tareas difíciles te cuesten más. Es que las fáciles también. Todas. Sin excepción.
Cuando hasta recordar que tienes que comer es un esfuerzo
Pues mira, voy a poner un ejemplo que me da un poco de vergüenza pero es real.
Hay días que no me lavo los dientes por la noche. No porque no quiera. No porque sea un guarro. Sino porque cuando llego al punto del día en el que debería hacerlo, mi cerebro ya no tiene energía para recordármelo. La alarma interna que dice "ve al baño, lávate los dientes" simplemente no suena.
Y al día siguiente me despierto y digo "joder, otra vez". Y me siento mal. Y me prometo que esta noche sí. Y esa noche se me vuelve a olvidar. Porque olvidar no es el problema. El problema es que para mí nunca es automático.
Esto conecta directamente con no poder crear hábitos por mucho que lo intentes. Porque un hábito es, por definición, algo automático. Y si tu cerebro no automatiza, no tienes hábitos. Tienes decisiones recurrentes. Y las decisiones recurrentes fatigan.
¿Hay solución para un cerebro que no automatiza?
Solución completa, no. Pero parches que funcionan, sí.
Lo que más me ayuda son los sistemas externos. Todo lo que puedo sacar de mi cerebro y poner fuera, lo pongo fuera. Alarmas para comer. Un orden físico fijo (el cepillo de dientes siempre visible, la bolsa del gimnasio siempre preparada, la ropa del día siguiente siempre elegida la noche anterior). Rutinas ancladas a otras rutinas (me lavo los dientes justo después de cenar, no "antes de dormir").
No es bonito. No es elegante. Parece un sistema diseñado para alguien que no sabe funcionar. Pero es exactamente eso. Y funciona.
Y si esto te define, si tu vida es una sucesión interminable de decisiones que los demás ni siquiera saben que están tomando, si no puedes seguir una agenda más de tres días porque el propio concepto de "seguir algo" requiere más energía de la que tienes, puede que valga la pena entender por qué.
No soy terapeuta ni pretendo serlo. Pero si tu cerebro funciona en modo manual permanente, un profesional puede ayudarte a entender qué pasa.
---
Si quieres un primer paso para entender por qué tu cerebro no automatiza lo que debería, tengo un test de 43 preguntas que te puede dar bastante claridad. Sin diagnóstico, sin coste, pero con información real. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Tengo mil ideas y no ejecuto ninguna: el cementerio de proyectos
Tienes más ideas que tiempo y ninguna llega a ningún lado. No es falta de ambición. Es algo mucho más específico que te voy a explicar.
No puedo empezar si las condiciones no son perfectas
Esperas que todo esté en orden para ponerte a trabajar, pero ese momento perfecto nunca llega. Esto es lo que está pasando en tu cabeza.
No puedo hacer varias cosas a la vez aunque todos dicen que hay que hacerlo
Todos multitaskean. Tú lo intentas y acabas haciendo tres cosas mal a la vez. No es falta de capacidad.
Me concentro perfectamente en lo que no debo y fatal en lo que importa
Puedes pasarte horas mirando vídeos random pero no aguantas 10 minutos con una tarea importante. No es falta de voluntad. Esto es lo que está pasando.