No controlas tus gastos porque mirar los números te da ansiedad
Abrir la cuenta del banco te da taquicardia. No es pereza, es evitación. Tu TDAH convierte los números en una amenaza y tu negocio lo paga.
Tengo que confesarte algo.
Hubo un periodo de mi vida en el que no abrí la app del banco durante 47 días. Cuarenta y siete. No porque estuviera en una isla sin wifi. Tenía el móvil en la mano, la app instalada, la huella digital configurada. Solo tenía que tocar un icono.
No podía.
Cada vez que pensaba en mirar los números, algo en mi pecho se cerraba. Una presión rara, como si alguien pusiera una mano ahí y dijera "hoy no, tío". Y yo decía vale, mañana. Mañana llevo 47 días.
¿Por qué un emprendedor no mira sus propios números?
No es pereza. No es desinterés. No es que no te importe tu negocio. Es evitación.
Y la evitación en el cerebro TDAH tiene una explicación muy concreta: cuando tu cerebro anticipa que algo va a ser desagradable, doloroso o simplemente aburrido, activa los mismos circuitos que si estuvieras viendo una amenaza real. No es que los números te aburran. Es que tu cerebro los interpreta como un peligro.
Y el cerebro TDAH es un genio evitando peligros percibidos. Te distrae con otra cosa, te da una idea brillante justo cuando ibas a abrir el Excel, te convence de que primero hay que hacer otra tarea más urgente. Y al final del día, los números siguen ahí. Sin mirar. Otro día más.
El precio de no saber
Te voy a decir lo que pasó en esos 47 días.
Seguí pagando una suscripción de una herramienta que no usaba desde hacía 3 meses. 29 euros al mes. Tres meses son 87 euros tirados a la basura. Un cliente me pagó menos de lo acordado y no me di cuenta hasta 6 semanas después. Y el trimestre de impuestos me pilló por sorpresa, como si fuera la primera vez que pasa. No era la primera vez. Era la séptima.
No mirar los números no hace que los problemas desaparezcan. Hace que crezcan en la oscuridad, como esos monstruos de las pelis que solo se hacen grandes cuando nadie los mira.
Y mira, yo sé que facturar no es ganar. Lo sé intelectualmente. Pero emocionalmente, mi cerebro prefiere no saber la diferencia a enfrentarse a ella.
Lo que hice para dejar de evitar
No te voy a engañar. No tuve un momento de iluminación. No me levanté un día y dije "hoy miro las cuentas y empiezo una vida nueva". Lo que hice fue mucho más cutre que eso.
Me puse una alarma los viernes a las 10 de la mañana que decía: "Abre el banco. Solo mira. No hagas nada."
Solo mirar. Sin juzgar. Sin calcular. Sin sacar conclusiones. Abrir la app, ver el número, cerrar la app. 30 segundos.
Parece una tontería, pero funciona. Porque el problema no es mirar los números. El problema es el ritual enorme que montamos alrededor de mirar los números. Vamos a revisar las cuentas, luego el Excel, luego las facturas, luego los impuestos, luego la planificación del trimestre... y el cerebro TDAH ve ese bloque de 3 horas y dice no gracias, me voy a ver YouTube.
30 segundos los viernes. Eso es todo.
Al tercer viernes ya miraba sin que el pecho se cerrase. Al quinto, empecé a anotar cosas. Al séptimo, tenía un mini sistema. Nada bonito. Una nota en el móvil con tres números: lo que entró, lo que salió, lo que queda. Cada viernes. Sin fallar.
El truco del número que no juzga
Hay una cosa que aprendí de mi psicóloga y que me cambió la relación con el dinero. Me dijo: "Un número no es bueno ni malo. Es información."
Y yo pensé: qué frase tan de psicóloga. Pero tiene razón.
Cuando miras tu cuenta y ves 340 euros, tu cerebro dice "desastre, fracaso, Mercadona, todo se ha ido a la mierda". Pero 340 euros es solo información. Significa que este mes has gastado más de lo que ha entrado. Eso es todo. No significa que seas un mal emprendedor. No significa que tu negocio no funcione. Significa que hay un desajuste que puedes corregir.
Pero si no miras, no puedes corregir nada. Estás conduciendo con los ojos cerrados y esperando llegar a algún sitio.
El dinero y el TDAH: la combinación que nadie menciona
Sabes qué es lo que me fastidia? Que en todos los libros de emprendimiento hablan de finanzas como si fuera algo que simplemente "tienes que hacer". Como si el problema fuera de disciplina.
No es disciplina. Es neurología.
Mi cerebro no procesa los números como el tuyo. Tiene un filtro emocional delante que convierte cada cifra en un veredicto personal. Y eso no se arregla con un curso de finanzas para emprendedores. Se arregla entendiendo cómo funciona tu cabeza y diseñando un sistema que lo tenga en cuenta.
Si emprender con TDAH ya es un deporte de riesgo, hacerlo sin mirar las cuentas es hacerlo con los ojos vendados.
No necesitas ser contable. Necesitas 30 segundos los viernes. Y dejar de tratarte como si fueras un desastre por haber tardado en mirarlo.
Que oye, yo tardé 47 días. Y mi negocio sigue aquí. Ahí lo dejo.
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